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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

El cine en la pandemia

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

El cine en la pandemia Conozca algunos de los efectos que la contingencia actual, provocada por el Coronavirus, ha suscitado en la industria del cine.

Aunque por estos días en los que el Covid-19 ha confinado a casi el mundo entero al encierro en sus casas y ha sido la oportunidad para que las personas se aboquen a ver una gran cantidad de películas, la situación para la industria cinematográfica no escapa a la crisis que todos experimentamos.

Es por esto que Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia entrevistó a diversos agentes de la cadena de producción de esta industria para que, desde la perspectiva particular de sus diferentes áreas de experticia, nos brindaran una suerte de radiografía del estado actual del cine en Colombia.

Un ejemplo que permite evidenciar cómo se ha visto afectada esta industria son las salas de exhibición que, por obvias razones, han visto significativamente impactadas sus finanzas, presupuestos y nóminas.

Por estos días, muchas personas relativas a la escena cultural y artística de Bogotá se sorprendieron y hasta viralizaron la noticia de que Cine Tonalá —uno de los espacios más importantes de cine independiente que desde el año 2014 se ha consolidado en la escena local— podría llegar a cerrar sus puertas definitivamente en la ciudad, debido a la crisis.

“Antes de la contingencia, Tonalá pasaba por un muy buen momento. De hecho, habíamos empezado el año muy bien y en estos 6 años que llevamos operando en Bogotá, cada año los espectadores aumentaban considerablemente. Hemos logrado satisfacer la demanda de un tipo de cine para un nicho que no tenía muchos espacios para disfrutarlo, pero obviamente cuando estalló la situación del Covid-19, creo que los espacios más afectados fueron los que tienen que ver con cultura y entretenimiento, en los que la gente se concentra físicamente en un espacio; así que nos hemos visto muy afectados y ni siquiera sabemos cuándo podremos abrir puertas otra vez”, comenta Salomón Simhon, socio de Cine Tonalá (Colombia) y realizador colombiano, en una entrevista otorgada al CDM.

Y justamente, eso es lo difícil de esta situación; nadie parece saber cuándo pasará ni cómo proceder ante una contingencia para la que no había ningún protocolo, ni nadie estaba preparado. Y que, para colmo de males, hizo irónico honor a su propia naturaleza y se viralizó como la peste, a nivel global y a una velocidad avasallante, permitiendo apenas afrontar lo inmediato y de manera reactiva.

“Estamos afrontando el día a día y mirando cómo vamos solucionando. En este momento Cine Tonalá tiene 25 empleados y una casa donde el arriendo es bastante alto, es una casa casi de 900 mt2, el dueño no ha sido muy solidario y no quiere ayudarnos en nada. Ahorita planteamos una manera en la que la gente nos puede aportar dinero, la estrategia comenzó con un comunicado en el que explicábamos el momento tan difícil en el que nos encontramos y en esta comunicación adjuntamos un link en el que las personas que estuvieran interesadas en salvar a Tonalá junto con nosotros pudieran aportar ideas; en el primer día recibimos alrededor de 1000 iniciativas, nos reunimos con el equipo y leímos cada una de esas mil opciones y a partir de ese ejercicio, creamos el botiquín con 5 tratamientos para salvar a Tonalá: crowdfunding, domicilios de bowls y combos de comida, renta de películas por Mowies, fiestas vía Zoom (próximamente) y poniendo el nombre de algunos contribuyentes especiales a algunas partes de la casa (también, próximamente)”, comparte Simhon.

Estrategias que, si bien pueden servir a otros espacios de exhibición —el caso de Tonalá es un espejo del cual se pueden servir—, no dejan de ser una incertidumbre con un aroma de zozobra que podría robarle el sueño a más de uno, especialmente cuando, como en este caso, el sustento de más de 25 personas está en juego.

“Es importante agradecer a los diferentes productores y directores de cine independiente colombiano que hemos apoyado y exhibido durante estos 6 años y que, ahora en este duro momento, nos han donado sus películas para que podamos recaudar fondos.

Esta pandemia ha afectado a la industria del cine a nivel mundial. Creo que los cines tienen que ver cómo se reinventan y en eso estamos, las salas y los distribuidores; es una cosa que iremos viendo, día a día, si la reinvención es a través de internet, de autocines, o estrenos virtuales, creo que es algo que aún está por verse y pues ojalá el Gobierno también nos ayude a sacar esto adelante y encontremos una cura para Tonalá y obviamente para el Covid-19, que nos saque de esto y podamos renovar nuestras actividades pronto”, concluye Simhon.

Pero las salas y espacios de exhibición no han sido los únicos afectados por esta situación. Las productoras también se han visto seriamente afectadas.

“Teníamos varias reservas de equipos para la producción de cortos, comerciales, seriados y para el segundo semestre, 2 películas, entre muchas otras cosas”, comparte Marta Torres Gil de HD Cinema, una productora colombiana independiente.

Y lo peor de todo es que no solo se trata de las oportunidades que se cancelan o posponen, sino que, como si fuera poco, en muchas ocasiones hasta deben devolver ingresos de trabajos con los que ya se contaba. Sin mencionar el drama humano de las personas que se quedaron sin trabajo.

“Nos ha afectado terriblemente porque nos cancelaron todos los proyectos y tuvimos que devolver dineros de anticipos. Por lo tanto, todo el personal técnico (aproximadamente 20 personas) que trabajan por prestación de servicios se quedaron sin trabajo y sin sustento para ellos ni sus familias. Y las deudas de proveedores, créditos y los costos fijos de arriendos, servicios públicos, etc. continúan”, explica Torres.

¿Y en todo esto el Gobierno, qué? Se pierden ingresos, sustento, pero los créditos, impuestos, servicios y deudas siguen llegando como si nada pasara. En estas situaciones tal vez es en las que se debiera probar esos gastados eslóganes de campaña que dicen cosas así como ‘un gobierno para la gente’.

“En este momento, la empresa no está en funcionamiento, estamos cubriendo lo que más se puede, recobrando cartera, pero es muy difícil que paguen porque es una cadena y si a ellos no les pagan a nosotros tampoco, y así sucesivamente. Esperemos que cuando termine todo este proceso de cuarentena se reactiven los proyectos que ya teníamos reservados, igualmente yo sigo cotizando para proyectos nuevos con la esperanza de que se hagan efectivos y, así, llegar a un punto de equilibrio y superarlo.

Esta situación afecta a la industria del cine que es generadora de empleos en todos los aspectos: renta de equipos, Katering, técnicos, productores, directores, actores, extras, locaciones, además la inversión extranjera se cayó también. Solo espero que se reactive lo más pronto posible”, puntualiza Torres para particularizar lo grave que es toda esta situación en la industria del cine.

Asimismo, los festivales y muestras son otro eslabón de la cadena que tampoco escapa a las vicisitudes que toda esta contingencia supone. Es el caso de la Muestra Internacional Documental de Bogotá (MIDBO).

“Nos afectó muy gravemente porque anularon unos apoyos que estábamos esperando. EGEDA, que es una asociación de colecta de derechos de autor de productores, lanza una convocatoria desde hace como dos años para festivales y nosotros fuimos ganadores, y este año estábamos esperando que nos dieran más del doble de lo que nos dieron el año pasado, lo cual suponía el apoyo más grande para nosotros de este año y EGEDA decidió anular los apoyos en vista de la contingencia; esto nos puso en una situación bastante crítica”, comparte Ana María Salas, miembro del comité directivo de la MIDBO.

Sin embargo, no todo es tan oscuro como parece. En medio de la bruma asoma la luz.

“Es una oportunidad para reinventarnos. Desde el confinamiento hemos estado planeando nuevas formas de seguir operando. La idea es tener algunas películas o en streaming o a disposición. Asimismo, sería ideal también poder transmitir algunas actividades presenciales. Del mismo modo, tenemos una sección de documental expandido y vamos a intentar desarrollarla de manera mixta. Nos falta concretar un poco más la parte de comunicaciones, pero ya estamos trabajando en eso.

Teníamos pensado lanzar convocatoria este año temprano en marzo, obviamente no se pudo, estamos pensado cómo vamos a hacer, no sacarla también es una opción, lo cual nos afecta mucho porque es un componente importante de la MIDBO. Por ahora, estamos intentando diseñar presupuesto para ver cómo podemos seguir funcionando. Lo que sí es seguro es que la MIDBO se va a hacer, ojalá pueda ser mitad virtual y mitad presencial, pero así toque solo virtual se hará y en las fechas establecidas. Será una versión digna e interesante. Seguramente, tendremos menos películas, pero todas serán muy importantes. Fue un golpe muy, muy fuerte, económicamente terrible, pero seguimos.

Hacer una actividad en Colombia es prácticamente imposible porque no hay financiación, no hay apoyos, cuando los hay, son miserables y complicadísimos; para obtener un apoyo de 20 millones te toca hacer un proyecto impresionante y además te exigen que lo cumplas a la minucia, así los recursos sean insuficientes; realmente en términos de gestión es ultra desgastante y muy estresante, porque tú de todas maneras te tienes que comprometer con gente que empieza a trabajar y después así no tengas cómo pagarles, debes hacerlo. Sin embargo, hemos gestionado grandes apoyos, asegurado apoyos de convocatorias muy difíciles, como son las de concertación nacional y distrital, pero sigue siendo muy difícil. Sabemos que es importante trabajar un modelo de gestión que no sea año a año, sino más permanente, pero eso también es un trabajo descomunal y aún así, lo hemos estado haciendo, pero no hemos logrado implementarlo. De por sí, ya es todo un camello, pero con esta situación se vuelve realmente casi imposible. Y más cuando todo este tema de los apoyos, más que buscar ayudar, pareciera que tuviera la intención de descabezarlo a uno de entrada con toda esa tramitología y burocracia, es muy kafkiano, de verdad, y ahora con este panorama, pues ni se diga. Sin embargo, no hemos parado de trabajar, sino que, al contrario, hemos trabajado mucho más. Pero seguramente, lo que salga este año será muy interesante, porque estamos metiéndole toda la ficha para que lo que salga, así sea mucho más pequeñito, sea de muy buena calidad”, concluye Salas.

Finalmente y para completar esta radiografía del estado actual del cine en Colombia, nos pareció muy importante contar con el testimonio de una reconocida actriz y artista colombiana, como lo es Carolina Cuervo, quien nos contó cómo ha vivido la actual crisis.

“La industria del cine se ha visto afectada de manera directa e impactante. No sólo a nivel de exhibición (salas, festivales, etc.) sino de realización, profesionalización y estudio. Todo, inmediatamente, queda parado y por lo tanto afecta el ingreso económico de quienes vivimos alrededor de esta industria tanto frente a cámaras, como detrás de ellas”, dice Cuervo.

Sin embargo, aunque realista, también es optimista al respecto.

“Lo más grave es la incertidumbre de no saber cuándo vamos a poder retornar a la normalidad del hábito de asistencia a salas que es lo que, de una u otra manera ,sostiene una industria. Creo que todo y todos estamos obligados a implementar un cambio en el modelo y en las maneras. Es una época de crisis, pero también sé que en las crisis surgen nuevas ideas y nuevos órdenes. Veremos”, continúa la actriz.

Pero esta brillante y resiliente mujer no solo es hábil para identificar los problemas, sino que su carácter propositivo y pujante señala caminos y alternativas que surgen ante la crisis como la hierba que se obstina en germinar entre el asfalto que intentó sepultarla, y a lo mejor así, también sirva de faro para iluminar nuevos senderos que ayuden a otros, sin perder la mirada apolínea y crítica de la realidad enunciando las fallas estructurales de un Estado al que parece importarle la cultura tan solo en campaña, para luego, ya afincado en el poder, dejarla abandonada como una naranja podrida.

“Por ahora se están implementando alternativas de exhibición a través de las plataformas virtuales. Yo tengo una plataforma que se llama Boonet.co y muchos distribuidores y realizadores, organizadores de festivales, han visto en ella una oportunidad de seguir en contacto con sus públicos, fortaleciendo el gusto de los colombianos por el cine local. Eso ha sido bonito, conectar a la gente con lo que hacemos aquí y cambiarles el pensamiento alrededor de nuestras creaciones. Monetizarlas también.

Del mismo modo se están creando nuevas maneras de comunicar, de crear, de narrar. Exploración absoluta y acudiendo a la creatividad, que en esencia es lo que sabemos hacer mejor. Sin embargo, si desde el sector público no se generan ayudas y siguen aplicando decretos como el 516, la industria audiovisual en general se irá diluyendo poco a poco y la crisis impactará muchos sectores”, comparte Cuervo.

Pero por duro y oscuro que sea todo este panorama de incertidumbre y zozobra, cuando finalmente le pregunté a esta gentil amante del arte y la filosofía cómo ha afrontado la cuarentena, cómo la ha sobrellevado, a qué se ha dedicado, me remitió a un texto suyo que publicó en una columna para El Espectador, del cual cito el siguiente fragmento a manera, más que de conclusión, de bálsamo, que, en este punto, estimo necesario:

“Yo me siento orgullosa y agradecida de tener el privilegio de vivir un momento como este y de haber transitado en el camino del emprendimiento. Hoy siento que Boonet ha valido la pena porque me ha mostrado una manera más de aprehender la paciencia. He comprendido, de nuevo, que hay cosas que toman tiempo y que ahora estamos parados en el lugar que es. Resistir ha sido nuestra mejor arma. Dar tumbos, fracasar, temer; intentar, experimentar, probar y ser vulnerables. Todo ha valido la pena para que hoy podamos ser compañía en sus hogares y resonemos juntos en la construcción de una industria y una identidad digna de un país que debe reinventarse. Los invito a que traigamos más poesía y más filosofía a nuestras vidas. Pensemos más, vamos adentro. Hagámonos preguntas difíciles. No tengamos miedo de las respuestas. Permitámonos transitar la incertidumbre”.

Y sí, tal vez ahora que hemos sido arrojados a nosotros mismos, en el sentido más heideggeriano que se pueda imaginar, sea tiempo de volver la mirada a lo esencial y quitar los ojos, aunque sea por un segundo, de ese espejismo que tanto nos deslumbra y adormece en un mundo cifrado por el afán tan propio de una materialidad preñada de futilidad. Y aunque la invitación de Carolina pueda parecer ridícula para muchos, acostumbrados a desdeñar la poesía y la filosofía dizque por ‘inútiles’, a lo mejor si nos lo permitimos, descubramos en estos tiempos de encierro e incertidumbre, que, en realidad no son tan inocuas como nos lo han hecho creer; y que como vale la pena traer a colación a Wittgenstein en estos tiempos de encierro, precisamente, tanto la filosofía y la poesía (para mí son lo mismo) sirven nada más ni nada menos que para enseñarle a la mosca a escapar del frasco.