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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Espacios culturales en cuarentena

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Conozca cómo están afrontando la cuarentena algunos de los principales espacios culturales de Bogotá.

Sin lugar a dudas, uno de los sectores más afectados por la actual contingencia que vivimos como planeta, producto del Covid-19 y la cuarentena a la que este nos confinó, es el de la cultura. Museos, salas de exposición, galerías, teatros y demás, se han visto forzados a cerrar sus puertas al público, y si la autosostenibilidad ya era difícil antes, ahora se ha vuelto casi utópica.

Por eso, en el Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia quisimos hablar con algunos de los directores o representantes de algunos de los espacios más iconográficos de la ciudad para saber cómo están afrontando la situación y, tal vez, extraer algunas claves y gotas de esperanza que puedan servir a otros.

“Es una contingencia que, naturalmente, afecta el desarrollo de todos los eventos culturales y que, evidentemente, trunca el desarrollo de las exposiciones, conciertos y demás acciones sociales que están directamente ligadas a la cultura y que, por ello, se cierran y cancelan eventos ya organizados o aquellos que se habían planeado a futuro, lo que hace que, de alguna manera, se desacelere toda la línea de valor del sector; desde artistas, asistentes, montajistas, etc. Es un momento muy difícil para los artistas, pero también lo es para galerías y museos que debemos reinventarnos y tratar de habilitar espacios alternos que siempre serán virtuales y que no necesariamente serán los más adecuados. Es un momento de incertidumbre para muchos, un momento de reinvención para todos”, comenta Elena Salazar, coordinadora de Artes Plásticas y Visuales de la Subdirección Artística y Cultural de la Fundación Gilberto Alzate (FUGA), en una entrevista otorgada al CDM.

Un panorama que, seguramente, cualquier persona con una mediana idea de lo que significa hacer arte o fomentar la cultura en Colombia puede dimensionar, especialmente cuando se trata de sostener un espacio cultural, incluso del talante y envergadura de la FUGA.

“Para la FUGA, como espacio expositivo, es un momento muy difícil ya que, aunque este año tenemos las salas cerradas por adecuaciones, se habían conseguido aliados estratégicos para seguir con nuestras exposiciones y eventos programados con antelación. Ahora todos debemos cerrar las salas y no podemos generar las exposiciones que teníamos planteadas, por ello nos tocó tomar la decisión de que, así como los Juegos Olímpicos se aplazaron, a nosotros nos tocó tomar la determinación de hacer lo mismo con una de las convocatorias más emblemáticas de la FUGA, como lo es el Premio VI Bienal de Artes Plásticas y Visuales. No podemos garantizar que la fecha en la que teníamos organizada la exposición pudiera mantenerse. Ahora tenemos otros retos que enfrentar, como el apoyo al sector con más estímulos, generar acciones diferenciales que se ajusten a las características sociales actuales, volvernos más digitales. Esto implica un trabajo arduo de generación de contenidos, etc.”, continúa Salazar.

Pero entonces, ¿cómo sortear esta situación?

“La estamos afrontando de la mano del sector cultura, en cabeza de la Secretaría de Cultura y, así mismo, bajo todos los lineamientos que nos dicta la Alcaldía. Como dije anteriormente, estamos reinventándonos, abriendo nuevas posibilidades tecnológicas, de medios y redes, haciendo la traducción de análogo —en muchas ocasiones— a lo netamente digital y generando acciones que visualicen a la entidad y a los artistas que han pasado por nuestros espacios. Estamos promoviendo con pequeñas acciones la creación desde todos los sectores. Es el momento de crear y con esta primicia estamos promoviendo muy fuertemente la participación en las convocatorias que tenemos habilitadas en el Programa Distrital de Estímulos, ya que es una puerta de apoyo a los artistas creadores en este momento.

Evidentemente, en época de crisis nos es muy difícil ver la luz, pero creo que esto amplía nuestro espectro y, realmente, nos hace preguntarnos el por qué y para qué hacemos arte, qué esperamos del arte y, cómo a través del arte, realmente podemos cambiar una sociedad. Creo que este revolcón nos ha enfrentado con el aparataje capitalista y creo que es un muy buen momento para revisarnos como actores reales de las políticas nacionales y distritales. No debemos esperar momentos como estos para visualizar realmente el futuro del arte, el futuro más allá del capital, sino de la incidencia real en la sociedad. Obviamente, esta es una percepción netamente personal, como Elena Salazar. Desde el sector y hablando como funcionaria debo decir que debemos realmente replantear nuestra relación con los artistas, creo que uno de los planteamientos que debemos empezar a manejar es que el artista es un profesional en lo que hace y, por ende, debemos valorar su trabajo tal cual se hace con cualquier servicio. Luego, su participación en una exposición debería tener una retribución más allá del espacio y oportunidad que se le da para estar en él. Hay que valorar las horas detrás de cada creación y los recursos invertidos, las obras de arte no nacen de la nada y no se hacen sin recursos. Generalmente, el artista llega a exponer con la cuenta en rojo. Creo que nos hace mucha falta ponernos en los zapatos del otro, porque también debemos pensar en los espacios, pero si hacemos de esto algo equitativo para todos seguro que las cosas pueden mejorar mucho. Porque lo único claro que deja esta pandemia es que no tenemos un censo real sobre artistas y que un 90% de los artistas vive al día y no posee ninguna de las prebendas de los trabajadores (salud, pensión, cesantías y otras) y que, además, la gran mayoría de los artistas deben hacer otros trabajos para poder sobrevivir. Creo que tenemos mucho que revisar y tenemos que tomar cartas sobre el asunto, la mayoría de los artistas siempre ha vivido a la sombra de la política o del sistema, pero creo que para beneficio de todos como sector debemos entrar a escribir nuestras políticas si queremos que el futuro cambie realmente”, concluye Salazar.

Pero esta es tan solo una cara de la moneda, la del sector público. ¿Cómo es la situación para los espacios culturales privados?

“Arte y cultura son entidades inasibles y su invocación siempre responde a una intención abusiva, así como cuando se invoca el nombre de Dios. Si antes no había una estructura estatal que las soportara, ¿por qué se espera hoy algo del Estado? Todo lo que se diga y haga es demagogia oportunista, tanto de los gobernantes y políticos como de los ‘sufrientes’ y ‘bondadosos’. Arte y cultura existirán como siempre, porque sí, porque son de la esencia humana”, afirma Darío Gutiérrez, director del Proyecto Bachué, una plataforma y editorial de gestión enfocada en las artes visuales colombianas.

Y así, en esta época en la que muchos optan por cancelar contratos u órdenes de servicio y demás, sin contemplación alguna, hay otros que ven en el humanismo, tan propio de la esencia misma del arte, otras formas de ser y de lidiar con la situación.

“Proyecto Bachué tiene una dinámica de fondo que se mantiene y, al contrario, el confinamiento ha ayudado a completar tareas pendientes. Los proyectos se mantienen y para mis colaboradores y para mí, ha sido un buen momento de reflexión y afianzamiento del compromiso. Profundizar y concluir. Y esperar que lo que entreguemos sea reconocido y valorado. Esa es la ilusión, pero el compromiso es independiente de eso”, continúa Gutiérrez.

Asimismo, las miradas individuales que no forman parte de un equipo o de una fundación, también pueden ayudarnos a comprender mejor lo que sucede y lo que puede hacerse al respecto.

“El arte es una práctica cultural, basada en la indagación sobre lo específicamente humano. Por esa razón no tiene utilidad en términos prácticos, sino únicamente en el ámbito simbólico. Yo acababa de culminar mi periodo como subdirector de las Artes en Idartes y estaba buscando el siguiente rumbo”, comparte Jaime Cerón, curador de arte.

No obstante, Jaime no es una de las raras excepciones que tuvo la fortuna de que se le mantuvieran los proyectos que visualizaba para un futuro cercano, como veíamos que sí sucedió con los artistas del Proyecto Bachué.

“La pandemia ha afectado de forma muy aguda a todos los profesionales de todas las prácticas que conforman el campo de las artes plásticas, porque la gran mayoría desarrolla su trabajo de forma independiente. En mi caso, casi todos los proyectos que me habían planteado para este año quedaron aplazados o se cancelaron”, dice Cerón.

Sin embargo, hay distintos tipos de fortuna, depende del ángulo desde donde se aborde. Y en este sentido, el de Cerón puede ser un caso muy afortunado.

“He aprovechado el tiempo de cuarentena para sumergirme en mi biblioteca y buscar nuevas inquietudes que puedan dar origen a proyectos futuros. También he continuado escribiendo textos para algunas publicaciones”, continúa Cerón.

Y así como hay oportunidades en medio de la cuarentena a nivel personal e individual, también las hay a nivel general para el sector en cuestión.

“Los agentes sociales del campo del arte están o, más bien, estamos muy afectados por la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en el mediano plazo, pero estas mismas personas han escrito una carta abierta a los entes gubernamentales en donde plantan opciones concretas. Creo que una agremiación tangible y consistente de todos los agentes del campo artístico sería lo más positivo que podría generar esta pandemia. Sin embargo, aún no ocurre del todo”, concluye Cerón.