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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Ciudad isla, del miedo a relacionarse con el entorno

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Ciudad isla es una exposición que toca el tema de la endogamia en la que se está incurriendo actualmente en el diseño urbano en Colombia debido a la exacerbación del miedo y percepción de inseguridad en Colombia.

“Podemos intervenir los centros comerciales existentes para superar su efecto aislante para que se conviertan en conductores de la vida urbana; la ciudad y los promotores inmobiliarios no deberían construir más, sino más bien comenzar a trabajar el entorno urbano de los centros comerciales existentes”, Estefanía Guevara, estudiante la Maestría en Diseño Urbano en entrevista concedida al Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

La problemática que condujo a Estefanía a pensar en esto fue notar que existen en la ciudad edificios de gran escala en la ciudad que no están permitiendo relacionar a la comunidad, que están dándole la espada a la urbe. Así, quiso identificar las problemáticas de manera jerárquica, hallando que la privatización y la interiorización del espacio público, la intensificación de la crisis del s. XXI, y la descontextualización de la estructura urbana de la ciudad eran 3 problemas principales a abordar en su trabajo de grado.

Mientras que la tendencia en Estados Unidos y Europa (dónde parece preferirse invertir en espacios públicos como parques y plazas) es hacer cada vez menos centros comerciales, en la Latinoamérica ocurre precisamente lo contrario y Guevara piensa que esto sucede porque culturalmente estamos predispuestos hacia el consumo y esto lo ha sabido capitalizar muy bien el sector privado que supo cooptar a la perfección las dinámicas públicas para sus propios intereses.

Adicionalmente, “la gente ya no habita los espacios públicos porque están llenos de inseguridad, deterioro, abandono, y esto es lo que ha sabido aprovechar el sector privado para ofrecernos espacios desnaturalizados, supuestamente públicos”, afirma la estudiante.

Además, los regionalismos afloran compitiendo para ver qué ciudad tiene los centros comerciales más grandes y cosas así, pero realmente es porque cada vez más buscan ofrecernos una ciudad dentro de una ciudad.

Y de esta manera, Estefanía considera que el hallazgo más grande de su investigación es que nos están vendiendo algo que nos aparta cada vez más del entorno urbano de la ciudad. Y esto es grave en la medida en la que un solo promotor inmobiliario, por ejemplo, puede ser dueño de 15 centros comerciales al tiempo, y eso significa que hay una concentración de poder preocupante que se anuda con otras facetas, como la política, con las que se puede condicionar la voluntad del electorado, por ejemplo, mostrándoles tan solo un camino, el de su conveniencia, sin mencionar el panóptico que es en sí mismo un centro comercial.

Sin embargo, este aislamiento endogámico que se da por el miedo al exterior es tonto porque es más probable que lo atraquen a uno alrededor del exterior de un centro comercial o de un conjunto cerrado que en un barrio tradicional donde no hay cercamiento y por ende hay mucho más tráfico y flujo de personas y por ende mayor solidaridad e interacción con la ciudadanía y el entorno, concluye Camilo Pinilla, profesor de la Maestría en Diseño Urbano y director de la tesis de Estefanía.