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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Funcionaria de la Facultad de Artes de la UNAL competirá en Carrera de la Mujer

Por: Diana González

Claudia Marín Parra, secretaría ejecutiva de Decanatura de la Facultad de Artes, participará en esta importante competencia de atletismo que fomenta el autocuidado y la prevención del cáncer de seno. Aunque no competirá en representación de la UNAL, sí lo hará por cuenta propia como lo ha venido haciendo desde hace cinco años, con disciplina, fortaleza y, sobre todo, amor; amor hacia sí misma, sus congéneres y hacia la universidad, a la que ingresó hace 25 años. A continuación, una entrevista que le hizo el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes.

Claudia, usted lleva varios años participando en esta competencia, ¿qué la ha llevado a asistir a ella sin falta, rigurosamente?

Claudia Marín Parra (C.M.P.). Desde muy pequeña me gustaron los deportes, pero desde hace cinco años empecé a interesarme y a competir en la Carrera de la Mujer. Esta es una competencia atlética anual que inició en 2007 en Colombia y en la que participan mujeres de todo el país, inclusive kenianas de alta competencia. El objetivo de esta carrera es incentivar a las mujeres al deporte, al autocuidado, a la prevención del cáncer de seno. Esa es también mi principal motivación, correr no solo por una meta sino, también, hacer una contribución económica –que se efectúa al momento de pagar la inscripción– para las mujeres que tienen cáncer de seno.

Claudia Marín competirá en septiembre próximo en la Carrera de la Mujer 2019, en la que ha venido participando desde hace cinco años. Foto: cortesía, Claudia Marín.

Con todo respeto, entiendo su nivel de sensibilidad hacia esta enfermedad, pero, ¿tiene o ha tenido algún caso cercano que la haya llevado a darle mayor relevancia a la prevención?

C.M.P. Afortunadamente no, mi sensibilidad es guiada por lo que veo en otras mujeres y desde mi condición de mujer, es eso. Es que hay que aportar y hay que ser conscientes que no estamos exentas de padecerla, así no tengamos una condición genética que nos conduzca a una enfermedad como esta.

Hace un momento usted mencionó que su gusto hacia los deportes se generó cuando era niña, pero, ¿ese gusto fue adquirido por influencia de alguien de su familia o, simplemente, nació como un interés individual?

C.M.P. Nadie más de mi familia practica el atletismo, pero el baloncesto sí. Mi hermano mayor fue basquetbolista desde muy pequeño, y tuvo una escuela de basquetbol en el barrio Alquería, acá en Bogotá. Y mi hija ha sido deportista también, se ha inclinado por la natación y el patinaje; ella estuvo en la liga de patinaje de Bogotá, desde los 5 hasta los 12 años. Pero, aún hoy continúa patinando. Y mi gusto no es solo hacia el atletismo, yo también escalo montañas, hago ciclismo, parapente, me gustan los deportes extremos, son mi pasión, porque soy una persona dinámica, me gusta estarme moviendo.

Hábleme, por favor, de su experiencia con el parapente.

C.M.P. Hace un tiempo estaba con unos compañeros –de la Escuela de Administración de Negocios, de donde soy egresada– con los que hago ciclismo, y dijimos: a quién le gustaría hacer parapente y nos fuimos a Sopó. Empezamos a hacer las prácticas y fue muy apasionante, aunque no lo he hecho mucho. Lo hice primero por curiosidad, pero después me gustó, porque es un acto de liberación, de encontrarse con la naturaleza; permite liberar tensiones y, también, demostrarse a uno mismo que –aunque uno puede tener muchos miedos– uno es capaz. Es como romper ese miedo, respirar profundo y decir: ¡qué maravilla es estar en el aire, ver desde arriba toda la naturaleza! En fin, yo soy muy cercana a la naturaleza, ¡me encanta!

Claudia Marín Parra es administradora de empresas con especialización en proyectos de desarrollo y secretaria ejecutiva de Decanatura de la Facultad de Artes de la UNAL. Foto: cortesía, Claudia Marín.

Cuando habla de miedos, ¿se refiere al que produce el vacío?

C.M.P. No miedo al vacío específicamente, sino a otro tipo de miedos, por ejemplo, el miedo de enfrentarse a…, y este ejercicio permite que uno diga: si me puedo enfrentar a esto, que nunca lo he hecho, me podré enfrentar a muchas otras cosas.

Retomando el tema de la Carrera de la Mujer, ¿en qué modalidades ha competido, en cuál va a correr en septiembre próximo?, y ¿cómo funciona este sistema de clasificación? porque, generalmente, participan miles de personas.

C.M.P. Yo hago la 10K –10 kilómetros– cada año, pero la carrera, que tiene otras modalidades como la 5K, nos clasifica por edades, grupos o niveles de entrenamiento y, también, nos hace unas evaluaciones médicas para saber si estamos aptas para la carrera. La 10K es exclusiva de mujeres, pero en la 5K existe la posibilidad de ir acompañadas, especialmente cuando las participantes son de avanzada edad. Además, nos clasifican en A, B, C, D y E, dependiendo de cuánto tiempo gasta uno en la carrera, lo que significa que esta clasificación está basada en resultados de los años anteriores.

¿En cuál de estos niveles está usted y cuál es su promedio, su marca?

C.M.P. Yo estoy en el A, que es el grupo que corre y llega más rápido. El promedio que tuve en la carrera pasada, en 2018, fue de 8 minutos por kilómetro, pero mi intención es bajar a 5 o 6 minutos por kilómetro este año.

La competencia es el 22 de septiembre próximo, ¿cuándo empezó a entrenar para esta versión y qué implica este proceso de preparación?

C.M.P. Siempre hay que estar entrenando, pero se sugiere que, como mínimo, el entrenamiento sea de entre 6 y 7 meses. Yo hago pausa entre enero y febrero, pero de ahí en adelante estoy preparándome todo el tiempo. Para no desgastarme, entreno de lunes a viernes, dos veces a la semana en el Simón Bolívar y los demás días en el gimnasio. El proceso involucra temas de alimentación y buenos hábitos, aunque de eso uno es consciente, precisamente, porque es el autocuidado. Nutricionalmente, me he hecho asesorar en el gimnasio en donde también hago fuerza de músculo, de brazo y de pierna, y capacidad cardiaca, guiada por otro entrenador.

Claudia Marín también competirá en octubre próximo en la carrera Unicef, por los niños. Imagen: unicef.org.co

¿En qué momentos del día entrena?, se lo pregunto porque sé también de su compromiso laboral con la Universidad Nacional.

C.M.P. Semanalmente, entreno en el Simón Bolívar desde las 5 de la mañana con un grupo de mujeres y un entrenador, a quien contratamos para que nos asesorara en todo el tema. Entrenamos entre 1 hora y 1 hora y 45 minutos de lunes a viernes, sin falta, porque esto es de disciplina. Pero, el tiempo es espacio mío, no hago uso de mis horas laborales para entrenar. A menos que el entrenador requiriera un tiempo diferente, pero estoy segura que el profesor Naranjo –que es el decano y mi jefe inmediato– me apoyaría sin lugar a dudas.

¿En qué otras competencias atléticas ha participado?

C.M.P. En la carrera Unicef. El año pasado corrí la carrera de Unicef, una carrera de 8K, 8 kilómetros, que también tiene un propósito: apoyar todo lo que hace la Unicef por los niños. En esta solo he estado en dos ocasiones, pero este año voy a competir, porque saliendo de la Carrera de la Mujer ya estoy lista, en condiciones para hacer la Unicef, que es en octubre.

Pasando a otro tema, hace poco usted tuvo la oportunidad de incursionar como narradora en una obra que realizó el Conservatorio de Música de la Facultad de Artes de la universidad. ¿Cómo se dio esta oportunidad y qué significó para usted?

C.M.P. Recientemente, el 30 de mayo, algunos docentes del Conservatorio de Música encontraron algo particular en mi voz y me invitaron a participar en la obra Pedro y el lobo del compositor Prokófiev, como narradora. Fue muy especial y, también un trabajo de disciplina, de entrenar mucho, porque uno no puede llegar a improvisar y, menos, cuando no ha tenido la experiencia de ser un narrador. Fue una experiencia bien interesante. Y nos fue muy bien, los comentarios fueron muy positivos.

A finales de mayo pasado, fungió como narradora en la obra Pedro y el lobo, del compositor Prokófiev, que realizó el Conservatorio de Música de la Facultad de Artes de la UNAL. Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

¿Qué tanta dificultad le representó asumir este nuevo rol?

C.M.P. Yo no conocía las partituras de esta obra, entonces, tuve que involucrarme con el texto y entender las partituras, entender las entradas del maestro en el momento de los ensayos, muy rigurosos, por cierto. Pero, de manera particular, yo le pedía al maestro Parra que trabajáramos más tiempo para reforzar. También, de mi parte, pedí un acompañamiento al maestro Rolf Abderhalden, que es el coordinador de la Maestría en Teatro y Artes Vivas, para que me ayudara en el tema teatral. Entonces, todos esos son insumos que uno busca para mejorar y hacer que las cosas salgan lo mejor posible.

Después de este trabajo con el Conservatorio, ¿le han planteado otras propuestas?

C.M.P. Sí, el profesor Fernando Parra, que es el director de la Orquesta Sinfónica Collegium Musicum, y el profesor Lenin García, director del Conservatorio de Música, me hicieron una invitación para trabajar con ellos en otras dos obras diferentes en octubre.

Finalmente, todas estas fortalezas y capacidades le han permitido desempeñar roles muy importantes, tanto afuera como al interior de la universidad, pero, entiendo que eso ha sido así porque usted ha sido muy exigente consigo misma, ¿no es así?

C.M.P. Sí, pero eso es así cuando hay amor propio, porque cuando uno se ama y se respeta la vida le permite hacer muchas cosas. Yo me amo mucho, respeto mi cuerpo y por el respeto que me tengo le doy a mi cuerpo esas posibilidades de explorar, y el cuerpo responde positivamente. Y la armonía brinda esa felicidad. A la universidad le agradezco muchas cosas y, por eso, le doy todo cuanto puedo, porque amo este espacio, amo esta institución a la que estoy vinculada desde hace 25 años. Y por ese amor a la universidad, también me capacito, recientemente terminé una especialización en proyectos de desarrollo en la Escuela de Administración Pública. Entonces, son motivaciones personales, pero también, colectivas, porque busco aportarle y crecer al lado de la institución.