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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Adiós al maestro Augusto Rendón, el gran centauro de las artes

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Murió el hombre que introdujo el grabado en Colombia, el maestro Augusto Rendón. El presente es un reconocimiento y homenaje del Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes (Farbog) de la Universidad Nacional de Colombia (Unal) a su vida y obra.

El pasado 7 de febrero de 2020 en horas de la mañana no será recordado como un día cualquiera, sino como la fecha en la que se fue una de las figuras más importantes del mundo de las artes en Colombia.

Virtuoso, visionario, contestatario, gran maestro de maestros, defensor de los derechos humanos, talentoso, consagrado a su arte, descomplicado, vivaz, amante del buen vino, la buena mesa y de las mujeres, así describen al maestro Rendón los profesores de la Facultad de Artes de la Unal que mejor lo conocieron, algunos por ser sus amigos y otros hasta sus alumnos antes de que la vida los hiciera colegas.

Por eso, en esta nota del CDM Farbog, dejaremos que sean precisamente sus voces, las de sus amigos las que hablen sobre la vida y obra de este gran artista:

“Yo conocí a Augusto Rendón hacia los años 80, siendo él profesor de la Escuela, que en ese entonces se llamaba, Escuela de Bellas Artes. Yo venía de estudiar unos semestres de Arquitectura, pero había pedido el traslado para Bellas Artes, así fue que conocí a uno de los más distinguidos profesores de dibujo y de grabado que he tenido y lo era por su capacidad pedagógica, por su entrega, por su virtud como comunicador, como docente, su ética y respeto a la pluralidad y diversidad […] muchos lo encasillan como un artista político, pero yo no lo veo así, sino más bien como artista ético y es que hay cosas que son dolorosas y que deben denunciarse.

Entonces como él denunciaba masacres, violaciones y demás injusticias, a través de sus imágenes, se pensaba que era un artista político, al punto que él nunca perteneció a un partido político, y fue invitado a todos los partidos de oposición, pero él fue siempre muy independiente, muy ético (insisto en esa palabra) y muy irreverente también con la tradición. La pasión por el grabado nos llevaría a compartir taller tiempo después, hasta el viernes de la semana antepasada tuvimos el taller compartido, de manera que sí fue una maravillosa experiencia compartir con semejante maestro, los últimos 5 u 8 años de producción. Hicimos varias cosas, hicimos carpetas de grabado, con él, con el maestro Quijano, o libros arte en los que también invitábamos a artistas de otras disciplinas, como al poeta Juan Manuel Roca, y Santiago Mutis Durán.

La muerte es una traicionera, es increíble que hace poco nos vimos y ya nunca más lo voy a poder volver a ver”, comparte el profesor de grabado de la Escuela de Artes Plásticas, Alberto Rincón.

“Augusto tenía la capacidad de encajar entre los jóvenes perfectamente a pesar de ser mucho mayor. Para mí Augusto, realmente era un amigo, porque yo a él no lo conocí en la Universidad, sino cuando vivía en Roma. Él se fue como en el 88, si no me equivoco, se fue a hacer el año sabático a Italia, y yo vivía allá hacía rato, entonces me lo presentó Ángel Locard, que también falleció y que también era un amigo mío y que también había ido a hacer el año sabático a Roma, entonces cuando Ángel ya se estaba yendo, llegó Augusto, me lo presentó y bueno, yo sabía que era un pintor, lo mismo Ángel, y nos hicimos amiguísimos a pesar de que él era como de la edad de mi papá. Como también era amigo de mi hermana que también vivía allá para esa época, le decía a mi mamá que él parecía un papá con sus dos hijas, lo que no sabía es que también nos coqueteaba, pero eso sí hay que decirlo, Augusto era muy coqueto. Era muy simpático, nos divertíamos muchísimo, pasamos un año en Roma maravilloso. Yo le dejé un apartaestudio en el que yo vivía, porque me iba a pasar a uno más grande en Vicollo della penitenza y durante un año tuvimos todas sus obras colgadas en el apartamento, como su sala de exposición.

Ya en Bogotá, nos reuníamos con él, con Ángel Locard y con Mariana Varela, otra artista plástica amiga mía, y ¿qué puedo decir de Augusto? era encantador, le fascinaba la buena mesa, el buen vino, y la buena vida en general. Además de haber sido nada más y nada menos que la persona que, si no me equivoco, introdujo el grabado en Colombia. La magnitud como artista de Augusto es descomunal, lástima que este país y la dirección de la Universidad no le dé el reconocimiento que merece”, apunta la profesora Joanita Barbosa, directora de la Maestría de Conservación del Patrimonio Cultural Inmuble.

Afirmaciones que no resultan nada exageradas si se considera que quienes entienden de la materia dicen que el profesor Augusto fue al grabado lo que Obregón fue a la pintura en la escena de las artes.

“El maestro Augusto Rendón fue el maestro de maestros. Desde que nos daba clase acá en la Nacional era evidente su carácter y temple. Aparte de la enorme relevancia que tuvo para el arte colombiano, al haber sido uno de los pioneros que introdujo el grabado en nuestro país, también era un hombre serio, pero irreverente frente a lo que consideraba injusto. El centauro era una figura recurrente en sus grabados y dibujos. Centauros con grandes miembros, que sin duda expresaban virilidad y fuerza, esa misma que usó para oponerse y levantar su voz contra todo aquello que consideraba injusto. Por eso, me parece acertado decir que se nos fue, el gran centauro del arte”, concluye estoico y solemne el profesor de la Escuela de Artes Plásticas, Dioscorides Peréz.