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La vivienda en tiempos de pandemia

En estos momentos —cuando enfrentarnos el reto de hacer un paro en nuestras actividades cotidianas para estar el día entero en casa compartiendo tiempo con las personas que conforman nuestro círculo familiar inmediato— se habla mucho de la salud corporal, razón por la cual fue creado el confinamiento que estamos viviendo. Es más, hace algunos días se empezó a hablar de salud mental, pues los colombianos —en su mayoría— estamos ayudando para evitar la propagación del covid-19 con el aislamiento desde nuestros hogares.

Es aquí en donde las condiciones de las viviendas marcan una diferencia importante en la salud mental de cada uno de sus habitantes, pues no es lo mismo para una familia de padre, madre y dos hijos estar todo un día aislados en un área de 50 m2 —claro ejemplo de las calidades espaciales que se encuentran en las muchas ofertas de hoy día en el mercado— a una en espacios con 1/3 o más de área adicional. También, en muchos casos, para los diseños actuales se cuenta con una permanencia corta del usuario en la vivienda. Es decir, si es una familia donde los padres salen temprano a llevar a sus hijos al colegio y luego a trabajar, en tanto los niños estudian y luego llegan a casa después de una larga jornada de estudio a hacer tareas y otras actividades del día, y al final del día los padres llegan a casa a descansar… Entonces, qué sucede cuando las actividades del exterior desaparecen, cuando estas actividades deben ser llevadas al hogar para ser desarrolladas en casa en compañía de los otros miembros de la familia.

La vivienda está considerada como uno de los grandes retos que debe enfrentar y solucionar la sociedad actual, ya que, como dice un viejo refrán, “tener vivienda no es riqueza, pero no tenerla si es pobreza”. ¿Qué calidad espacial se podrá ofrecer a las futuras familias y a las ya conformadas cuando hoy la vivienda responde más a áreas vs. retorno del capital invertido?, cuando solo se puede gozar de áreas con buenas calidades espaciales si se cuenta con los ingresos suficientes.

Es momento para que los profesionales de arquitectura nos responsabilicemos del bienestar que aporta un buen diseño ya que, como muchos están sintiendo en el actual contexto, se debe pensar no solo en la higiene corporal —con espacios como cocina y cuartos de baños en los cuales se aplican los hábitos de lavados necesarios para los alimentos y el cuerpo—, sino también, y no menos importante, pensar en la higiene mental.

Autor: Duffay Gutiérrez, arquitecta de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), Sede Bogotá. Es, además, estudiante de la Maestría en Arquitectura de la Vivienda de la Facultad de Artes de la UNAL: