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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

El cine ¿una herramienta para la memoria o para la impunidad?

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Si bien el cine puede servir para que las personas comprendan mejor un fenómeno histórico determinado, también puede fungir como tergiversador de realidades y memorias.

Hablar de que en Colombia han asesinado a 800 líderes sociales, sin contar a los más de 200 excombatientes de las FARC que también han masacrado, desde que Iván Duque llegó al poder puede no impactar a nadie, volverse simplemente parte del paisaje informativo que nada nos dice, o nada nos toca, especialmente cuando naufragamos a diario en el torrente de una saturación de información que más que informarnos, parece pretender todo lo contrario. Las cifras son frías, impersonales, distantes. Pero si en vez de eso nos muestran una película tipo Joker (2019) retratando esta triste realidad colombiana, lo más seguro es que empaticemos y comprendamos un poco mejor la magnitud de este flagelo. Sin embargo, el cine también puede ser funcional al poder y servir para propagar la impunidad y ocultar la tragedia de los oprimidos. Esta dialéctica o doble contingencia de los recursos audiovisuales fue el tema central que abordó el pasado miércoles 30 de octubre la profesora María Deldén en el auditorio Margarita González del edificio de posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.

La literacidad audiovisual o literacidad de películas históricas (historical film literacy) fue el concepto central que desarrolló la profesora Deldén, quien habló sobre cómo podemos entender el cine histórico por medio del lenguaje cinematográfico y cómo se construye sentido a partir de ello.

De esta manera la conferencia se compuso de tres partes, fundamentalmente: la construcción de sentido, las didácticas de la historia, y el lenguaje del cine.

“Lo que me interesa sobre esta última parte es, sobre todo la teoría de cognición, porque en ella se reconoce la parte del espectador en la construcción del sentido. ¿Qué sucede en el espectador cuando ve una película? Cuando miramos estudios anteriores vemos que las emociones juegan un papel preponderante en este proceso, entonces si vemos una cinta histórica sabemos por esta teoría, las emociones serán muy importantes para tejer la interpretación que haremos de esto”, afirmó Deldén en una entrevista otorgada al Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Esta premisa nos conduce automáticamente a la pregunta: ¿qué pasa, entonces con el entendimiento histórico? Y el cuidado que hay que tener al respecto. Pues la película nos moverá de acuerdo con sus intenciones artísticas y creativas, más no necesariamente en un orden de intereses educativos o histórico-documentales.

“Muchas veces nos quedamos con una memoria del pasado basados en lo que interpretamos y percibimos a partir de una cinta”, complementa Deldén.

Y aunque puede parecer un asunto menor o hiperbólico, imaginemos qué pasaría si las audiencias, cada vez menos formadas (vale anotar) se quedaran con la idea de que manifestaciones estético expresivas como Bastardos sin gloria (2009) de Tarantino son la versión oficial de lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial, por citar tan solo un ejemplo.

Pero si a eso le sumamos el componente de un Estado como el colombiano, que parece, cada vez más, erradicar de manera consistente y sistemática la memoria en un país en el que se suprimen las clases de historia y de ciencias sociales en las escuelas, o se eligen directores del Archivo Nacional funcionales al gobierno de turno, o del Centro Nacional de Memoria, o se pasan artículos de ley en los que se pretende que el Estado pueda pagar deudas con los recursos de la educación pública, entre tantas otras cosas por el estilo, podremos darnos cuenta de que esta no es una discusión menor.