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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

63 Boycott, un ejemplo de movimientos estudiantiles

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

El documental 63 Boycott explora los hechos acecidos el 1963 cuando miles de estudiantes levantaron sus voces y se hicieron escuchar ante la injustica y el racismo.

La Cinemateca Sala Alterna presentó el documental 63 Boycott de las directoras Rachel Dickson y Tracye Matthews, quienes adicionalmente sostuvieron, en persona, un rico debate con Jennifer Pedraza, representante de los estudiantil y con el profesor Jorge Mora, en torno a los movimientos estudiantiles.

El racismo en Estados Unidos no es un secreto en absoluto, pero lo que pocos conocen es que más de 250.000 estudiantes alzaron sus voces el 22 de octubre del 63 en las escuelas públicas de Chicago y se hicieron escuchar.

Las manifestaciones se dieron a través de marchas pacíficas, pero con esas miles de gargantas gritando y exigiendo al unísono que el superintendente escolar Benjamin Willis renunciara, luego de que pusiera en los patios de recreo unos remolques, que se terminaron conociendo como Willis Wagons, en un vano intento por lidiar con el sobrecupo estudiantil en las escuelas negras, en vez de habilitar cupos en las escuelas de blancos.

El documental desempolva, así, una de las protestas de derechos civiles más grande del hemisferio norteamericano y la articula con temas de actualidad como el de los movimientos estudiantiles, de los que tanto se ha hablado en los últimos años en Colombia.

Gordon Quinn es contado como otro realizador del documental, ya que el registro de las imágenes en 16mm que se observan en el filme fueron tomadas por el fundador de la productora Kartequin.

“Apenas estaba empezando a trabajar en los documentales en el año 2013 y en la ciudad de Chicago, la institución que controla todas las escuelas públicas tomó la decisión de cerrar 54 escuelas, argumentando que no eran muy buenas y no había suficientes estudiantes. Esto perjudicó a muchas familias y comunidades porque no iba a haber tampoco una reubicación de estudiantes en mejores escuela o algo parecido; los desplazamientos iban a ser mayores, iban a reducir servicios sociales y a mí me interesaba todo eso porque tengo una hermana menor y se estaba viendo muy afectada, entonces yo empecé a filmar todas las manifestaciones y comencé a entrevistar a familias afectadas por los cierres y, a la vez, comencé a trabajar en una productora en la que conocí a Gordon Quinn y él había filmado el boicot del 63 cuando él era estudiante en la universidad de Chicago, así que decidimos juntar las dos historias, especialmente porque aunque yo había estudiado en escuelas públicas de la misma ciudad, nunca supe que había habido una manifestación tan grande y que aparte se relacionaba muy bien con lo que estaba pasando ahora”, explica Rachel Dickson en una entrevista otorgada al Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia (Unal).

El panel sobre movimientos estudiantiles discutió en torno a la película 63 Boycott. Foto: Pablo Triana.

Se cumple aquí, la premisa que reza que un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.

Pero la Cinemateca Sala Alterna, en acopio con la Embajada de Estados Unidos y American Film Showcase, no solo presentó el documental ante la comunidad académica de la Unal, sino que adicionalmente propició un enriquedor debate entre las realizadoras estadounidenses, la representante de los estudiantes Jennifer Pedraza y el profesor Jorge Mora.

De ahí, que otra celebre premisa hubiera llamado la atención de las directoras estadounidenses cuando Jennifer Pedraza hizo su exposición: “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido” de Malcom X; al final pidieron a Pedraza que si podía volver a ponerla.

“Un gran sector de la población se come el cuento de los medios masivos de comunicación y piensa que los estudiantes son culpables; no es lavado de cerebro, sino ensuciamiento de cerebro”, coincidió Jorge Mora, profesor de la Facultad de Artes y activista del movimiento estudiantil en los años 60.

Así, el debate, derivado de la proyección de cortometraje dio paso a grandes reflexiones en torno a los movimientos estudiantiles y sus luchas desde una perspectiva histórica que resulta bien relevante para las problemáticas actuales que tocan con este tema.

“No entiendo, por ejemplo, si aquí los estudiantes de la Nacional saben que cada jueves la policía va a venir a detener sus protestas, por qué no las alternan de días para que así la policía no sepa cuándo llegar”, bromea en una entrevista para el CDM Tracye Mathews, quien aparte de ser codirectora del documental, es historiadora y defensora de los derechos civiles para la comunidad afro en su país.

Pero así haya sido a forma de broma, el comentario de alguien exógeno a nuestra realidad sí brinda una luz que a lo mejor nuestra comunidad estudiantil en medio de su lucha está perdiendo de vista. Y esto es que a lo mejor las protestas necesitan salir de un molde arcaico y anacrónico para repensarse e incorporar todo el potencial académico, cultural y simbólico del que son capaces los estudiantes de la Unal para hacerse oír por un gobierno que pareciera no tener oídos y un país que sigue como oveja ciega a su verdugo.