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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Universidad al barrio

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Un diálogo entre el conocimiento sistemático de la academia y los saberes y necesidades de las comunidades; la universidad y su interdisciplinariedad al servicio de los barrios con menos oportunidades.

Universidad al barrio es un proyecto de extensión solidaria de la Universidad Nacional de Colombia (Unal) que busca encaminar la participación académica y profesional de estudiantes de pregrado, posgrado y docentes con las realidades de la ciudad.

Durante el primer año se han venido desarrollando 3 ejes de trabajo asociados a la vivienda y el barrio: mejoramiento integral de la vivienda, mejoramiento integral de barrios, acompañamiento técnico y mejoramiento de vivienda.

“En la Facultad de Artes venimos impulsando este proyecto desde el año 2019. El objetivo de Universidad al Barrio es aportar herramientas teórico prácticas a los y las estudiantes de pregrado y posgrado de la Universidad, así como a egresados de diferentes profesiones y disciplinas para investigar e intervenir, junto con las comunidades y sus procesos organizativos y contribuir en la solución de sus problemáticas. En ese sentido, Universidad al barrio desarrolla una estrategia o un conjunto de estrategias basadas en acciones específicas para el territorio de Ciudad Bolívar, o barrios como Arborizadora alta y baja, y en el sector Potosí, del barrio Jerusalén”, explica el profesor Carlos Torres, profesor de Arquitectura, en una entrevista otorgada al Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes (Farbog) de la Universidad Nacional de Colombia.

La primera estrategia se denomina diseño participativo para el desarrollo progresivo de viviendas autoproducidas. En esta etapa lo que se busca es construir un diagnóstico y un reconocimiento físico espacial, socioafectivo y relacional de la vivienda con sus habitantes y generar un diseño participativo de estrategias técnicas, desde lo físicoespacial y desde lo sociocultural, para el mejoramiento de la vivienda.

La segunda estrategia se denomina, Programa piloto de mejoramiento integral de barrios, el cual hace énfasis en el espacio público y los equipamientos. Se trata de contribuir con intervenciones, efímeras o permanentes con métodos participativos en espacios y equipamientos estratégicos barriales, que permita, a su vez, el desarrollo de laboratorios urbanos, en torno al intercambio de saberes, la gestión colaborativa y el diseño participativo. Todo esto, con el fin de propiciar el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades en los barrios.

La tercera estrategia se denomina Programa piloto de acompañamiento técnico a la construcción de los mejoramientos de vivienda. Y busca el fortalecimiento de los conocimientos que la población propietaria y experta posee en temas técnicos, normativos y jurídicos relacionados con la vivienda y el barrio, así como el desarrollo metodológico de formas de acompañamiento específico en la definición presupuestal y espacial del mejoramiento de las viviendas.

Archivo CDM

“Durante el primer semestre del año 2019, se acercaron alrededor de 90 personas a acompañar esta iniciativa, entre estudiantes de pregrado y posgrado, entre egresados y entre profesores; no solamente de Arquitectura, sino de áreas como Trabajo social, Enfermería, Diseño industrial, Ingeniería civil, Sociología, Geografía, Antropología, Psicología, Derecho, entre otras, y resultó muy interesante porque nos permitió desarrollar un ejercicio interdisciplinario. Básicamente, trabajamos la primera estrategia, en torno al diseño participativo para el tema del mejoramiento de vivienda y trabajamos con 36 familias, en torno a 36 viviendas

Durante el segundo semestre, el trabajo se amplió a las otras estrategias y mantuvimos la primera, trabajamos con 6 familias nuevas en torno al tema de mejoramiento barrial, trabajamos en torno a 5 proyectos de espacio público y equipamientos en el sector de Potosí, en torno al tema de asesoría técnica para el tema constructivo. Estuvimos en el acompañamiento directo a 3 familias y allí, simultáneamente, en el acompañamiento a cerca de 12 familias en lo que tiene que ver con la construcción y la delimitación de los alcances de lo que significan las licencias de reconocimiento y el trámite de licencia de construcción. En este último ejercicio del piloto de acompañamiento a la asesoría técnica construimos dos cartillas, una que permita que la población entienda qué significa el acompañamiento técnico que hacemos desde la Universidad y la otra cartilla, para las familias que están vinculadas a esta iniciativa, así como a otras familias que pueden interesarse para que sepan y conozcan cuáles son los trámites de reconocimiento o licencias de construcción”, explica el profesor Torres.

Un excelente ejemplo de cómo el conocimiento académico puede ponerse al servicio de la comunidad.

“El año pasado presentamos esta propuesta dentro de la Convocatoria nacional de proyectos de extensión solidaria y el año pasado quedamos incluidos dentro del corte de los proyectos elegibles y que estaban pendientes de evaluar. El día de hoy (28 de febrero de 2020) salieron los resultados de la convocatoria y felizmente obtuvimos la financiación de esta iniciativa para el presente año. Así, con los recursos que nos da la convocatoria, vamos a poder organizar de mejor manera esta dinámica de trabajo que venimos desarrollando a modo de voluntariado y donde, en general, los recursos que hasta ahora se han gastado, han sido recursos que han puesto todos y cada uno de los participantes, en términos de los costos de transporte, los costos de movilidad, los costos de manutención e incluso los materiales que hemos usado para el desarrollo de las iniciativas, talleres y los productos que les hemos entregado como resultado del trabajo en cada uno de estos 3 ejes”, concluye alegremente el profesor Torres.

Cuando el Estado no funciona, la Universidad entra al rescate. Esperemos que ya que al menos que no proveen los recursos adecuados para la implementación y multiplicación de iniciativas como estas que sí construyen país, por lo menos dejen de darles gases lacrimógenos, para lo cual, el Estado, es lo único que parece tener recursos de sobra.