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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Ciencia abierta

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Conozca a través de esta entrevista a Luis Fernando Medina qué es ciencia abierta y algunos cuestionamientos inquietantes al respecto.

Muchos piensan que la ciencia abierta se trata solo de divulgar, difundir y acceder libremente a contenidos científicos, como papers, artículos de investigación o resultados investigativos. Sin embargo, esto no es más que una visión bastante reduccionista del asunto, ya que, por ejemplo, lo que pocos saben es que este tema también tiene mucho que ver con la producción colaborativa de ciencia. Es decir, como un grupo de astrónomos que, para nombrar y catalogar un gran número de constelaciones, diseñó un tutorial que le enseñaba a gente del común a buscar y realizar la catalogación de manera muy sencilla. Así abrieron este tutorial al público y lo invitaron a realizar la tarea y ser parte de esta empresa; los resultados fueron increíbles. Se identificaron y catalogaron más constelaciones de las que un sistema computacional hubiera podido lograr, en mucho menos tiempo.

Y este es tan solo un caso que ilustra los alcances y potencialidades que tiene la ciencia abierta y no solo para el campo de la astronomía o la física, sino para cualquier rama epistemológica o disciplinar en la que se pueda pensar.

Es por esto que el Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia habló con el profesor Luis Fernando Medina (L.F.M.), experto en el tema, para que nos diera un poco más de luces al respecto.

CDM. Teniendo en cuenta que lo que podemos entender por ciencia abierta, básicamente, es una democratización, no solo de los medios de difusión de hallazgos científicos, sino también de la misma producción científica, ¿qué es para usted la ciencia abierta?

L.F.M. El año pasado estando en el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo en la Unesco, los organizadores me hicieron la misma pregunta, a la cual respondí que, justamente, ciencia abierta era no pensar que había una única definición de ciencia abierta, ya que ello era caer en los vicios universalistas y de imposición que se la han criticado a la ciencia cuando se convierte en un poder hegemónico. Lo mejor sería tener una red de definiciones construidas por comunidades locales de conocimiento y con un conjunto de prácticas comunes. Personalmente creo que dichas prácticas deben basarse en una especie de idealismo pragmático. Por idealismo quiero decir que la comunidad científica debe percatarse que el método científico ha sido una herramienta muy útil, pero ya tiene 500 años y debe actualizarse. No es la única forma de conocer el mundo y debe entrar en diálogo con otras formas de saber. Por la parte pragmática me refiero a seguir la metáfora de lo abierto en varios de los artefactos científicos: infraestructura, equipos, metodologías, datos, publicaciones, formas de evaluación etc. Lo abierto significa que cualquiera pueda consultar estos artefactos, usarlos e incluso adaptarlos a sus necesidades. Así, la ciencia sería un ejercicio más universal y participativo, despertando el interés de la sociedad en general y su lugar en el diálogo público.

CDM. Desde la nota que le realizamos en el CDM con respecto a su participación en el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, organizado por la Unesco, ¿qué proyectos o labores ha venido adelantando con respecto a este tema?

L.F.M. Desde mi participación en el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo he seguido participando con una comunidad local de ciencia abierta, pero hay una actividad propia de la Universidad Nacional de Colombia que quiero destacar. Tras realizar el proceso ante la Vicedecanatura de Investigación de la Facultad de Artes he creado un grupo de investigación llamado "Espacio de producción abierta de medios", adscrito al Instituto de Investigaciones Tecnológicas. El grupo busca explorar justamente lo de ‘abierto’ pero desde la creación artística y mediática. Ello basándose en tres ejes: el uso de tecnologías abiertas para la creación (software y hardware libre, desarrollos propios), la divulgación de productos con licencias abiertas (acceso abierto) y los métodos de creación abiertos en cuanto a lo interdisciplinar (por ejemplo, interacciones arte y ciencia). Con esto se busca interpretar lo abierto más allá de la ciencia e incluir la cultura en general y los procesos de creación artística y de medios en particular.

CDM. El tema de ciencia abierta, muchas veces puede concebirse más como un asunto de 'acceso abierto', sin embargo, esta democratización puede tener un carácter dialéctico y tal, como sucedió con internet, perder ese carácter democratizante para ser cooptado por el hiperconsumo, tan propio del neoliberalismo, y terminar sirviendo a intereses económicos, desnaturalizándose y apartándose de su esencia ¿cuál es su lectura frente a esto?

L.F.M. Coincido en que siempre hay el riesgo de cooptación por parte de intereses neoliberales. Yo diría que es inevitable que esto pase, ya que algunas lecturas de lo abierto son tan incluyentes que pueden llevar a dichas contradicciones. Por ejemplo, he oído que algunas comunidades de software libre se han planteado estas paradojas como si el software libre se pudiera usar en armas militares. Es un riesgo con el que hay que convivir estableciendo contrapesos a partir de la construcción de comunidades diversas que tiendan a la horizontalidad y que permitan la participación ciudadana (como en la ciencia ciudadana). Así, el ejercicio científico se entiende como ejercido no solo como una élite sino por una comunidad heterogénea que recupere el propósito de la ciencia en el mejoramiento de las condiciones de vida en el planeta (no solo la humana). En este proyecto global el papel de lo público y de la universidad pública es fundamental, como la actual crisis sanitaria nos está mostrando.

CDM. ¿Cuál sería un cuadro DOFA, a su parecer, que la actual contingencia por la que atravesamos —debido al Covid-19— pudiera suponer para el tema de la Ciencia Abierta?

L.F.M. Es una pregunta muy compleja y yo solo tendría una aproximación fragmentaria. Diría que en las debilidades está justamente el deterioro de lo público provocado por el neoliberalismo, lo cual ha afectado nuestra capacidad de respuesta en cuanto a la crisis. Las oportunidades vendrían de las reflexiones que la crisis nos suscita. Justamente, con el profesor Juan David Reina de la Facultad de Ingeniería escribimos el texto "Ciencia, tecnología y solidaridad: la emergencia de la cultura libre para el futuro", donde señalamos cómo la coyuntura sanitaria del coronavirus nos ha mostrado el papel fundamental de la ciencia abierta y qué medidas debemos tomar para pensar un futuro mejor usando la colaboración y la solidaridad. Esto nos debe servir también para pensar en que debemos fortalecer una soberanía alimentaria, cultural y científica y tecnológica, ya que la competencia por recursos médicos y equipos para enfrentar esta crisis nos ha mostrado —como muchas personas han venido sosteniendo desde hace décadas— que el mercado no sirve para resolver estos problemas y profundiza las asimetrías y desigualdades. La fortaleza es la que hemos visto en Colombia de lo público, específicamente de la universidad pública, la cual a pesar del abandono estatal producido justamente por ese modelo de gestión neoliberal, ha demostrado un gran compromiso social junto con el desarrollo de prototipos y alternativas que van desde la aplicación de pruebas, el desarrollo de respiradores, elementos de protección etc. De nuevo, cuando el mercado falló, la educación pública mostró el valor de la investigación. Y aunque las instituciones privadas también han entregado grandes aportes (esta crisis requiere esfuerzos de todos), repito el papel destacado de la educación pública. Las amenazas son como que, por cuestiones de seguridad nacional malentendida y de competencias globales auspiciadas por el mercado, se pueda cerrar la ciencia. Ya hemos visto como China, por ejemplo, está cerrando ciertos artículos científicos donde se discutía el origen del coronavirus. También existe el riesgo que en el eventual descubrimiento de una vacuna, esta no obedezca a parámetros abiertos sino comerciales de monopolio, como ha sido común en la industria farmacéutica.

CDM. En este contexto, ¿cómo ha vivido usted la actual cuarentena, qué implicaciones ha tenido para su trabajo?

L.F.M. La cuarentena ha servido de confirmación y reflexión sobre las motivaciones que me llevaron a interesarme en la ciencia abierta en particular y en lo libre y abierto, en general desde hace varios años. Mi trabajo docente y de investigación ha continuado explorando las herramientas libres para la creación y la participación en varios webinars sobre ciencia abierta en tiempos de la enfermedad Covid-19. También en procesos de creación colectiva más de corte académico, como el texto ya referido escrito con el profesor Juan David Reina, junto con quien también participamos (por invitación de él) en un proceso de emprendimiento social para ayudar a pequeños productores y oferentes de servicios independientes a contactarse con posibles clientes basado en el mecanismo de "Valera". Se llama "Valera solidaria" y hace parte de la iniciativa de laboratorios ciudadanos "frena la curva", surgida en España y a la que se puede acceder ingresando a Valera solidaria y FrenalacurvaColombia. Lo docente, a pesar de las dificultades de la virtualidad, ha permitido también establecer reflexiones sobre las ventajas y desventajas de cada paradigma y me ha demostrado que lo virtual puede ser un buen complemento, pero no un reemplazo de lo presencial. A propósito de ello, todas las actividades descritas muestran las posibilidades de la colaboración de forma distribuida y en línea, una ventaja que por supuesto estimula la ciencia abierta.