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Notas de Prensa

Un edificio que no ha sido habitado no existe, Josep Llinás

Por: Diana González

Así lo aseguró este reconocido y exitoso arquitecto español durante el desarrollo de una conferencia en el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional (U.N.), en Bogotá, en la que habló de su obra. También, se refirió al proyecto de intervención del edificio del IEI de Ingeniería de la U.N., que le fue encomendado y en el que trabaja desde hace año y medio.

“La arquitectura puede estar en el terreno de –una palabra que no me gusta nada– la creatividad y en el terreno de la confusión, pero la arquitectura puede estar, sobre todo, en el terreno de la habitabilidad, es decir, en el terreno de lo que pasa cuando la obra se habita, cuando se utiliza, cuando el tic-tac del reloj se pone en marcha”, declaró Llinás en el momento en que intentó explicar el concepto de habitabilidad en su obra y también en la del arquitecto modernista Josep María Jujol, de quien es un gran admirador.

Sobre este tema, el arquitecto Ricardo Daza, actual director del Museo de Arquitectura Leopoldo Rother –instancia organizadora del evento académico–, dijo que el interés que despierta el trabajo de Jujol en Llinás es tan grande que “ya no se puede ver a Jujol sin ver a Llinás dentro de su propia obra”. Esto, debido a que Llinás ha intervenido varios de los proyectos de Jujol y, además, ha escrito sobre ellos.

Josep Llinás estuvo recientemente en Bogotá, invitado a una conferencia por el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother. El arquitecto habló, además de su obra, del concepto de habitabilidad que introduce en sus proyectos. Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Según Llinás, el tiempo –aplicado a los edificios, a las ciudades, a las construcciones– se configura en un verdadero indicador de la construcción de un edificio cuando este empieza a ser habitado. Es ahí cuando la edificación inicia su periodo vital, pues hasta tanto no suceda así, la edificación no existe, no tiene vida. De hecho, aseguró, este principio de habitabilidad redime mucha arquitectura mala.

Según su lógica, los arquitectos deben entender que el tiempo aplicado a sus obras se convierte en arquitectura. Así lo sugirió tras recordar el comentario que alguna vez le hizo un artista catalán sobre la visión de los arquitectos frente a los espacios vacíos.

“Un artista catalán, al que le tengo muchísimo afecto, me dijo que ‘los arquitectos cuando vemos un espacio vacío solo vemos algo susceptible de ser construido’ y eso, creo, es una cosa que deberíamos empezar a cambiar”, reflexionó al respecto.

Nacimiento y muerte, y nueva vida en las construcciones

“En el momento en que una obra está en el tic-tac de la existencia quiere decir que hay nacimiento, hay vida y muerte, hay desaparición, hay estiércol, hay podredumbre, hay continuación. Si no hay sospecha de estiércol en una obra no hay continuación”, afirmó Llinás luego de parafrasear al artista español Perejaume y hacer alusión a su libro “Sospecha de estiércol”.

2. Biblioteca Jaume Fuster, diseñada por Llinás, es una de las más grandes y modernas de la ciudad de Barcelona. Por este edificio, el arquitecto fue ganador del Premio FAD de arquitectura 2006, uno de los más prestigiosos galardones en arquitectura que se conceden en España. Foto: gramha.com

En esta publicación, Llinás alude al planteamiento –de Perejaume y suyo también– de que toda obra humana está condenada, tarde o temprano, a su desaparición. Sin embargo, esta condición inevitable puede ser el preludio de una obra nueva. Por eso, basa su ensayo en una modesta pero muy simbólica edificación de Jujol: la Casa Mañach, una ferretería de la calle Ferrán en Barcelona que apenas perduró 20 años, pues, al parecer, su caducidad fue programada por el arquitecto modernista.

En este sentido, según Llinás, la Casa Manach y, en general, la obra de Jujol, está generando sustratos de estiércol que fertilizarán nuevos proyectos. Es el caso de la ferretería Manach, pues Llinás no solo se apropió de su fachada y techo de una forma lúdica sino que, de esta forma –o más bien, a través de fotomontajes–, expresó su libertad geométrica de actuación.

“La obra de Jujol se deshace con los años. En realidad, es generosa porque está desapareciendo para que otros puedan actuar. Esa es la actitud que debemos tener los arquitectos, no la de pasar a la historia”, recalcó tras explicar que en la arquitectura no debe existir una voluntad de pervivencia eterna.

Intervenir el 406 de Ingeniería

Catorce propuestas, bien argumentadas, de intervención para el edificio 406 del Instituto de Extensión e Investigación de la Facultad de Ingeniería de la U.N. –concebido en 1939 por el arquitecto alemán Leopoldo Rother– ha desarrollado Llinás en el transcurso de año y medio, lapso en el que ha venido proyectando paso a paso, y siendo aprobado por el equipo de especialistas en Colombia, su cambio de uso.

“Se hizo una propuesta para empezar a hacer habitable el patio, para que tenga más accesibilidad, más vida. Entonces, la propuesta se va convirtiendo en un condensador social, en un artefacto que condensa las relaciones sociales en la cafetería, pero también en el mirador y en los movimientos que hemos introducido. Es bonito que la gente se vea entre sí”, explicó al respecto.

El proyecto de intervención del edificio 406 del Instituto de Extensión e Investigación de la Facultad de Ingeniería de la U.N. le fue encomendado a Llinás. Foto: ingenieria.unal.edu.co

Por su parte, el profesor Daza, resaltó que “Llinás, como lo ha señalado su maestro de la Sota, construye con lo que no es arquitectura, le da vueltas a las cosas y a las ideas y hace de ello una forma. Quizá por eso, al decir de ‘de la Sota’, acepta cargos imposibles en la periferia, en solares, en situaciones complicadas o lugares difíciles como la Universidad Nacional”.

De acuerdo con Llinás, es muy importante respetar las cualidades plásticas y los atributos geométricos de la arquitectura de Rother, sin embargo, eso no quiere decir que no pueda introducir otros conceptos, como el de la habitabilidad, para complementar lo iniciado por el arquitecto alemán.

“Ese es el tema, entendido como un complemento. Para Rother la arquitectura racional significa objetivo, orden, equilibrio, pero a mí me parece que está bien introducir un poco lo contrario para que haga un poco de contraste, porque desde mi punto de vista europeo, cuando vengo a Colombia siempre pienso que hay un suelo vivo en los pies. Así está bien hacerlo aparecer, es decir, como vida más que orden”, argumentó.

Sobre el estado actual del proyecto de intervención del 406, el arquitecto reveló al CDM que “ahora está entrando en comisiones y en temas más administrativos que yo no controlo, pero me hablan de medio año o un año más”.