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Notas de Prensa

Jorge Volpi habla de ficción y neurociencia en Colombia

Por: Diana González

El ganador del premio Alfaguara 2018 estuvo la semana pasada en la Sede Bogotá de la Universidad Nacional (U.N.), compartiendo con estudiantes y demás comunidad académica sus conocimientos en neurociencia. Cerebro, mente, realidad, ficción, consciencia, intuición y, a través de estos, evolución humana, fueron algunos de los subtemas que trató.

Predecir hechos futuros y, así, adelantarse a lo que va a ocurrir no es solo cuestión de visionarios, así como tampoco es exclusivo de los actores experimentar otros roles y vivir ciertas situaciones. Menos aún, es necesario hacer uso de la realidad virtual para ello, pues todo ser humano tiene una extraordinaria –y todavía desconocida– capacidad mental que ha ido evolucionando gracias a la ficción.

Así se desprende de las argumentaciones que sobre “Neuroliteratura. El cerebro y la creación literaria” dio al auditorio el escritor mexicano Jorge Volpi, durante el desarrollo de la más reciente sesión del Ciclo de Conferencias de las Artes –del Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la U.N.–, a la que fue invitado como panelista.

El escritor mexicano Jorge Volpi ganó el premio Alfaguara 2018 con "Una novela criminal". Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Paradójicamente, Volpi, según aseguró, no se identifica tanto con lo que es sino con lo que no es, es decir, con su verdadera esencia. “Yo creo que yo me defino mucho más por lo que no soy que por lo que sí soy, y soy, esencialmente, un hombre científico frustrado y un músico frustrado”, confesó.

Por eso, ha dedicado parte de su tiempo a estudiar ampliamente la relación entre la neurociencia y la ficción. Pero, ¿cómo surgió la ficción?, ¿es realidad o mentira?, ¿tiene su origen en los recuerdos o en la imaginación o, tal vez, en los dos?, y ¿por qué ha sido vital para la evolución del ser humano?

Frente a estas preguntas, Volpi explicó que la ficción es tan antigua como los homínidos, una especie de primates con capacidad para caminar erguida, quienes evolucionaron gracias a su capacidad de imitar –esto, debido a las neuronas espejo, es decir, a las neuronas de la imitación– y de crear, pues el ser humano no es un simple espectador.

En este sentido y, obviamente, desde sus análisis, la principal función evolutiva del cerebro humano es la de adelantarse al futuro para asegurar la supervivencia. De acuerdo con esta premisa, la ficción permite imaginar y predecir ciertas acciones en determinadas situaciones. Tal es el caso de un simulacro, un mecanismo con el cual se puede prever una futura forma de comportamiento y de supervivencia frente a una situación, pero obviamente no es real, solo es una simulación.

De esta necesidad de supervivencia es que el ser humano aprendió a imitar al otro, imitación que desembocó en la generación de ciertos patrones de conducta y, a la vez, permitió la producción de mentiras, algunas de ellas con tanto sentido que se volvieron verosímiles.

Durante su conferencia, Jorge Volpi habló de la ficción y la evolución humana a partir de lo que determina la neurociencia, Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Pero, ¿por qué un hecho ficticio puede concebirse como real? Lo que sucede es que ambos son, prácticamente, lo mismo para el cerebro, pues este no tiene la capacidad de diferenciar entre un recuerdo y la imaginación. Ello, debido a que los dos se desarrollan mediante los mismos impulsos electroquímicos.

“Los mecanismos cerebrales por medio de los cuales nos acercamos a la realidad son, básicamente, idénticos a los que empleamos a la hora de crear o apreciar una ficción y, por eso, podemos llegar a vivir la realidad como si fuera una ficción”, reiteró.

Sin embargo y a pesar de tal configuración, esta confusión no siempre se produce, pues según el escritor, solo pasa cuando hay un error de atribución. “Eso pasa cuando uno no sabe a qué atribuir lo que está pasando, es decir, si es imaginario o si es real. Pero, eso nos pasa a todos en ciertas situaciones o, mejor, le puede pasar a cualquiera”, aclaró.

Los recuerdos y la imaginación

“La imaginación se crea a partir de las imágenes que el cerebro recibe de los sentidos. Ellas se almacenan como recuerdos y el cerebro es capaz de variarlos, de conjuntarlos, de transformarlos y a eso le llamamos imaginación”, argumentó el escritor.

En este sentido, todo está en el cerebro y en su capacidad de almacenar, pero, también, de borrar información. Generalmente, se eliminan detalles o situaciones que no son importantes. “El olvido no es un error del cerebro, el olvido barre los detalles y hace los patrones más generales para poder predecir el futuro”, recalcó.

En el cerebro también se mezclan los recuerdos con la imaginación, el pasado con el futuro. Para Volpi, “la capacidad de imaginar se deriva de tratar de predecir qué va a pasar a continuación. Es decir, nuestra capacidad de producir ficciones viene de nuestra capacidad de imitarnos, de poder adelantarnos al futuro”.

"Todo lo que sabemos, lo que pasa, lo que nos ocurre, solo está en nuestro cerebro", aseguró Jorge Volpi durante la conferencia. Imagen: prensa.com

¿Existen la consciencia y el sexto sentido?

La intuición es el denominado sexto sentido, una parte central de la arquitectura del cerebro y, según Volpi, aquel conocimiento que no va directamente a la consciencia, sino que se almacena en el cerebro. “El cerebro es capaz de detectar patrones y de hacérselo sentir, de pronto, a lo consciente. Entonces, todos tenemos esa capacidad de intuición, algunos más desarrollados, algunos menos”, declaró.

En cuanto a la consciencia, mencionó que es el producto de ideas o pensamientos que razonan sobre sí mismos hasta que el cerebro se da cuenta de este proceso, de ahí la expresión “tomar conciencia”. No obstante y contrario a la teoría de Volpi, la consciencia no existe para algunos neurocientíficos.

Pero, entonces, ¿dónde se ubica, tiene un espacio real? “No sabemos dónde está la consciencia en el cerebro, no hay un órgano que esté vinculado a ella, pero está repartida y parece más bien una propiedad emergente del cerebro, que surge de la enorme complejidad del número de neuronas que tenemos. Parece que de ahí surge esa propiedad a la que llamamos consciencia”, concluyó.

La conferencia se desarrolló con el apoyo de la Maestría en Escrituras Creativas de la Facultad de Artes de la U.N.