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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Errancias del video, “un terreno fértil para la experimentación y el discurso”

Por: Diana González

De esta manera define el artista plástico colombiano Germán David Vanegas su taller de producción audiovisual Errancias del video, una herramienta pedagógica con la que busca desestructurar el proceso del video en Argentina, Brasil y ahora en Colombia. A raíz de su estancia en Bogotá, el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) dialogó con él acerca de esta experiencia. Responder a la pregunta por la percepción y lo audiovisual es uno de sus propósitos.

Para introducir el tema del que se ocupa el taller, podríamos empezar hablando de su formación. Usted primero estudió en la Universidad Nacional de Colombia y luego fue a Argentina a continuar sus estudios. ¿Es así?

Germán David Vanegas (G.D.V.). Sí, yo soy egresado de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, salí en el año 2013 y al siguiente, en 2014, fui a Buenos Aires, Argentina, a hacer una Maestría en lenguajes artísticos combinados en la UNA, que es la Universidad Nacional de Artes, una universidad pública que solo tiene programas en formación en artes.

Hábleme un poco de esta maestría, ¿cuál es su objeto de estudio y por qué le llamó tanto la atención?

G.D.V. Esta es una maestría relativamente nueva. De hecho, empezó como un programa de especialización en el año 2000 más o menos, y como maestría no tiene más de 5 años. El objeto de estudio de esta maestría son las obras de artes en las cuales encuentras, por ejemplo, sonido, performance, textos. Son estas obras que se dan mucho en la contemporaneidad y que, también, se han dado mucho en la historia del arte. Me interesó porque tenía cierto indicio de que esa maestría era lo que yo estaba buscando, aunque finalmente no fue tanto así, ya que me peleé un poco con esta idea de los lenguajes y terminé yendo allá un poco por eso.

En Colombia, el taller de producción audiovisual Errancias del video se impartió en el marco del programa Residencias Artísticas de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional. Sin embargo, también se ha dictado en Argentina y Brasil.

¿Qué paso?, ¿por qué se dio esa “pelea”?

G.D.V. En mi trabajo, en mis búsquedas como artista, descubrí que el arte no se manifiesta mediante lenguajes, sino que es, más bien, una naturaleza como la escritura. En ese sentido, hay una diferencia fuerte entre los conceptos de escritura y lenguaje. Esto tiene que ver, también, con las búsquedas teóricas en las cuales me enfoqué en mi tesis y es cierta noción de que la escritura es como una fuerza que avasalla el lenguaje, porque el lenguaje es como una estructura y la escritura es más bien como una potencia que va más allá de las barreras de las estructuras. Por eso, me peleé con la maestría, porque tiene muy fuerte esta noción del lenguaje y me peleé con esas barreras.

Esta digresión, entonces, ¿lo llevó a enfocarse más en esa noción de escritura?

G.D.V. Sí, me interesa el campo de la escritura, pero en término de medios trabajo mucho el video, aunque también la instalación con la escultura, con el objeto. Entonces, en correspondencia con la maestría que hice, mi trabajo responde a la combinación de esos medios. Por tanto, los trabajos que yo hago tienden a ser textos expandidos en el espacio o tienden a ser objetos que tienen un texto adentro, por ejemplo, en su composición física. También, hay una intención en mi trabajo de conectar el campo pedagógico con el campo artístico, porque mi interés real es fundir las barreras entre estos dos. Aunque, la verdad, en este momento mi trabajo está en un terreno movedizo, como buscando distintos cuerpos donde manifestarse.

El video es, precisamente, el eje a partir del cual usted concibe este taller –Errancias del video– y que, hasta hace unos días, dictó en la Universidad Nacional de Colombia. Pero, ¿por qué se inclinó por el video?

G.D.V. Porque el video es un recurso que ayuda mucho. Por su plasticidad se puede proyectar sobre superficies, sobre objetos, sobre el espacio. Y el taller gira en torno a la pregunta por el video, por lo audiovisual. Entonces, básicamente, el taller está dividido en cuatro módulos y estos módulos se pueden ver como 4 acciones: percepción, registro, edición y proyección. A mí me parece muy potente esa división de lo audiovisual y, por eso, lo propongo como un taller expandido en el tiempo.

El taller, según Vanegas, es un terreno fértil para la experimentación y el discurso. Foto: Vimeo, Germán Vanegas.

Tengo entendido que esta idea del taller se originó durante su estancia en Argentina, ¿qué lo motivó?

G.D.V. Eso tiene que ver, incluso, con una experiencia que tuve antes de graduarme de acá, de Artes. Yo trabajé con la galería Santa Fe, con el Idartes, y empecé a relacionarme con el campo de la enseñanza, que también me interesa mucho y tiene que ver con esto que te hablaba de la escritura y los lenguajes, con entender un taller como una gestación de una obra o una obra como un campo pedagógico. Gracias a estas experiencias y al interés que me fue surgiendo en estos campos –con la enseñanza y la pedagogía–, empecé a crear en Argentina un taller para mis compañeros de la Maestría en lenguajes artísticos combinados, porque muchos no sabían editar, no sabían trabajar con video, y me di cuenta de esto. Por eso, formulé este taller que dicté allá y que acabo de dictar en la Nacional.

Este taller Errancias del video que impartió en la Universidad Nacional, ¿se desarrolló en el marco del programa de Residencias Artísticas de la Facultad de Artes?

G.D.V. Cuando me fui a estudiar a Buenos Aires lo hice a través de un programa que se llama Artistas Jóvenes Talento, del Icetex, y este programa les pide a los becarios que hagan talleres en parte del proceso de condonación de la beca. Entonces, cuando volví a Colombia, en abril de este año, empecé a buscar lugares donde dictar los talleres, y entregué una propuesta al programa Residencias Artísticas que coordina el Instituto Taller de Creación, y fui aceptado. Agradezco mucho esta oportunidad, porque pude vincularme con la universidad otra vez.

Finalmente, ¿qué sucede con los productos originados en cada uno de los talleres?, me refiero tanto a los que impartió en los otros países como en Colombia, ¿tienen algún medio o plataforma de divulgación?

G.D.V. En Argentina y Brasil lo di en tres oportunidades, esta sería la cuarta. La idea es hacer un buen registro de todo y, eventualmente, publicarlos. Yo tengo una red que se llama “Hueso-Okupa Visual” y la idea es proyectar sobre fachadas de edificios, pero no proyectar cualquier cosa, sino crear colectivamente con las personas que están alrededor del contexto arquitectónico y hacer visible las cosas invisibles. Por ejemplo, en Sao Paulo proyectamos en un barrio que tenía un pasado de esclavitud muy fuerte y ese pasado estaba invisibilizado, porque hoy ese lugar se conoce como un barrio turístico japonés. Y el taller giró en torno a esa problemática y la hizo visible. Este proyecto está en Instagram y la idea es utilizarlo como una plataforma. Pero, el taller tiene una dinámica y es, simplemente, usar Google Drive, ahí están las personas que se metieron desde la versión inicial, y gracias a esto se ha ido armando un grupo de personas que pasaron por el taller, porque mi interés también es generar creaciones colectivas.