Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia

Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Persistir y nunca desistir, el ejemplo de vida de Camila Loboguerrero

Por: Diana González

La tenacidad es, tal vez, la principal virtud de esta cineasta colombiana, una de las comisionadas de la Misión de Sabios y la primera mujer en irrumpir en el cine como directora de un largometraje en el país. A propósito del Día Internacional de la Mujer, el Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional habló con ella en días pasados sobre la mujer luchadora que es.

“Cuando comencé era como rara, pues éramos muy poquitas las mujeres que hacíamos cine en Colombia”, declaró Camila al inicio de la entrevista; aunque este encuentro desembocó en un diálogo grato, amenizado con el sonido de la fuerte lluvia que caía en ese momento.

Esa rareza, sin embargo, no fue un impedimento para ella. No se intimidó, no desistió. Al contrario, luchó por abrirse camino y lo logró. Sabía que no iba a ser fácil, pero estaba convencida de que el cine era lo que quería para su vida, pues así lo sintió en París en sus épocas de estudiante, específicamente en mayo de 1968.

“Yo descubrí el cine latinoamericano en París, porque aquí poco llegaba. Supe perfectamente que eso era a lo que yo quería dedicarme, que los latinoamericanos teníamos todo el derecho y toda la obligación de hacer cine, y me pregunté: por qué no lo voy a hacer”, recordó.

Claro, su pregunta introspectiva la llevó a una respuesta no vacilante con la que se enfrentó a un mundo cinematográfico gobernado por hombres. Es decir, tenía derecho como todos y no iba a renunciar, menos aún después de haberse visto involucrada en el rodaje de un corto en París, una experiencia que dotó de mayor sentido su anhelo de hacer cine

Al respecto, relató: “fueron dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, descubrir el cine latinoamericano y sentir que eso era lo que yo quería contar y que ese era el mundo en el que quería vivir y trabajar. Y por otra parte, el hecho de haber estado metida en ese rodaje, es decir, confirmar que el cine lo podemos hacer todos y que basta con que uno se proponga ese sueño. Esas fueron las cosas que me marcaron para seguir adelante”.

Camila Loboguerrero se convirtió en la primera mujer que irrumpió en el cine como directora de un largometraje en el país. Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Por fortuna para ella y el cine colombiano eso sucedió, pues esa fue la señal inequívoca de su rumbo, un rumbo que señalaría también el de tantas otras mujeres talentosas, decididas y guerreras que, como ella, llegaron a tomar el mando y a demostrar que también pueden hacer cine de calidad.

“El mundo del cine es muy difícil y, evidentemente, para las minorías puede ser más difícil porque el cine es un mundo de los hombres. Aunque nos lo hemos ido tomando las mujeres y ahorita hay montones de mujeres que hacen cine”, aclaró la cineasta.

Tres largometrajes e incontables cortos dan cuenta de su empeño por desarrollar una prolífica carrera cinematográfica. Sin embargo, también hizo televisión y, por eso, con propiedad recalcó que en la actualidad esta no pasa por un buen momento.

“Me parece que la televisión colombiana ha pasado por épocas muy buenas y luego, fatales. Ahorita está en una crisis grave por no entender que las series americanas están devorando el mercado y ser incapaz de hacer una cosa en ese género”.

Actualmente, está editando un documental sobre el transcurrir de la vida en un pueblo de España, rodado el año pasado en verano, aunque reveló que no lo ha finalizado. Sin embargo, dijo que está feliz porque aún hoy, a sus 77 años, sigue haciendo lo que quiere.

La pelea por hacer justicia en los derechos de autor

Camila tiene tiempo y fuerzas para todo. La lucha que ha venido dando, desde hace cuatro años, en defensa de los derechos de autor de los directores y guionistas de cine y televisión es prueba de ello. No solo desde que era un deseo, sino también desde la creación de la Asociación de Directores Audiovisuales (Dasc) –en la que participó activamente–, pues desde allí, ayudó a estructurar y promover el establecimiento de la actual Ley Pepe Sánchez, denominada así en honor al fallecido director de televisión.

María Cano es uno de los largometrajes de Camila Loboguerrero, producido en 1990. Foto: proimagenescolombia.com

Según la cineasta, ha sido verdaderamente complicado lograr que ellos perciban las regalías que les corresponde por la difusión de sus obras. Pero como todo acto de perseverancia tiene sus frutos, este no iba a ser la excepción. Aunque para lograrlo, ella y sus colegas han tenido que gestionar el recaudo de esos recursos en Colombia y otros 13 países.

“La ley la sacamos adelante en 2017. La ley dice que los directores y guionistas audiovisuales tienen derecho a una remuneración justa cada vez que vuelve a exhibirse una obra en la que ellos han estado como directores o guionistas. Eso es la ley, pero nos tocó, desde hace un año, volvernos sociedad de gestión para recaudar esa plata. Tenemos convenio con trece países ya, es que esto es una cosa de justicia”, declaró.

Docencia en la U.N.

Diez años estuvo como docente en la Escuela de Cine y Televisión de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, en donde también dio algunas peleas para que, por ejemplo, se dictara la cátedra Historia del cine colombiano.

“Yo había peleado mucho para que se diera historia del cine colombiano, porque era una vergüenza que los estudiantes pasaran cinco años en la escuela y no tuvieran ni idea qué se hizo allá atrás, qué pasó antes de ellos. Luego, estuve en producción y realización de cortos, que son el trabajo de grado”, afirmó al respecto.

Cuando llegó a la escuela no había docentes mujeres, de manera que se convirtió en la primera profesora, muy exigente eso sí. “Encontré que en la escuela eran demasiado buena gente los profesores. Cuando entré, creo que tenía fama de ‘cuchilla’, porque yo les exigía mucho, pero claro el cine es muy exigente. Además, eran muy poquitas mujeres estudiantes y muy ‘gallinas’ y yo las regañaba mucho por eso. Pero, a veces es así, poniéndolos contra la pared”.

Camila Loboguerrero es una de las comisionadas en Industrias Creativas y Culturales de la recién creada Misión de Sabios. Foto: id.presidencia.gov.co

Sin embargo, con la entrada del profesor Alberto Amaya –actual jefe del CDM– a la dirección de la escuela, las cosas cambiaron. Según ella, “como a los dos años entró Amaya y fue una cosa muy distinta. Él empezó a gestionar equipos de edición y cámaras, todo el primer equipamiento comenzó a traerlo, y empezó a traer mujeres profesoras a la escuela. Me tocó la buena época de cuando él fue el director de la escuela, porque Amaya es muy bueno como productor y como director; es un gran elemento para la Universidad Nacional”.

Libertad e independencia

Para completar, fue elegida miembro de la Misión de Sabios, aunque realmente no supo quién la postuló. Sin embargo, como es característico en ella, no dijo no y aceptó el reto, pues está convencida de que hay que luchar para que las cosas mejoren.

Al respecto, explicó: “Un día me llamaron a decirme que si podía hacer parte de esa comisión en el área de creatividad. Y yo pensé: la gran ventaja es que no nos pagan sueldo, de manera que tengo total libertad e independencia. Es decir, yo no estoy trabajando para el gobierno Duque”.

“Lo que yo propuse fue partir de lo que recomendó la comisión de hace 25 años, que recomendaba mucho la educación y, para mí, lo importante es recomendar ahora la educación artística, que es algo muy abandonado”, aseguró.

Para concluir, reiteró: “lo que pasa es que a veces la gente no da la pelea y las cosas no salen adelante si uno no es el que las pelea. Uno pelea, uno la suda, eso es trabajándole mucho”.