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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Por primera vez, Casa Museo Gaitán acoge en su interior una exposición que no es la suya

Por: Diana González

“La revolución que aún no ha sido” es el nombre de la instalación visual temporal que ocupa los distintos espacios de la casa museo y que rescata del olvido la historia de la primera guerrilla latinoamericana. Se podrá visitar hasta el próximo 30 de diciembre los días martes y jueves a las 3:00 p.m. y sábados y domingos, a las 10:00 a.m. y 2:00 p.m..

La autora de la iniciativa es la artista María Alejandra Rojas – egresada de la Escuela de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional (U.N.)–, quien gracias a esta propuesta no solo ganó una de las becas de creación en artes visuales que otorga el Ministerio de Cultura de Colombia sino que, en un hecho sin precedentes, recibió autorización para realizar su instalación al interior de la casa museo, declarada Bien de Interés Cultural de carácter nacional en 1948. A continuación, apartes de la entrevista que le hizo el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la U.N.

“La revolución que aún no ha sido” es el nombre de la exposición temporal que ocupa los distintos espacios de la Casa Museo Gaitán. Foto: Yesid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

¿Por qué hacer esta exposición, cómo empezó a concebirla?

María Alejandra Rojas (M.A.R.). El proyecto nace con la idea de hacer una película. Entonces, empecé a investigar sobre el pueblo de toda mi familia materna y descubrí que en este pueblo había nacido la primera guerrilla de Latinoamérica que se llamó Los bolcheviques del Líbano, y que esta guerrilla había sido liderada por el gremio de los artesanos del pueblo. Y estas relaciones me parecieron muy interesantes. Y también, me causó mucha curiosidad que este relato no estuviera tan documentado en la historia de Colombia.

Usted menciona que el tema no está muy documentado, entonces, ¿a qué fuentes recurrió?

M.A.R. Se han hecho trabajos muy importantes, por ejemplo, Gonzalo Sánchez –que fue el director del Centro de Memoria– hizo tal vez el documento más importante sobre los bolcheviques del Líbano, que fue recopilar todas sus actas y hacer una historia sobre ellos. En el relato tradicional, cuando se habla de violencia en Colombia y antes de conocer este aporte, se omite esta historia y se empieza a hacer cuenta de los años 50 hacia adelante, pero no se habla sobre la primera guerrilla de Latinoamérica que se levantó en 1929, aunque este levantamiento duró solo un día.

Eso en el plano documental, pero, ¿encontró fuentes orales en el territorio que hubieran tenido algún tipo de nexo con los hechos?

M.A.R. Sí, yo empecé a ir a hablar con las personas de la vereda, a hablar con mis familiares, con descendientes de los hijos de los bolcheviques y con personas ancianas que tenían alguna memoria o alguna relación con ese hecho o con hechos posteriores, porque el Líbano fue, justamente, una zona donde surgieron muchas guerrillas.

¿Qué información relevante le brindaron esas fuentes?

M.A.R. Yo no estaba buscando un relato que diera cuenta de una verdad histórica, sino que lo que me interesó mucho fue la relación de afecto con las cosas, con el espacio, con el pueblo, con los caminos, con los ríos. Lo que sí empecé a encontrarme es que, por ejemplo, cuando entrevistaba a los hijos de los bolcheviques ellos no decían mucho porque a sus papás los callaron y no pudieron hablar de eso. Sin embargo, para mí eso ya es muy diciente. Además, cada uno tiene un lugar de enunciación muy importante que es haber sido el hijo del revolucionario bolchevique.

La instalación está compuesta por una serie de proyecciones análogas con filme en 16 milímetros. Foto: Yesid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

Su familia también se constituyó en una razón de peso para desarrollar este estudio. Hábleme de eso.

M.A.R. Sí, cuando empecé a hacer esta investigación descubrí que mi familia materna, mis tíos-abuelos también habían pertenecido a guerrillas posteriores, y esa historia para mi generación había sido negada. Entonces, es una historia que siempre se repite. Al final decidí usar esta temporalidad del “aún” para referirme a la revolución que no sucedió, que no ha pasado, que aún no ha sido.

¿Qué tipo de piezas componen la exposición?

M.A.R. La instalación está compuesta por una serie de proyecciones análogas con filme en 16 milímetros. En algunos espacios hay una sola imagen proyectada y en otros, imágenes en linternas mágicas, que son proyectores de imágenes fijas. Hay una instalación con imagen fotográfica y proyectores de diapositivas, además de una intervención en el espacio del vagón del tren, también con imágenes fotográficas de archivo, y un video.

¿Por qué decidió apostarle a este tipo de instalación?

M.A.R. A mí me pareció muy interesante que siendo el país con la primera guerrilla de Latinoamérica no se hubiera dado una revolución acá en ese sentido, y eso estaba pasando al tiempo que yo descubría el cine analógico. Para mí fue perfecto poder crear un archivo con este material porque pareciera que hablara de un momento que ya pasó. Además, quería experimentar cómo esto se podía disponer en el espacio, porque la película no solamente se puede proyectar en una pantalla y en unas salas sino que también sentí que podía explorar de manera instalativa con otros materiales.

Es un hecho inédito el que se haya instalado una exposición al interior de la Casa Museo Gaitán, ¿cómo lo logró?

M.A.R. Sí, es la primera vez que sucede que hay una instalación de arte en la Casa Museo Gaitán. Fui muy afortunada porque el proyecto tenía una relación temática y temporal con lo que representa Gaitán, porque, además, él visitó el Líbano y porque María Cano –la primera mujer líder política en Colombia– se reunió con los bolcheviques del Líbano. Es decir, había un montón de cordones que se podía unir. Y eso me dio pie a estar en este espacio.

María Alejandra Rojas, autora de la iniciativa, es egresada de la Escuela de Artes Plásticas y Visuales de la Facultad de Artes de la U.N. Foto: Yesid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

La idea de instalar la exposición en la Casa Museo Gaitán fue suya, ¿qué busca con esto, cuál es su propósito?

M.A.R. Activar la casa museo. Me parecía chévere poder activar todos los espacios, porque como que cada lugar y cada objeto tienen algo que contar. Hay una sensación del “estar” que se siente muy diferente en cada uno de los lugares porque cada uno tiene una funcionalidad diferente. Y de repente, como que había una narrativa en cada espacio y yo sentí que cada uno podía acoger a alguna de las imágenes. Y la instalación acabó ocupando todos los espacios de forma sutil.

Por último, una reflexión, un mensaje que quiera transmitirles a quienes vayan a visitar su obra.

M.A.R. Yo quiero insistir en que estos hechos nos pueden hablar también de las razones por las que hoy pasan las cosas que pasan. Por ejemplo, cuando yo leía las actas de los bolcheviques y cuando escuchaba los relatos de los hijos de los bolcheviques era muy fácil poder hacer una analogía con el presente. Aunque son otras palabras, otros nombres, siento que estamos hablando de este tiempo, del hoy. Entonces, es como un llamado generacional y es, un poco, poder volver a traer la historia y reflexionar sobre ella y los procesos de memoria en nuestro país.