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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Graduarse en cuarentena

Por: Pablo Enrique Triana Ballesteros

Conozca al detalle cómo fue la graduación de los estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia en medio de la actual cuarentena.

Hace poco se realizó la ceremonia de graduación de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. El 6 de mayo de 2020 más de 300 estudiantes vivieron uno de los instantes más importantes de su vida, dentro de uno de los momentos históricos más importantes del mundo. Y pese a las inesperadas condiciones en que debió desarrollarse, debido a la actual contingencia provocada por el Covid-19, la ceremonia, en medio de las dificultades, se pudo llevar a cabo a través del canal de YouTube de la Facultad de Artes; con un aire de esperanza que mitigó el sinsabor de muchos de no haberse podido graduar de la manera en la que alguna vez esperaron.

Esta tensión entre las expectativas de los estudiantes y lo que la vida hoy les ofrece no logró opacar el hecho de que 336 colombianos se graduaron pese a todo. Y el drama humano de los estudiantes y familiares que soñaban con la tradicional ceremonia en el León de Greiff fue vivido y sufrido con total empatía por parte del secretario de la facultad. Sin embargo, estas dificultades y dolores tan solo resaltaron la poesía con la que concluye esta historia, como se verá al final de esta nota al detalle. Pero como en todo, para que lo dulce y refrescante de lo poético aflore, primero es necesario beber los tragos amargos que trae consigo la realidad.

“Podemos entender la pandemia como un momento de excepción en el transcurso de nuestras actividades y nuestros hábitos cotidianos, los cuales recuperaremos tan pronto como las circunstancias lo permitan. O podemos entender esta crisis que vivimos como un fenómeno que transformará nuestra cotidianidad, exigiendo de nosotros la difícil tarea de volver a configurar y aprender nuestros hábitos y proponer nuevas formas de comportamiento social, como comunidad y como planeta. [...] Ustedes son la generación que debe tomarse muy en serio el propósito de cambiar el mundo y es indispensable que lo hagan para salvarlo del pesimismo del progreso”, dijo Carlos Eduardo Naranjo, decano de la Facultad de Artes.

En total se graduaron 336 estudiantes, 154 de posgrado y 182 de pregrado. Para el momento de la ceremonia, 60 de ellos solicitaron asistir junto con sus familias a la segunda ceremonia de grados del año 2020, la cual se espera sea presencial.

Luego de 3 horas —después de que se colgaran en la red los dos videos a través de los cuales se confirieron los títulos, tanto de pregrado como de posgrado—, sumaban 1700 visitas con una aceptación, entre quienes así lo reportan, superior al 80% en pregrado y de más del 90% en posgrado.

No obstante, se presentaron algunas comunicaciones de graduandos lamentando el tener que graduarse con una pieza audiovisual pregrabada. A ellos se les invitó a inscribirse nuevamente para unos próximos grados presenciales.

Luego del evento, William Vásquez Rodríguez, profesor asociado de la Escuela de Diseño Industrial de la Facultad de Artes y actual secretario de Facultad, solicitó un agradecimiento especial a los funcionarios Nancy Rozo y Carlos Romero, de la Secretaría de Facultad; y al profesor Alberto Amaya, jefe del Centro de Divulgación y Medios (CDM), y a su equipo, por el diseño y producción de los videos, y al decano por, lo que consideró, sus valiosos y oportunos discursos para la situación que se vive. Asimismo, los videos fueron valorados por la Secretaría de Sede y las demás secretarías de Facultad de la Sede Bogotá, a quienes se les remitió.

“En lo personal, llevo 27 ceremonias de grado coordinadas en calidad de secretario de Facultad y esta ha sido la más extraña que he vivido”, compartió Vásquez en una entrevista otorgada al CDM.

Y las razones para afirmar esto, aparte de lo obvio, tuvieron que ver con que “los grados históricamente se realizaban en el auditorio León de Greiff con entre 300 y 400 graduandos de pregrado cada vez y un recinto para 1600 personas en un evento exclusivo por cada facultad y con una duración de entre 2 y 3 horas. En la tarima los coros del Conservatorio cantaban el himno nacional y el himno de la Universidad Nacional. Se presentaba siempre un graduando y su grupo musical. Hacía presencia el Consejo Directivo en pleno y los coordinadores de los programas curriculares con graduandos. La algarabía, los trajes exóticos, los grados póstumos de estudiantes recién fallecidos, la ovación por la tesis laureada de doctorado o la meritoria de maestría, el cartel de protesta; nada de eso sucedió en esta primera ceremonia de 2020 de la Facultad de Artes. El Covid lo trastocó todo”.

Laura Valeria Quiroga Monroy y Paula Lozano Urrego, del programa de Diseño Industrial.

Sin embargo, hay que comprender que lo que implica una ceremonia de grados no supone para nada una tarea sencilla y si esto es así en condiciones regulares, qué se puede decir de las implicaciones en medio de una crisis como la que atravesamos como humanidad.

“Los grados tienen un detrás de cámara arduo e intenso. Pero, esta vez fue especial. Imagínese los pormenores normales que suelen darse en condiciones de normalidad: la aglomeración de graduandos inscribiéndose, entregando recibos de pago o arreglando calificaciones de último momento en el SIA y en esta ocasión, traslade todo eso a un mundo virtual incierto, de correos y de preguntas cuyas respuestas implicaban más trámites para el grado.

Al momento de presentarse la contingencia, la universidad intenta sistematizar este proceso y la Facultad de Ingeniería se ofrece para el piloto, mientras tanto varias personas de la Secretaría luchan por consolidar esta información. Solo revisar los 336 nombres y títulos que se les otorgan es una tarea detectivesca y probabilística; el nombre o apellido con o sin tilde, el que registra aún con tarjeta de identidad, el que se acaba de cambiar el nombre, las diéresis o la tilde en otro sentido en el nombre del estudiante egresado extranjero. El nombre de hombre que parece de mujer, el apellido imposible de leer y de deletrear, algunos estudiantes paez del Amazonas o del Putumayo. El título de "músico" en masculino para las mujeres del Conservatorio de Música y que muchas luchan por sus convicciones de género, luchan por cambiar (en la última ceremonia se cambiaron 30 diplomas), etc. Toda esta tarea de revisión se dio con este grado en las redes. El equipo del CDM que diseñó y realizó los videos de la ceremonia tuvo que soportar estos ajustes sobre la marcha”, comenta Vásquez para entender un poco mejor la complejidad de todo este asunto.

Por esto, es importante considerar todos los matices y el drama humano que se esconde detrás de un esfuerzo descomunal por parte de todo un equipo que, como el profesor Vásquez, empatiza con los deseos y expectativas de los estudiantes y sus familias.

“Días antes de la ceremonia, caí en cuenta —por las preguntas desprevenidas de los graduandos— que todas las familias se preparaban para recibir los grados con las mismas ansias con las que esperaban las boletas para el León semestres atrás. Alguien habló de la tristeza de no recibirlo con la familia extendida; de qué traje se pondría para ese día, de cómo se comportarían frente a la cámara... Y una llamada del decano me enfrentó con esta realidad: William me llaman de todos lados y me preguntan que cómo serán los grados. Para mí era obvio cómo sería, ya lo había visto en las ceremonias de Medicina y de Enfermería, para mucha gente no. Por eso, me apresuré a sacar un comunicado enfatizando que ‘no se requería de la presencia física ni virtual de estudiantes ni de sus familias’. Solo que esperaran tranquilamente la exhibición de los videos a las 2.00 p.m., videos que, por lo pesados, duraron eternos minutos para salir y, por supuesto, no salió a las 2:00 p.m. como lo establecía mi comunicación. El malestar de algunos ante tal noticia fue un escrito a la rectora o al Sistema de Quejas y Reclamos: exigimos presencialidad virtual, al menos por streaming, decían otros”, comenta con dolor Vásquez.

Sin embargo, un aire de esperanza prevaleció al final: “recuperé mi ánimo cuando leí los comentarios felices y esperanzadores de las familias de los graduandos, las palabras de orgullo de los egresados, las palabras de ‘se logró, pese a todo se logró’. La universidad sigue viva. Una imagen fue reveladora en esta historia: el día del grado, dos estudiantes de la facultad que hacen doble titulación con una maestría en el Politécnico de Milán me enviaron una foto desde su confinamiento en ese lejano lugar con el Ché y Garzón de fondo; sí, recortaron una pequeña imagen y la pusieron en la pared y se tomaron la foto que ningún egresado puede dejar de tener. Ellas, a nombre de los 336 estudiantes, la hicieron y conectaron esta extraña celebración con todas las otras que recordaba, incluyendo aquella en la que me gradué en 1989”, concluye Vásquez.

Vea la ceremonia completa aquí.