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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Activar, liberar, habitar el museo y bordar, ejercicios de la memoria del 9 de abril en Casa Gaitán

Por: Diana González

Estudiantes de la Maestría en Artes Plásticas y Visuales de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional (U.N.) y la Unión El Costurero se dieron cita el pasado 9 de abril en la Casa Museo Gaitán, alrededor de la conmemoración del Día Nacional de las Víctimas y de la nueva exposición De la ciencia melancólica. Su propósito: reactivar este lugar emblemático y ayudar a construir desde allí la memoria de las víctimas en Colombia, especialmente la de aquellas que históricamente han sido invisibilizadas.

Liberar voces de mujeres escritoras colombianas –relegadas, desconocidas– desde finales del siglo XIX hasta el actual momento, esa fue la intención de “Veladas”, la acción simbólica que lideró la estudiante de la Maestría en Artes Plásticas Carolina López en el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado.

En la mañana del reciente 9 de abril, ella y un grupo de más de 20 mujeres –sentadas en las escaleras del complejo del Museo Jorge Eliécer Gaitán, frente a las rejas que limitan la casa y con su postura en dirección a la calle– revivieron diversos fragmentos de textos que hasta ese momento habían permanecido en la sombra.

Lo hicieron prestando su voz, alzándola al unísono, para traer al presente a las mujeres que escribieron esos textos. Pero también, para otorgarles el lugar y la importancia que merecen en las iniciativas de construcción de la memoria colombiana, pues muchas de esas féminas también fueron víctimas de las circunstancias y del olvido.

“Con ayuda de la investigadora Johana Suárez, recogimos muchos textos desde finales del siglo XIX hasta ahora, de escritoras literatas colombianas y, también, de políticas, de mujeres que escribieron. Muchos de esos textos no se volvieron a leer, no se conocen o no se difunden y, por eso, hicimos una invitación abierta a mujeres que quisieran darles voz a esas voces, a esos textos que no se conocían”, informó López al Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la U.N.

La iniciativa hace parte del trabajo de grado de la estudiante, por lo que espera repetirla en julio próximo y luego, convertirla en una instalación. Sin embargo, antes de esta última acción, planea que para ese entonces el evento tenga una mayor presencia de mujeres interesadas en participar en él.

La estudiante Ana Milena Gómez y la Unión El Costurero desarrollaron su acción "Los oficios de la memoria" en la sala de la Casa Museo Gaitán. Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

“La idea es que esta acción crezca y podamos tener más textos, que la gente misma pueda traerlos y donarlos, que podamos tener más representación de voces de mujeres de otros lugares del país, porque intentamos ser inclusivas”, aseguró.

Reconocer el lugar de las mujeres en la sociedad y su presencia en el proceso de construcción de memoria en el país también es la apuesta de Ana Milena Gómez –estudiante de la maestría–, quien invitó a la Unión de Costureros, un grupo de mujeres víctimas que lidera Virgelina Chará, a aportar su relato a la memoria de la Casa Museo Gaitán desde una de sus prácticas cotidianas y ancestrales: la costura, el bordado.

La acción de la Unión El Costurero y de Gómez se desarrolló en la sala de la Casa Museo Gaitán, a donde fue trasladada la mesa del comedor para extender encima hilos, tijeras, agujas, alfileres y una tela de gran dimensión a la que se le empezaron a añadir retazos de diferentes formas, tamaños, colores y texturas.

Bordar, entonces, la figura de Jorge Eliécer Gaitán sobre esa tela fue la idea básica, pero más allá de eso, ellas buscaron habitar el lugar, llenarlo de vida y exaltar los valores y el pensamiento político de este líder. No obstante, también quisieron –con la acción de coser– dejar al descubierto la presencia femenina que fue tan importante en la vida de Gaitán: su esposa e hija, de quienes, asegura Gómez, se habla muy poco.

“Quisimos habitar la sala y sentar ese precedente femenino dentro del discurso del museo que, sobre todo, está enfocado en Jorge Eliécer Gaitán, pero no en su mujer ni en las otras víctimas del 9 de abril. Este gesto, es decir, el tener presencia en la casa con sus telas es muy simbólico, es muy importante para las mujeres de El Costurero, porque ellas son víctimas del conflicto”, reveló Gómez.

Normalmente, El Costurero lleva sus telas con el diseño iniciado, pero en esta ocasión decidió que los visitantes tuvieran la oportunidad de involucrarse en este “oficio de la memoria” al empezar desde cero. Y tan significativa resultó esta acción que, de acuerdo con Gómez, “el museo (Casa Gaitán) también está interesado en que ellas sigan viniendo a coser para habitar ese espacio que es tan masculino”.

Por su parte, Virgelina Chará explicó que lo que buscan “es que la gente conozca el lenguaje de las telas, porque las telas no solamente nos sirven para vestirnos, para arroparnos, sino también para hacer denuncias o propuestas, o para generar procesos de memoria con los cuales se cuente la historia no solamente de ahora sino, también, la anterior”.

Uno de los objetivos de la exposición De la ciencia melancólica, curada por el profesor Alejandro Burgos y en la que participan estudiantes de la Maestría en Artes Plásticas, es reactivar la relación privada de Gaitán con la vida pública actual. Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Una vez esté lista la tela, será donada a la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán, en cuyo espacio interior será exhibida permanentemente. Así lo reveló al CDM Virgelina Chará, tras mencionar que con la historia cosida en ella se espera ayudar a difundir –sobre todo, entre los jóvenes– la verdad sobre las causas reales del asesinato del caudillo, pero haciendo uso de otro lenguaje: el de las telas.

Otra de las acciones de Gómez reposa al interior de la casa y hace parte de la nueva exposición “De la ciencia melancólica”. Se trata de su obra Cuidar el descenso, que decidió ubicar en el cuarto de Gloria Gaitán Jaramillo. “Son dos objetos y uno de ellos se deshace, tiene que ver con la escritura, con esa memoria que no permanece, pero que más que una huella es una traza, la traza que deja la memoria. Ese es el puesto que yo le doy”, aclaró Gómez.

Otro de los artistas que con su obra hace parte de la exposición es Daniel Alvarado, estudiante de la maestría, quien busca tender un puente entre el pasado y el presente a través de un gesto mínimo, ubicado en uno de los cuartos auxiliares de la casa Gaitán.

“Reuní escombros que iba ubicando en las calles y empaté esa emoción de caminar la ciudad y de lo que uno encuentra en el piso, con la idea de los zapatos, del andar. Es decir, en El Bogotazo el escombro tuvo un lugar muy importante, estaba por todas partes, y hoy esto es un residuo que a simple vista es menor”, explicó Alvarado.

Para él, este gesto es una reivindicación de la huella que queda en un escombro, pues es la evidencia de lo que pasó, en este caso tras El Bogotazo, y que fue retirado de la escena. De ahí que dispusiera del escombro para atarlo a los zapatos del caudillo.

Al respecto, dijo: “la historia ha ido sedimentándose, por eso es necesario entender que aún en esas mínimas imágenes podemos encontrar una relación con ese pasado tan violento, tan potente”.

De la ciencia melancólica

Curada por el profesor Alejandro Burgos, jefe de la División de Museos de la U.N., la exposición presente en la Casa Museo Gaitán busca reactivar la relación privada de este líder colombiano con la vida pública actual, otorgar importancia a los objetos que, de alguna manera, cuentan una historia e integrar a las víctimas que han sido invisibilizadas en los procesos de construcción de la memoria.

“Es una exposición en la que varios artistas han instaurado un diálogo con los objetos de la casa, a través de activaciones de carácter simbólico y artístico, pretendiendo llamar la atención sobre la manera en que estos objetos pueden hablarnos de una cierta historia propia”, explicó el profesor Burgos.

Según él, la exposición –que podrá visitarse hasta el próximo 12 de septiembre– es también una forma de evidenciar el estado del puente entre lo público y lo privado, un puente que, recalcó, está roto, pues según sus planteamientos, las expresiones públicas no responden realmente a principios de carácter público.

La muestra también está compuesta por obras de los siguientes estudiantes de la Maestría en Artes Plásticas y Visuales: Sandra Castro, Leonardo Parra, Mayra Rodríguez, Monika Bock, Lorena Chávez y Alirio Cruz.

“La disposición de la casa es una disposición al diálogo y no una disposición a la historia institucional, porque es una historia que estamos todavía construyendo y que, sobre todo, requiere de ese futuro de Jorge Eliécer Gaitán que somos nosotros para constituirla en verdad”, concluyó el directivo.