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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Mujeres expresan su pensar y su sentir en un círculo de diversas voces

Por: Diana González

La Plaza Central de la Universidad Nacional de Colombia fue el escenario al que acudieron, el pasado jueves, la comunidad universitaria y el público en general a la reunión de mujeres convocadas al evento ¿De dónde nace la fuerza?, un encuentro de expresión para “hacernos ver y oír” que organizó la División de Cultura de Bienestar Universitario de la Sede Bogotá.

Profesora Zoitsa Noriega, una de las creadoras y promotoras del evento "De dónde nace la fuerza". Foto: Yesid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

Danza, música, poesía, lecturas, epístolas, ejercicios de interacción con el público, preguntas, respuestas, entre otras expresiones, fueron las formas en que algunas mujeres de diversas regiones del país quisieron dar a conocer al público presente en la Plaza Ché las experiencias de violencia de género de las que han sido objeto.

“La iniciativa surgió a raíz de la pregunta de cómo íbamos a participar en el marco del Día de la eliminación de la violencia contra la mujer, porque pensamos que no podíamos ser indiferentes y porque desde el arte, la cultura y el performance se puede relacionar lo estético con lo escénico y lo político. Entonces, pensamos que las voces de las mujeres debían ser escuchadas”, reveló la profesora Sofía, directora de División de Cultura de Bienestar Universitario de la Sede Bogotá, al Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes

Lejos de constituirse en un espacio de denuncia, el evento buscó resaltar la fuerza que tienen las mujeres para avanzar en su camino cotidiano, para continuar su lucha, para defender a otras que también han sido vulnerables ante alguna forma de violencia, para superar las marcas del sufrimiento.

El evento fue una iniciativa de la División de Cultura de Bienestar Universitario de la Sede Bogotá de la U.N. Foto: Yesid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

“Buscamos que este evento se constituyera en un pronunciamiento de resistencia, no solo a través de la denuncia sino, sobre todo, mediante la afirmación de la fuerza y las subsecuentes acciones que históricamente nos han permitido sobrevivir, reivindicarnos y crecer como sujetos políticos”, informó en un comunicado la División de Cultura.

Al respecto, la profesora Zoitsa Noriega –de Artes Plásticas, una de las diseñadoras y coordinadoras del evento–, explicó: “Para los feminismos es muy importante que esa noción de víctima no sea tanto un nombre para las mujeres que han sufrido la violencia sino más bien un estatuto de transición. Así, no se les congela en un estado de víctimas eternas, sino que se reconoce nuestra gran capacidad y fuerza para superar esas violencias a través de lo que hacemos, pero también de proyectos más grandes para hacer visibles esas experiencias”.

“¿De dónde viene la fuerza?, de desacelerarnos, de tomarnos el tiempo, de esperar horas, días, años para tomar una decisión, de tomar una pausa, viene de parar”, manifestó Paulina Avellaneda, una de las mujeres participantes en el encuentro.

Por su parte, Valeria, del Club de lectura Libertina y quien leyó un fragmento de un poema de la poetisa nicaragüense Gioconda Belli, aseguró que su fuerza –así como la del colectivo del que forma parte– proviene de la literatura y del legado de Ivonne Ríos, una feminista ya fallecida que hizo parte de la Liga de Mujeres.

“Nosotras nos reunimos cada 15 días alrededor de un libro para hablar acerca de la situación de la mujer en la sociedad y leemos poemas, novelas, cuentos. Ahora tenemos un proyecto muy bonito que se llama Biblioteca itinerante Ivonne Ríos, quien fue una feminista muy empoderada que defendió a muchas mujeres y muchas personas. Aunque ella falleció, su ejemplo sigue vivo en cada una de nosotras”, resaltó Valeria durante su presentación.

Maíz, una de las afrodescendientes raperas que deleitó a los asistentes con su música. Foto: Yesid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

A su turno, Michelle, integrante de la Mesa Local de la comunidad LGBTI de La Candelaria y Los Mártires –una instancia que procura promover y garantizar la defensa de los derechos de sus integrantes–, dijo: “trabajamos mucho con la población de mujeres trans, mujeres diversas en enfoque étnico, afro, indígenas también, y es un trabajo complicado por el tema del patriarcado, del racismo, del sexismo, de la homofobia, de las transfobias, todas esas cosas que nos van marcando. Además, para una mujer diversa todo es mucho más complejo en esta sociedad patriarcal en la que aún estamos”.

El rap también alegró la fría tarde, pues la artista Maíz Cuenca, una activista afro que con su música trabaja también en defensa de los derechos LGBTI de La Candelaria, cantó dos temas compuestos por ella misma: Guerrera sin achante y Rap planté.

Al respecto, explicó: “La canción Guerrera sin achante” nace como un tema de empoderamiento femenino, más que todo de la mujer negra, y la idea es transmitir un mensaje: tenemos que ser guerreras y salir adelante en este mundo que tradicionalmente es machista. Y la segunda canción es un tributo a mi escuela de hip-hop en Cali, ya que habla de las influencias soneras y lo que me motivó a convertirme en rapera”.

Y agregó: “Mi aporte desde el activismo es no quedarse callado, decir las inconformidades que tenemos, porque si nos quedamos callados y no somos participativos en estos espacios de decisiones no va a haber un cambio social real”.

El evento permitió la interacción de los participantes con el público. Foto: Yesid Villamizar, Centro de Divulgación y Medios.

Simona, una de las coordinadoras del evento e integrante del Observatorio Feminista de Paz y de la Liga de Mujeres, centró su intervención en una lectura sobre la razón de ser del observatorio y del evento en sí mismo. “El observatorio es un proceso que venimos construyendo de la mano de diversas compañeras, no solamente para evidenciar y denunciar las violencias contra los cuerpos de las mujeres y las disidencias sociales y de género, sino también para apostar a la construcción de herramientas para la protección, para blindarnos o para cuidarnos entre todas teniendo en cuenta las dificultades e inoperancia de la institucionalidad”, afirmó.

Y así como estas mujeres, otras también participaron del encuentro, algunas provenientes de otras regiones del país y del extranjero, como por ejemplo la profesora Irene Ballesteros, historiadora del arte y feminista de Valencia, España. Incluso, el evento contó con la participación inesperada de Juan Camilo Torres, un joven de la Universidad Industrial de Santander y miembro de la Federación de Estudiantes Universitarios, quien caminó desde su región hasta Bogotá y se detuvo en el campus de la U.N. con el fin de participar en los encuentros por la defensa de la educación pública.

“La verdad no tenía idea de esto, solo íbamos pasando, estábamos en Sociología porque vinimos a conocer la Nacho, y vimos esto. Entonces, quise acercarme a intervenir, porque históricamente, la mujer ha sido botín de guerra. De hecho, cuando llegaron los españoles las mujeres eran violadas, mercantilizadas, y eso se repite sistemáticamente. Rechazamos rotundamente eso”, aseguró. Yo creo que esas violencias quedaron en suspenso hoy aquí y solo hubo fuerza, solo hubo vida, alegría, solidaridad. ¡Que viva la universidad pública que nos permite estos espacios para reunirnos!, concluyó la profesora Zoitsa.