Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia

Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Así fue el día en la Unesco de Luis Fernando Medina

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Luego del tremendo revuelo mediático que propició la noticia de que el profesor Luis Fernando Medina había sido seleccionado por la Unesco para participar en el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, el docente habló en exclusiva con el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional y nos contó su experiencia.

Luis Fernando Medina es profesor asociado de la Escuela de Cine y Televisión de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia y fue invitado por la Unesco para participar en El Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, un evento que organiza anualmente esta Institución, a través de su sede principal en París.

Medina viene trabajando desde hace años la relación entre arte, ciencia e investigación, así como en las éticas de lo libre, por esto Colciencias escogió al profesor Luis Fernando Medina, de la Escuela de Cine y Televisión de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, para representar a Colombia ante la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, el pasado 8 de noviembre, del año en curso.

“Más que un reconocimiento personal, significa el reconocimiento de que hay una comunidad dinámica y en crecimiento (de la cual yo solo soy un integrante) que está trabajando por una manera de hacer investigación más incluyente y que dialogue con la ciudadanía desde lo que se llama ciencia abierta, y que era el tema central del encuentro de este año. De igual forma muestra que el tema ha adquirido una relevancia tal que entidades de orden global como la Unesco lo han considerado como un elemento fundamental para el desarrollo humano. Y aunque estas entidades por su naturaleza son de un operar moderado dado el tiempo que se requiere para la construcción de consensos, el que el tema de la ciencia abierta se encuentre en la agenda muestra un gran progreso”, dijo al respecto el profesor Medina en una entrevista concedida al Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Parte de esta investigación incluyente que se viene desarrollando desde hace tiempo ya y, a la cual hace alusión el académico es El OpenCon Latam 2019, un evento realizado en la Universidad Nacional de Colombia del 26 al 28 de septiembre que visibilizó la obra de Medina en temas de acceso abierto, tecnologías y ciencia abierta, además de reunir a investigadores de diferentes disciplinas y de países como Brasil y Perú, para facilitar el diálogo acerca del rol que juega la ciencia abierta en la empresa privada, el sector público, la academia, la ciudadanía y el Estado.

Foto: El profesor Luis Fernando Medina. Foto: María Victoria Guerra.

“Hicimos una conferencia latinoamericana de ciencia abierta, lo cual incluye, datos abiertos, acceso abierto, educación abierta, ciencia ciudadana y un conjunto de prácticas, que no solo ejerce la academia, sino activistas y la sociedad civil, en general, para el fomento de este fenómeno”, explica el profesor Medina.

De esta manera, y ante el gran despliegue mediático que tuvo, apenas se conoció, la noticia de este importante reconocimiento, una vez acontecido, ahora Luis medina le cuenta en exclusiva al CDM lo que sucedió durante esa jornada en la Unesco:

“Fui el único latinoamericano en un panel de cinco personas vinculadas a universidades, institutos de investigación y emprendedores que trabajan el tema de ciencia abierta. Mi enfoque estuvo basado por un lado en defender lo interdisciplinario que debe tener la investigación, recordando la relación histórica entre el arte y la ciencia y por otro lado en resaltar que la discusión debe no solo incluir los temas de acceso y datos abiertos (que son los que generalmente se trabajan en estos foros) y que debíamos cuestionar incluso los mismos métodos de investigación y la figura anacrónica de los académicos en la torre de marfil. Esto último desde una visión de sur global, donde recomendé a la Unesco no intentar construir una definición única de ciencia abierta - pues esto sería caer en el universalismo hegemónico desconociendo los saberes localizados - sino sugerir unos lineamientos generales y dejar a cada comunidad epistémica definir qué entiende por ciencia abierta”.

Finalmente, Medina nos contó cuál piensa que debería ser el papel de las artes en la construcción de paz y desarrollo, especialmente en la actual coyuntura que atraviesa Colombia y Latinoamérica, en general:

“El papel de las artes es primordial, como el de todo el conocimiento. Las artes ofrecen otras maneras de conocer el mundo y a nosotros mismos que mejoran la experiencia humana. Parte de la crisis que vivimos a escala global es consecuencia de concebir una investigación que privilegia una visión de la ciencia que nos excluye de la naturaleza y que solo ve esta como un objeto para la extracción de recursos, entre ellos un saber, incompleto por no considerarnos. EL papel del arte es el de elevar la creación al mismo nivel de otros saberes. No se trata de construir paralelismos o incluso oposiciones con otras formas de conocer, sino de valorar la emotividad, el cuidado y el afecto y de cómo esto atraviesa toda forma de conocer. En ello, la creatividad y la expresión artística son vitales, ayudando a construir una visión más holística de este mundo y con ello, fomentando la inclusión y respeto por la diferencia que debemos tener en cuenta para esa anhelada construcción de la paz y el desarrollo”.

Una reflexión muy pertinente que ojalá sea escuchada en un País en el que sinceramente parece muy risible hablar de posmodernidad, cuando, no pocas veces, da la sensación de que ni siquiera la modernidad ha llegado a estas tierras en las que el discurso religioso sigue poniendo y quitando presidentes o una cadena de WhatsApp que fomenta el pánico con el único asidero “argumentativo” de apelar a valores judeo-cristianos que, en un Estado verdaderamente moderno, deberían ser caducos e impresentables, tal como sucede con el caso de la familia tradicional y la “terrible” amenaza de la diversidad sexual, y su nefasta capacidad de tumbar plebiscitos pro paz o cosas por el estilo. Ah, pero un Estado también, que, a la hora de apoyar la ciencia y la educación, sí se siente muy modernito y con un positivismo trasnochado y caduco termina marginando y despreciando a las artes y a las ciencias sociales casi que en su totalidad, al no estimarlas tan dignas y elevadas como las ciencias naturales, ignorando todas las críticas que la posmodernidad ya le ha hecho a la modernidad, precisamente por desconocer todas esas otras dimensiones que configuran el “ser ahí” (dasein) del bicho humano.