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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Walter Benjamin en el pasado y Bruno Tackels en el presente, una analogía basada en los libros

Por: Diana González

Eso fue lo que se evidenció el pasado jueves luego de la presentación del ensayista, dramaturgo y doctor en filosofía Bruno Tackels, quien en el ciclo de Conferencias de las Artes habló de, entre otras cosas, la pasión por los libros, una pasión que lo mantiene conectado con el desaparecido filósofo y también ensayista Benjamin, el “creador de la biblioteca del siglo XXI”.

Casi sagrada, intocable –según Tackels– era para Benjamin su biblioteca, compuesta por miles y miles de libros de todo tipo que tristemente hoy están dispersos en Europa y, peor aún, muchos de ellos desaparecidos. Del registro de su existencia, según el conferencista, hoy solo queda una lista de más de 1.300 que Benjamin leyó hasta, por lo menos, sus 28 años.

El ensayista, dramaturgo y doctor en filosofía Bruno Tackels ha publicado tres libros sobre Walter Benjamin. Foto: Jezid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

“La biblioteca siempre fue un órgano vital para Benjamin. Como coleccionista, él acumuló miles de libros que intentaba salvar desde su exilio en Francia en 1933 para huir del nazismo. Para él, estos tenían un valor mágico y eso lo llevó a escribir la lista de todos los libros que había leído. Esa lista existe, está publicada en alemán y en francés. […] Era la primera biblioteca, sagrada, intocable”, reveló Tackels en el desarrollo de su conferencia.

Para Benjamin, colección y salvación significaban lo mismo. Por eso, en su exilio, en un viaje a Dinamarca llevó consigo dos mil de sus libros, solo dos mil en toda una travesía en barco, pues el peso de ellos así como el riesgo de perderlos eran muy altos. ““Un libro comprado, sacado del comercio, era un libro salvado, un libro rescatado del peligro. […] Él fue incapaz de viajar sin sus libros y por eso llevó en barco dos mil de ellos”, aseguró Tackels, quien inmediatamente y de forma jocosa comparó esa situación con una experiencia suya.

“La biblioteca siempre fue un órgano vital para Benjamin. Como coleccionista, él acumuló miles de libros que intentaba salvar desde su exilio", Bruno Tackels. Fuente: El Cultural.

“Yo tengo 7.800 libros que todavía no he podido traer. Pero, rápidamente yo entendí que fue un sí de los libros, ya que algunos se empezaron a caer. Entonces, yo entendí que la biblioteca fue haciendo una selección, que yo no los había seleccionado, pero fue una buena elección. Y efectivamente, los 200 libros que he podido traer fueron elegidos por la biblioteca”, relató.

Cuando la biblioteca como propiedad privada empezó a desaparecer, Benjamin encontró en la Biblioteca Nacional de Francia un lugar de salvación para continuar su famoso trabajo sobre Paris, particularmente, sobre la arquitectura de los pasajes. Según Tackels, “durante años, hasta su muerte, él va a recolectar y salvar miles de citas que van a construir este edificio editorial único, una biblioteca miniatura para tiempos de emergencia”.

La conferencia de Tackels contó con buena afluencia de público en el auditorio Ángela Guzmán de la Facultad de Artes. Foto: Jezid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

A reivindicar y conservar la biblioteca de todos los tiempos

Así lo manifestó Tackels en el panel de preguntas, tras argumentar que la biblioteca tiene vida propia y que en la medida en que una biblioteca no sea cuidada permanece enferma, en peligro. Al respecto, explicó: “La biblioteca es un lugar vital, un lugar del pasado, del presente y del futuro; su dispersión significa que la vida se va. Hay que reivindicarla”.

Sobre su conservación aseguró que la digitalización es una buena opción, pero que, sin embargo, no es un método que garantizará su preservación eternamente. “Es un medio de supervivencia, ¡es increíble!, pero no es eterno”, resaltó.

Y sobre internet, dijo que la red no es un espacio en el que todo se soluciona sino, más bien, un lugar donde todo se complica, el lugar de todos los problemas, y que no es cierto que todo está en internet como tampoco lo es la idea de que la biblioteca puede ser sustituida por internet, ya que, según sus palabras, entre más se llene la caja más se puede vaciar.

Biblioteca Nacional de Francia. Foto: Cinco Centros.

“Yo creo que hay que tener una vigilancia mucho más grande sobre las huellas. La tarea sería hoy asumir y reactivar la herencia de Benjamin de una lectura generalizada en relación con los cambios radicales del siglo XXI para asumir los retos del mundo conectado”, concluyó Tackels.

Con muchas preguntas que fueron debidamente respondidas por Tackels finalizó, una vez más, la sesión del ciclo de Conferencias de las Artes, un espacio organizado por el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional, que en esta ocasión contó con el apoyo de la Escuela de Cine y Televisión de la facultad.