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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Adiós al arquitecto Enrique Triana Uribe

La semana pasada falleció el arquitecto de la Iglesia del Barrio Niza y muchas otras obras de gran relevancia, el profesor de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo Enrique Triana Uribe. Este es un sencillo, pero sentido homenaje a su memoria.

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Foto proporcionada por la profesora Devia

Enrique Triana Uribe fue profesor de Taller de diseño arquitectónico en la Universidad Nacional, egresado de la Universidad de Michigan (1953), fundador de un almacén de mobiliario y artículos de diseño, arquitecto de la Iglesia del Barrio Niza en Bogotá, así como de su propia casa (1960), y de otros importantes proyectos como, la ampliación de la clínica Shaio —primera y segunda etapa —(1969 y 1981), el Centro Oncológico de la Fundación Santa fe (1985) y la Sala de Exposiciones Temporales del Banco de la República (2001), entre muchas otras.

Foto proporcionada por la profesora Devia

Pero sin duda, la mayor y mejor obra que le legó al mundo fue la de los lazos humanos que erigió como pilares de un recuerdo que vivirá por siempre en la memoria y sentimiento de quienes mejor lo conocieron.

Es por esto que en el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes (CDM) quisimos hablar con dos de sus amigos más cercanos, la profesora Marta Devia (M.D) y el profesor Rafael Vega (R.V), para que sean sus voces las que le rindan el tributo que se merece este grande de la arquitectura colombiana.

Foto proporcionada por la profesora Devia

¿Cómo se conocieron con él?

M.D: En la Facultad de Artes cuando estudiaba Arquitectura. Fue profesor y amigo, también de mi esposo y de mi hija.

¿Qué es lo que más recuerda de él?

M.D:Un señor muy elegante, muy amable, y aunque pareciera distante era muy cercano y le llegaba al alma a todos sus estudiantes y amigos. Tenía un buen sentido del humor, muy agudo, un poco negro, pero maravilloso. Estaba siempre pendiente de todo y de todos. Me apoyó mucho durante mi carrera y luego cuando fuí directora del Museo de Arquitectura Leopoldo Rother.

Foto proporcionada por la profesora Devia

También considero importante recordar que, antes de estudiar en la Universidad de Michigan donde obtuvo su título de arquitecto en 1953, estudió en 1947 un año en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional, donde solo fue profesor, desde febrero 1957 hasta 1994 que se pensionó y siguió por cinco años más, hasta 1999, como profesor especial.

Es importante mencionar que obtuvo la distinción de docente excepcional, un mérito creado por la Universidad y otorgado por los estudiantes, por más de 7 años seguidos.

Y si todavía pudiera caber alguna duda de lo que significaba ser maestro para él, en su carta de renuncia a la Universidad escribió, “agradezco a la Universidad porque en todos los años de docencia he aprendido más de lo que he enseñado”.

R.V: Lo que más recuerdo de él es que nos hizo evidente la diferencia entre formación e información, cada vez más importante para poder interpretar y darle sentido al alud de información que ofrece internet;  y la manera como transmitía este saber era haciendo evidente las diferencias entre lo fundamental y lo circunstancial y accesorio, con las observaciones a los proyectos que estaban desarrollando sus estudiantes.

Foto proporcionada por la profesora Devia

¿Cuál considera que fue el aporte más grande de este arquitecto a la arquitectura colombiana y a la Universidad?

M.D: Fue uno de los grandes Maestros de la arquitectura Moderna en Colombia, un gran diseñador y sus obras perduran por la honestidad en su diseño y desarrollo.

Fue un maestro en todo el buen sentido de la palabra, muy leal a la Universida Nacional. Durante más de 40 años de enseñanza en la Facultad de Artes, en la carrera de arquitectura, solo fue profesor en la Universidad Nacional y como el mismo decia: “para mí lo mas importante ha sido la docencia, mas importante que la arquitectura, mas importante que todo; bueno, fuera de mi familia, claro. Porque para mí, los estudiantes son parte de mi familia, yo no los veo al otro lado del mostrador, sino como parte de mí, yo siempre trato de comunicar afecto, confianza y tranquilidad. No sé si lo logro, pero trato. Aun con los tremendos esos que me atacaban y logré aplacarlos, pero a punta de amabilidad”.

Además de profesor de sus alumnos, fue un formador de profesores en la escuela de arquitectura de la UN.

¿Qué es lo que más va extrañar de él?

M.D: Extrañaremos a un gran ser humano, a un gran arquitecto y a un gran maestro.

Foto proporcionada por la profesora Devia