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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Smart City, ¿sinergia para un futuro sostenible?

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Smart city es un modelo de cooperación entre el Estado, la empresa privada, y la sociedad civil que busca mejorar la calidad de vida a través de iniciativas sostenibles.

Desde peajes inteligentes que no hacen detener a los conductores para pagar el tiquete en las vías y, de esta manera, evitar embotellamientos de tráfico, hasta la renta de automóviles particulares para la recolección y transporte de basuras, Smart city se presentó en el Paraninfo del edificio de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia, como un modelo de cooperación entre los gobiernos, la gente y las empresas privadas que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas, a la vez que construye un futuro sostenible para todos.

Ema Hsieh, experta en el tema y trabajadora de la Asociación de electrónica y consultora para el Instituto de Smart City en Taiwan. Foto: Pablo Triana.

La señora Ema Hsieh, experta en el tema y trabajadora de la Asociación de electrónica y consultora para el Instituto de Smart City en Taiwan, explicó cómo este modelo ha llevado a esta Isla a alcanzar una calidad de vida considerable, desde su implementación, hasta ganar en este año el premio de ICF (Intelligent Community Forum), que se otorga a comunidades inteligentes, destacadas por sus políticas sociales en modernización enfiladas al desarrollo económico y generación de empleo.

Los seis indicadores que se tienen en consideración para alcanzar el estatus de Smart City, son: banda ancha, conocimiento (educación), sostenibilidad, igualdad digital, abogacía (articulación entre el gobierno y la gente) e innovación.

“Lo que buscamos es que Smart City sirva a los humanos y no a la tecnología o a las ventas. Es para tener una mejor vida. Queremos vivir más cómodos, más alegres, más sanos, de eso se trata”, explicó Hsieh en una entrevista concedida para el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Ema Hsieh, en su exposición acerca de Smart City. Foto Pablo Triana.

En su conferencia, Hsieh, ilustró cómo funciona este modelo a través de ejemplos puntuales como el de la Estación principal de Taipei, la cual, en sus palabras, era un caos por lo inmensa que es, la gran cantidad de entradas y de salidas que tiene y la infinidad de comercio que se mueve en su interior. De manera tal, que el gobierno decidió abrir una licitación para que por medio de iniciativas y propuestas innovadoras se solucionara esta problemática.

Así, la empresa Askey ganó la licitación por 3 millones de dólares con una app que implementaba 5 servicios: navegación al interior de la estación, señalización, parqueadero inteligente, seguridad y turismo y comercio.

Lo interesante, es que al cabo de 4 años Askey le devolvió al gobierno, la totalidad de los 3 millones, luego del diseño y la implementación de la aplicación.

¿Pero cómo fue esto posible? ¿Qué ganó entonces esta compañía?

Su propuesta, fue seleccionada precisamente porque prometía la devolución del dinero, a cambio de que cuando ya todo estuviera desarrollado e implementado, el gobierno se comprometiera a otorgarles los derechos exclusivos del estacionamiento durante 9 años.

De acuerdo con la delegada y conferencista, este es un excelente ejemplo de cómo ganan todos a través de este esquema, ya que tanto el gobierno se vio beneficiado al resolver los problemas para los que fue elegido y la recuperación de su dinero, así como la empresa privada obtuvo su beneficio, y los usuarios de la estación, es decir la gente, halló la solución a las problemáticas que antes se generaban en este punto de la ciudad.

El caso de la Estación principal de Taipei sirvió para ilustrar el modelo de Smart City. Foto Pablo Triana.

“La idea de venir a Colombia y compartir esto es para que los jóvenes puedan tener unos conceptos de ciudad inteligente que, por lo menos llamen su atención, para que cuando se gradúen de la universidad y se vinculen a una empresa lo hagan con la intención, no solo de progresar a nivel personal y profesional, sino con miras a empujar su ciudad a ser una ciudad inteligente. No podemos ser una ciudad inteligente sola, porque enfrentamos los mismos problemas como, por ejemplo, el cambio climático”, concluye Hsieh.

Lo cual, no solo es uno de los pilares y principios fundamentales de Smart City, sino que además recuerda un célebre poema de John Donne titulado, Las campanas doblan por ti. Unos versos que, pese a haber ser sido escritos alrededor del s. XVI en Inglaterra, no vendría nada mal recordarlos de vez en cuando en Colombia y en el resto del mundo a propósito de los tiempos que vivimos, pues como remarca el poema, ningún hombre es una isla entera por sí mismo y la muerte de cualquiera nos afecta, en tanto nos encontramos unidos a toda la humanidad. De nada nos sirve estar muy bien como en el caso de Taiwan, si el resto del mundo sigue contaminando el ambiente, o generando desplazamientos masivos por sus irresponsabilidades sociales o falta de consciencia, ya que eso tarde o temprano nos va a terminar afectando a nosotros. Por eso y en las palabras del poeta inglés, nunca preguntes por quién doblan las campanas, las campanas doblan por ti.