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Notas de Prensa

Singing in the Rain

Por Sonia Velosa y Alejandro Hernández

LA MIRADA OPULENTA Nº 7

Foto: https://cinemagavia.es/cantando-bajo-la-lluvia-pelicula-critica/

En la puerta de la casa de Cathy, (una bella, menuda y jovencísima Debbie Reynolds), Don Lockwood, interpretado por Gene Kelly, vestido de elegante paño, se despide de ella con un apasionado beso, el primero.

Está tan contento que no le importa la fuerte lluvia; no necesita de un taxi al que despide, ni del paraguas con el que juega todo el tiempo sin darle su debido uso.

Cierra el paraguas mientras que el agua le escurre por la cara hacia abajo, e inicia los primeros fraseos de SINGING IN THE RAIN, la canción que da nombre a esta película de 1952.

Cruza frente a unas vitrinas las cuales mira de soslayo sin darles ninguna importancia, y frente a una residencia de corte ingles, sube al pedestal de un farol.

Con la mano derecha se sostiene del tubo del farol mientras que en la izquierda porta, cerrado, el paraguas. No cabe de felicidad, está extasiado, la lluvia arrecia.

Desde allí, con la cara mirando al cielo, interpreta la canción, camina por la acera, da unos cuantos pasos de tap y con el paraguas como su fuera su pareja, da unos cuantos giros en contorno.

Sigue el juego con el paraguas, se ubica bajo el chorro de una canal y cruza hasta la mitad de la calle, donde zapateando y brincando entre los charcos, arroja agua por todas partes.

En este derroche de alegría y felicidad un policía le sorprende; el retorna a la acera, le obsequia el paraguas a un transeúnte, y mientras aleja de allí, la cámara sube un poco, retrocede, mostrando todo el escenario.

EL MAKING OFF DE UN MITO

Esta escena, que fue montada con el material recogido en 10 tomas, trasmite la sensación de continuidad como si hubiera sido realizada con una sola toma, sin un solo corte, en un brillante plano-secuencia.

Toda esta maravilla fue posible gracias a los cortes “invisibles”, a sus encuadres, a sus tomas ingeniosas, a los tonos de su fotografía, al tema musical y a la letra de sus canciones.

Todas estas características le otorgan ese tempo particular que posee esta escena y esa atmósfera emotiva y pasional que se respira en ella, lo cual la convierte en única, exclusiva, magnífica.

Obviamente no se puede desconocer la maestría artística del bailarín protagonista ni sus excelentes dotes como actor, bailarín y cantante. El permanece ajeno a su realidad, como si se hallase en una burbuja de contagiosa felicidad.

Esta loca explosión de euforia, alegría y felicidad, según el decir del crítico e historiador español Miguel Marías, es una de las cimas de este clásico cine musical de la MGM de los años 50.

CANTANDO BAJO LA LLUVIA, supuso una efímera revolución en el género, de películas musicales, al expresar los personajes sus sentimientos en sus entornos cotidianos, mediante los recursos de la danza y la canción, en apariencia espontáneos.

SINGIN’IN THE RAIN (Cantando bajo la lluvia), de Gene Kelly y Stanley Donen, película de 1952, es una reconstrucción arqueológica sobre el cine sonoro, y sobre la época de transición del cine mundo al cine parlante.

En clave de comedia-musical-romántica, asistimos en Hollywood, la meca del cine norteamericano, en época del cine silente, a una cátedra de cine sobre las necesidades artísticas y expresivas de un oficio apenas naciente.

LA HISTORIA DEL CINE PARLANTE EN CATEDRA MAGISTAL

Accedemos, gracias al cine en el cine, a todas las dificultades expresivas, técnicas, artísticas y administrativas que el cine debió afrontar y superar, para dar uno de los saltos más grandes ocurridos a lo largo de su historia.

A principios de los años 20 el cine en Estados Unidos había entrado en un periodo de fatiga temática y artística. El público, cansado de ver las mismas historias, abandona las salas de proyección cinematográfica.

Nuevos medios de comunicación como la radio, seducían a las audiencias aportando realismo, información, entretenimiento, con un sinnúmero de géneros musicales y variada programación nunca antes vista.

La prensa, con su amplio espectro informativo, con sus tiras cómicas y con sus narraciones históricas o de ficción por entregas diarias, suplía las necesidades de ensoñación del público lector.

O se renueva o perece, es la dicotomía del cine americano, en esa feroz competencia que oscila entre los cines europeos, más sólidos y maduros, y los nuevos medios de atracción social que arrebatan a las audiencias.

Nunca ha sido fácil romper la línea de comodidad, menos aun cuando se está acostumbrado a recibir ingentes beneficios a bajísimos costos. El público reclama historias más estructuradas y con las cuales identificarse

Sincronizados imagen y sonido, producen una sensación de realismo y de verosimilitud nunca antes vistas y los procesos de empatía emotiva entre el público y los héroes de la pantalla, son incalculables.

Pero también son grandes los problemas económicos, técnicos y artísticos por superar. Todos deben cambiar pero se resisten: los productores, los técnicos, los artistas, los guionistas, los realizadores y el público mismo.

CANTANDO BAJO LA LLUVIA cuenta esta historia en clave de comedia romántica como ya lo habíamos anotado, co-dirigida e interpretada por el bailarín, cantante y coreógrafo Gene Kelly, quien estaba a la altura de una estrella como Fred Astaire.

Gene Kelly comparte rol protagónico con la talentosa y jovencísima Debbie Reynolds, y el actor y bailarín Donald O´Connor. En un papel secundario destaca la bailarina clásica Cyd Charisse.

CANTANDO BAJO LA LLUVIA fue un gran éxito comercial tanto de público como de crítica, y está considerada, por el American Film Institute (AFI), como el mejor musical del cine estadounidense, y en su lista AFI's 100 años 100 sonrisas, ocupa el puesto N° 16.

LA TRANSICIÓN DEL MUDO AL SONORO

Don Lockwood, su personaje principal, es una romántica estrella del cine mudo a quien le ha costado mucho llegar hasta la cima. Su triunfo en Hollywood ha llevado un largo camino en compañía de su íntimo amigo.

Ahora forma pareja con Lina Lamont, una bella chica, no tan tonta como parece; son la pareja de moda de los estudios cinematográficos que dirige en un reconocido estudio de cine.

Tras uno de los estrenos, Don conoce a Kathy Selden, una actriz de teatro aún desconocida, quien menosprecia el nuevo medio de entretenimiento, para resultar siendo una de las bailarinas del coro que ameniza la fiesta de estreno.

Don y Kathy se enamoran mientras se produce una revolución en la industria del cine: ha llegado el cine sonoro arrasando todo a su paso. El público quiere más y pide a voz en cuello películas parlantes.

Hay que reconvertir entonces la última película de Lockwood y Lamont en un musical, lo que no sería un problema de no ser porque Lina Lamont tiene una voz horrible, completamente inservible para el cine parlante.

Tocará arreglárselas para la transformación total de la película. Tal vez si se cambiaran algunas escenas. ¿Pero qué hacer con la estrella de cine mudo Lina Lamont, a quien las multitudes aclaman?

Los actores deberán hablar como lo hacen las personas en la vida real. Si bailan, mejor aún, y si por añadidura cantan, será la dicha total de los estudios y el frenesí del público.

Serán a partir de allí las llamadas películas musicales, donde todo estará cantado, todo hablado, todo danzado, lo cual requiere que los actores, posean dotes excepcionales.

Aparecerán en el cine nuevos roles técnicos y artísticos como los músicos, los bailarines, los cantantes, los coreógrafos, los sonidistas, los profesores de dicción o los dialoguistas.

Pero lo verdaderamente interesante de SINGIN’IN THE RAIN, CANTANDO BAJO LA LLUVIA, no es el drama de sus personajes sino el cine mismo allí representado; es la cámara, el color, la música, el ritmo, su tono general.

CINEGRAFÍA INTEGRAL, TOTAL

El color, la música, la danza y el cine son los pilares que componen esta película, pero no por sí solos sino por su conjunción cinematográfica como lenguaje integrador.

Y estos elementos se conjugan a la perfección en tres momentos claves del filme: El primero es cuando aparecen aquellos tres impermeables amarillos que e interpretan el tema Good Morning.

Se pasean coreográficamente por todo el salón, aún sobre las sillas y el sofá, arrebatando todo el escenario con su danza jovial y divertida, hasta el ballet modernista, sensual y cautivador con Cyd Charisee, derroche de audacia del realizador, del guionista, del coreógrafo y de los actores.

Y sobre todo en la escena ya comentada y ampliamente descrita de Gene Kelly, quien en una calle de Los Ángeles y bajo un torrencial aguacero, interpreta la canción que le otorga el título a la película.

Este musical está marcado por tonos cálidos dentro del vestuario, así como colores saturados para atraer la mirada del público, lo cual le otorga una atmósfera jovial a toda la puesta en escena de la película.

Stanley Donen, su director, catalogado como el último realizador notable de la Edad de Oro de Hollywood, se desempeñó en calidad de director, productor, coreógrafo, bailarín y director de escena entre los años 1940 a 2003

Su obra más famosa fue CANTANDO BAJO LA LLUVIA de 1952; vinieron luego SIETE NOVIAS PARA SIETE HERMANOS, otro musical en 1954; CHARADA, realizada en 1963; ARABESCO película de suspenso de 1966; para 1974 dirigió una versión de EL PRINCIPITO y, SATURNO 3, en 1980, un thriller sobre la carrera espacial.

LA OBRA DE UN PIONERO

Stanley Donen, nacido en Carolina del Sur, EE.UU., de padres judíos, convertido en ateo en su juventud, calificó su infancia de tan solitaria e infeliz, como pocos judíos en su Columbia natal.

Para sobrellevar su aislamiento, pasó gran parte de su juventud en cines locales, donde gustaba especialmente de los westerns, las comedias y los thrillers.

Una de las películas que tuvo mayor impacto en él, fue el musical de 1933 con Fred Astaire y Ginger Rogers titulado VOLANDO A RIO. “Me transportaron, dijo, a un mundo de fantasía en el que todo era feliz, cómodo, fácil.”

Desde muy joven filmó y proyectó películas caseras con una cámara y un proyector de 8 mm que su padre le compró, e inició una carrera como bailarín en Broadway donde se hizo amigo de Gene Kelly.

Ya desde 1943 estuvo en Hollywood trabajando como coreógrafo. Tras dirigir una serie de títulos le contrataron como director para MGM donde co-dirigió con Gene Kelly SINGIN 'IN THE RAIN, estrenada en abril de 1952, y según los listados, una de las mejores películas jamás realizadas.

Rompe contrato con MGM para convertirse en productor independiente de películas durante los años 50, 60 y 70, a menudo éxitos financieros que obtuvieron poca atención de comentaristas y críticos.

Su producción cinematográfica se hizo menos frecuente a principios de la década de 1980 para regresar brevemente a los escenarios como director en la década de 1990 y finalmente una cinta en 2002.

A Stanley Donen se le atribuye la transición de las películas musicales de dramas realistas tras bastidores, hasta una forma de arte más integrada en la cual las canciones forman parte natural de la historia.

RECONOCIMIENTO MUNDIAL

Stanley Donen es muy respetado por los historiadores del cine; su carrera sin embargo, se la compara a menudo con la de Gene Kelly, y existe un debate sobre quién merece más crédito por sus colaboraciones.

La relación de Donen y Kelly fue complicada, tanto profesional como personalmente, pero las películas de Donen como director solista, son generalmente mejor consideradas por la crítica que por las de Gene Kelly.

Un crítico de cine francés ha dicho que la contribución de Stanley Donen a la evolución del musical de Hollywood, supera a la de cualquier otro, incluido la del propio realizador Vincente Minnelli.

David Quinlan lo llamó "el rey de los musicales de Hollywood" y entre sus galardones se encuentran un Premio de la Academia de Honor en 1998 y un León de Oro del Festival de Cine de Venecia en 2004.

Durante su carrera, el mayor rival de Donen fue Vincente Minnelli, con quien a menudo se le compara. Al igual que Donen, Minnelli era un director por contrato en MGM y reconocido por los filmes musicales.

David Thomson por ejemplo, rechaza la mayoría de sus películas de comedia posteriores, pero lo elogia por dirigir "el musical en una dirección triunfante y personal: al aire libre...”

El trabajo de Donen ha influido en otros directores de películas musicales como Bill Condon, Rob Marshall y Baz Luhrmann. Una película como EL ARTISTA, rinde homenaje a SINGIN 'IN THE RAIN (entre otras películas).

Entre los admiradores de Donen se encuentran directores como Jean-Luc Godard, Stanley Kubrick, Karel Reisz, Martin Scorsese, François Truffaut, Lindsay Anderson, William Friedkin, Pedro Almodóvar o Guillermo Del Toro.

CANTANDO BAJO LA LLUVIA la película más venerada de Donen, se incluyó en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso en 1989 y ha sido incorporada por Sight & Sound, en el prestigioso "Top Ten Films", dos veces: una en 1982 y la otra en 2002.

Los realizadores Charles Chaplin y François Truffaut estuvieron entre sus primeros admiradores y el director Billy Wilder calificó la cinta como "una de las cinco mejores películas que se hayan hecho".

Stanley Donen, con su muerte en Febrero del 2019, a la edad de 94 años, se convirtió en el último director notable de cine de la llamada Edad de Oro de Hollywood en desaparecer.

Foto: http://www.albacete.es/es/webs-municipales/filmoteca/agenda/cantando-bajo-la-lluvia-singinin-the-rain-1952