Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia

Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Maestría en Musicoterapia de la U.N. avanza en el tratamiento de múltiples problemáticas de salud en Colombia

Por: Diana González

Secuelas de accidente cerebrovascular (ACV), diferentes necesidades ante un diagnóstico de cáncer y trastornos psicoemocionales, así como problemas de adicción y enfermedades neurodegenerativas, entre muchas otras afecciones, han venido siendo tratadas con éxito por profesionales expertos de la Maestría en Musicoterapia de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional (U.N.). La música, como su nombre lo indica, es la base de su intervención.

Aplicada científicamente, la música puede coadyuvar en la rehabilitación de un paciente con discapacidad física, mental, emocional e incluso social, contribuyendo también a mejorar su comunicación y relaciones con los demás. En este sentido es que la Maestría en Musicoterapia de la U.N. ha venido adelantando sus investigaciones e intervenciones en áreas de la salud y la integración a la sociedad.

“Aunque esto es nuevo en el mercado, nuevo en el sistema de salud colombiano, pensamos que la musicoterapia tiene un enorme impacto nacional, pues casi que no hay actividad a la que no podamos aplicarle esta intervención terapéutica. Tenemos varias experiencias que nos muestran que no estamos solamente formando profesionales por formarlos, sino abordando problemáticas sociales de forma importante”, informó –durante una entrevista concedida al Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la U.N.– el médico Miguel Suárez, uno de los creadores y profesores de la maestría.

Una de las características fundamentales de este tipo de intervención terapéutica es que no es invasiva, por lo que su práctica no redunda en efectos perjudiciales para el paciente o la persona a tratar. Esto, debido a que se basa en procedimientos y experiencias de carácter musical, pues la música tiene la posibilidad de activar diferentes redes neuronales que facilitan el proceso de rehabilitación.

La intervención terapéutica con música no es invasiva, por lo que su práctica no redunda en efectos perjudiciales para el paciente o la persona a tratar. Foto: cortesía Emmanuel Upegui, Fundación Salvi.

“Lo que hacemos es utilizar una condición connatural de una persona, porque todos somos musicales en mayor o menor grado. Por eso es que es podemos encontrar una mejor respuesta en estos casos, es decir, porque hacemos uso de herramientas no invasivas, y no invasivas –en nuestro campo– implica que se puedan hacer terapias utilizando música”, explicó el profesor.

Aunque pareciera que este tipo de terapia puede ser practicada por cualquier persona, el médico y musicoterapeuta Juan Ortiz –profesor también de la maestría y quien participó en la entrevista– aclaró que debe ser un profesional en musicoterapia quien brinde la asistencia terapéutica, pues solo así se garantiza que se produzcan los resultados esperados.

Al respecto, explicó: “La musicoterapia debe ser ejercida por gente cualificada, certificada, es decir, por un musicoterapeuta, quien ha sido capacitado para tomar decisiones criteriosas en una intervención sistemática, paso a paso, con cada usuario”.

En este sentido, un musicoterapeuta no necesariamente debe contar con estudios en medicina, pero sí debe poseer los conocimientos y competencias que brinda la formación en musicoterapia, formación que, en el caso del programa de posgrado de la Facultad de Artes, se basa no solo en intervención sino también en investigación, pese a que es una maestría de profundización. “Nuestra maestría es la única en Colombia que tiene la posibilidad de formar a sus estudiantes tanto en intervención como en investigación”, reveló el profesor Ortiz.

La musicoterapia debe ser ejercida por gente cualificada, certificada, es decir, por un musicoterapeuta, quien ha sido capacitado para tomar decisiones criteriosas en una intervención sistemática. Foto: cortesía Andrés Ojeda, Maestría en Musicoterapia.

Gracias al impacto y los avances alcanzados, la Maestría en Musicoterapia participó en enero pasado en el “Cartagena XIII Festival Internacional de Música”, uno de los eventos más importantes de música clásica al que fue invitado este programa de posgrado.

“Es la primera vez que este festival abre sus puertas al campo científico al mismo tiempo que al musical. Ellos nos llamaron, nos invitaron a participar, y gracias a ello inauguramos el espacio en el área de ciencia con un avance que es muy importante: la musicoterapia en el campo de la neurociencia”, confesó durante la entrevista la maestra Carmen Barbosa, coordinadora de la Maestría en Musicoterapia.

Con dos conferencias en musicoterapia y neurociencia, la maestría hizo parte de la programación del festival. Una de ellas hizo referencia a los alcances obtenidos en un proceso investigativo y de intervención exitoso –que finalizó en enero de 2018– en pacientes con accidente cerebrovascular en la Clínica Universidad de La Sabana.

Sobre este proceso desarrollado por la maestría, vale la pena aclarar que la intervención se desarrolló como terapia complementaria al proceso de rehabilitación de pacientes con esta afección. Sin embargo, los resultados arrojados durante y después del procedimiento terapéutico fueron evaluados a partir de herramientas tecnológicas que permitieron registrar la actividad cerebral del paciente y, por tanto, los avances en términos de rehabilitación física, mental y emocional del mismo, así como la mejora en las relaciones con sus allegados.

La música tiene la posibilidad de activar diferentes redes neuronales que facilitan el proceso de rehabilitación. Foto: cortesía Emmanuel Upegui, Fundación Salvi.

El músico y musicoterapeuta Andrés Ojeda, quien estuvo a cargo del anterior proceso de rehabilitación, explicó que a partir de la preferencia musical individual de los pacientes con disfunción en la marcha y en el habla, se empezaron a desarrollar ejercicios sistemáticos que le permitieron poder empezar a trabajar el reaprendizaje en cada uno de ellos.

“A partir de unas técnicas que son específicas de musicoterapia neurológica se puede trabajar y se observa cómo a través de un proceso musicoterapéutico sistemático que incluye una valoración y determinación de objetivos, una intervención y una evaluación de los resultados, el paciente logró mejorar su marcha. A este paciente le gustaba el reggaetón y, gracias a ese gusto musical, él empezó no solamente a caminar sino también a cantar”, argumentó el musicoterapeuta. Esto último quiere decir que, con un criterio claro, todos los estilos de música pueden ser aprovechados con fines terapéuticos.

El profesor Suárez aclaró que en ese tipo de situaciones lo que se evidencia es que la persona está recuperando el automatismo. “Normalmente, cuando tú vas a hacer ciertas cosas tú no necesitas recordar cómo vas a caminar, ya lo aprendiste, ya lo haces automáticamente. Eso es lo que llamamos los procesos preaprendidos. Eso es lo que hacen los musicoterapeutas para estimular y tratar de recuperar esas condiciones ya aprendidas”.

La Maestría en Musicoterapia participó en enero pasado en el “Cartagena XIII Festival Internacional de Música”, uno de los eventos más importantes de música clásica al que fue invitado este posgrado. Foto: cortesía Andrés Ojeda, Maestría en Musicoterapia.

Música y motivación

Según Ojeda, la música contribuye a que las personas intervenidas con musicoterapia puedan sentirse motivadas a continuar en el proceso. Pero además, la familia y personas allegadas son involucradas en la intervención.

“La musicoterapia hace que estas personas tengan la motivación y, por ende, quieran permanecer en todo su proceso de rehabilitación. Además, no solamente se trabaja con la persona como individuo sino, también, con su círculo cercano familiar y su círculo social, debido a que en estos programas hay mucha deserción por parte de la persona intervenida”.

Una maestría interdisciplinar

Desde que inició en 2006 como maestría –antes era una especialización–, este posgrado ha buscado que la musicoterapia sea vista como una terapia esencial y/o complementaria en el campo de la salud física, mental, social y en procesos de prevención y rehabilitación.

Sobre sus inicios, la maestra Barbosa explicó: “Es muy importante tener en cuenta el carácter interdisciplinar de la maestría, pues primero fue especialización en musicoterapia y ya en 2007-2008 se aprueba como maestría. Tuvimos una gran fase de especialización, pero una de tres semestres, muy diferente a las especializaciones de la Universidad Nacional, que eran de dos semestres”.

Para concluir, el profesor Suárez dijo que, a pesar de los avances, la falta de mayor presupuesto complica un poco el desarrollo de sus investigaciones porque “se requieren recursos tanto económicos como profesionales, y tenemos limitantes importantes en ese caso. Sin embargo, estamos mirando si aún así podemos hacer investigación”.