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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

La química, un aliado fundamental en los estudios arqueológicos

Por: Diana González

En eso coincidieron el químico César Sierra y el antropólogo Alí Durán Ocal, profesores de la Universidad Nacional (U.N.), durante un diálogo que lideraron con ocasión del desarrollo de una de las Conferencias de Arte y Ciencia; los expertos han venido trabajado conjuntamente en estudios arqueológicos sobre culturas prehispánicas, produciendo muy buenos resultados.

Los profesores Alí Durán y César Sierra han trabajado en conjunto en importantes proyectos arqueológicos para, por ejemplo, determinar la datación de cerámicas prehispánicas. Foto: Natalia Mejía, Centro de Divulgación y Medios.

Sin embargo, los mejores resultados no se originan solo entre estas ramas, pues otras áreas del conocimiento también juegan un papel fundamental en los procedimientos arqueológicos. Es el caso de la arqueometría, una disciplina científica que se vale de estudios sedimentológicos, botánicos, arqueozoológicos y antropológicos para realizar, entre otros procesos, la datación de objetos y vestigios de yacimientos arqueológicos.

“Hace como unos cinco años creamos una materia que se llama arqueometría, mediante la cual trabajamos con las ciencias naturales y las ciencias sociales, porque así se puede obtener información precisa y abundante para una mejor interpretación del pasado. De ahí la necesidad de trabajar interdisciplinariamente y eso es lo que estamos tratando de fortalecer en la universidad”, explicó el profesor Durán al Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la U.N.

El profesor Sierra, director del Departamento de Química de la universidad y quien confluyó en esta apreciación, dijo que “cuando se trabaja multidisciplinariamente se consiguen mejores resultados, esa es la idea central. Antropología tiene unas preguntas que química puede ayudarle a responder. Y química, cuando hace trabajos con antropología adquiere más conocimiento sobre las técnicas, sobre los análisis”.

Los aportes hechos por la química al campo arqueológico han contribuido al conocimiento de civilizaciones antiguas. Foto: Colarte.com.

En efecto, los aportes hechos por la química al campo arqueológico han contribuido al conocimiento de la vida, la economía y los modos de subsistencia de antiguas civilizaciones, complementando, en este sentido, el análisis antropológico y paleopatológico y los procesos tafonómicos, es decir, los relacionados con la fosilización y formación de yacimientos fosilíferos.

Algunos de los proyectos en los que han venido trabajando los dos profesores y en los que ha estado presente el nexo química-arqueología-antropología son: la datación de esmalte dental proveniente del territorio Checua, en Nemocón; la datación de cerámica prehispánica –en convenio con la universidad alemana Augsburg, con la cual además se avanza en la negociación de un proyecto de doble titulación–, y la determinación de la paleodieta de la cultura muisca que se asentó en Suta, además de un estudio sobre textiles que busca determinar qué tipo de sustancias fueron utilizadas para su coloración.

Sobre el proceso de datación, el profesor Durán explicó: “Aunque se trata de datación técnica-física –que se hace con un equipo de resonancia paramagnética electrónica–, todos los materiales requieren una preparación química, un lavado con sustancias químicas, ya que, de lo contrario, no se podrían utilizar para obtener óptimos resultados”.

Uno de los hallazgos del estudio de la paleodieta prehispánica tiene que ver con el marcador de diferenciación social que se hizo notable tras el análisis de moléculas de alimentos halladas en las paredes interiores de ollas, jarrones u otro tipo de vasijas. Al respecto, el profesor Sierra mencionó que los arqueólogos manejan una teoría según la cual el estatus de las comunidades en culturas antiguas era dado en función de su tipo de alimentación.

En datación, todos los materiales requieren una preparación química. Foto: Centro de Divulgación y Medios.

“A través del alimento se puede obtener información de nuestro pasado. Es decir, la alimentación permite evaluar procesos, comportamientos y costumbres Al analizar la estructura de las moléculas de los alimentos que quedaron atrapadas hace siglos en ollas y vasijas es posible interpretar de dónde vienen. Luego, los arqueólogos pueden sacar teorías acerca de las costumbres o del estatus de las personas en esa época, si comieron bien o mal o si hubo comercio entre una región y otra, toda esa información se puede obtener”, aseguró el profesor Sierra.

Sobre el primer estudio arqueométrico registrado en el mundo, el profesor Durán relató que sucedió en 1796 cuando el químico alemán Martin Heinrich Klaproth determinó la composición de monedas griegas y romanas. “Este fue el primero, pero han ido aumentando cada vez más los estudios arqueológicos que se apoyan en la química”, reveló el antropólogo.

De esta manera, se produjo en la librería de Las Nieves –en el marco de la Semana U.N. de las Ciencias– uno más de los encuentros del ciclo de Conferencias de Arte y Ciencia, una de las apuestas recientes de las facultades de estas dos disciplinas, las cuales cuentan con el apoyo del CDM para su realización y divulgación.