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Notas de Prensa

Ensayista mexicana en Colombia hace gala de su seducción hacia los faros

Por: Diana González

Para muchos, como Jazmina Barrera, los faros son románticos, mágicos y sublimes, pero, sobre todo, tienen características de inamovilidad e inaccesibilidad que, paradójicamente, los hacen inquietantes y seductores. De sus experiencias e inspiración hacia este tipo de torres habla su libro Cuaderno de faros, recientemente lanzado en Colombia, y sobre cuyo acto creativo estuvo dialogando en el Ciclo de Conferencias de las Artes. Un diálogo entre almas sensibles y creativas resultó el evento, pues junto a ella estuvieron la artista Rosario López y el escritor Francisco Montaña.

Un fallido, pero insistente, deseo por coleccionar cosas, un viaje inicial a un faro y la lectura de un libro de Virginia Woolf acerca de estas torres, son parte de los recuerdos que conserva Jazmina Barrera sobre los motivos y circunstancias que dieron lugar a su intenso interés por esos enigmáticos y nostálgicos lugares.

De alguna manera, llegó a pensar que podía coleccionarlos en su total dimensión, aunque las posibilidades reales de fracaso fueran más certeras que sus intentos. Pero, tal vez no era del todo descabellada su idea, pues si bien no podía, físicamente, desprenderlos de los litorales marítimos para trasladarlos y juntarlos en un lugar más familiar, más cercano, sí podía —figuradamente— compilarlos en una suerte de diario, utilizando recursos literarios.

Portada del libro "Cuaderno de faros", de Laguna Libros, junto a una ilustración de la ensayista mexicana Jazmina Barrera, autora de la publicación. Fuente: revistaarcadia.com

“He fracasado en casi todas mis colecciones. De chica me impresionaban los niños que tenían todos los muñecos de los Caballeros del Zodiaco o las series de juguetes coleccionables que venían en las bolsas de papas. Me esmeraba, pero nunca logré ese tipo de proezas. […] La colección más grande que tengo es la de libros. […] Ahora puedo distinguir entre dos colecciones: la de los libros en sí —los objetos— y la de las experiencias de lectura, que también se codician y acumulan”, señala un fragmento de Cuaderno de faros, publicado por la revista Arcadia el pasado 22 de abril.

Precisamente, esa codicia por acumular objetos y experiencias hizo más grande su genuino interés hacia el lenguaje de los faros. Y sin más rodeos y gracias a que se hallaba fascinada por las propiedades arquitectónicas de los faros, su historia y utilidad, literatura, alegoría y los significados que se desprenden de ellos, la ensayista empezó a visitar muchos de ellos, a estudiarlos, a investigar todo cuanto podía, según recordó en el conversatorio, organizado por el Centro de Divulgación y Medios (CDM) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional (U.N.).

2012 fue el año en que empezó a escribir su Cuaderno de faros, una compilación de ensayos en la que Jazmina Barrera narra los significados y significantes de este tipo de torres, sus cualidades físicas y simbólicas, su lugar en la historia y la literatura, así como sus propias preguntas y respuestas, pero también sus percepciones y sensaciones, derivadas de su obsesión por eso que tanto anhelaba.

Es una publicación en la que, inevitablemente, termina por coleccionar los faros y su desplazamiento hacia ellos. Es en esencia un diario, un relato, una crónica de viajes alrededor de su más ferviente deseo.

Durante un conversatorio desarrollado en el Ciclo de Conferencias de las Artes sobre Cuaderno de faros, Jazmina Barrera dialogó con la artista Rosario López y el escritor Francisco Montaña, docentes de la Facultad de Artes de la U.N. Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

“Me gusta mucho la escritura de viajes y me gustan mucho los viajes, y empecé a juntar eso y mi interés por los faros, porque son interminables. De ahí fue surgiendo este libro. Muchas veces son símbolo de la soledad, del encierro, porque están aislados y porque las personas que vivían dentro pasaban mucho tiempo solos. También, son símbolo del humanismo, de la protección, de la guía y de la luz, porque el lenguaje con el que hablan los faros es el de la luz, del fuego”, comentó Barrera en entrevista otorgada al CDM.

Además, extasiada por lo que son y representan los faros, la autora reflexiona en su libro sobre su lugar en el mundo a partir de la existencia de ellos. “Si pongo atención en mí misma, el dolor se amplifica. En cambio, si me pienso en proporción al faro me siento, más bien, nueva y diminuta”, explicó Barrera.

“El dolor tiene esta cualidad de acentuarse cuando se piensa en él. Si me concentro mucho en cualquier parte de mi cuerpo, termina por dolerme. Si me concentro mucho en mí misma, me duelo. […] En cambio, cuando visito faros, cuando leo o escribo sobre faros, me voy de mí. A algunos les gusta mirar dentro de los pozos. A mí me da vértigo. Pero con los faros dejo de pensar en mí. Me alejo en el espacio y voy a lugares remotos”, relata la ensayista en el fragmento publicado por Arcadia.

Este concepto de lugares remotos, inaccesibles y silenciosos, fue también lo que tuvo en mente la artista plástica Rosario López, docente de la Facultad de Artes de la U.N., cuando se encargó de la imagen de la caratula de Cuaderno de faros, de Jazmina Barrera. Una imagen que potencializa las imposibilidades y la idea del cuerpo como un no-lugar, según explicó la artista durante el conversatorio.

La imagen de la cubierta fue, de acuerdo con López, tomada del still del video Resurrection Series, un producto de su época de estudiante de maestría, específico para una instalación que documenta su navegación hacia un faro —al sur de Inglaterra en 1998—, y para la cual utilizó una cámara Súper 8.

Cuaderno de faros es una compilación de ensayos en la que Jazmina Barrera narra los significados y significantes de este tipo de torres, sus cualidades físicas y simbólicas, su lugar en la historia y la literatura, así como sus propias preguntas y respuestas, pero también sus percepciones y sensaciones. Imagen: vacazionaviajes.com

Para López, esta producción llena, de principio a fin, de imagen en movimiento que no tiene sonido porque ejemplifica el silencio de los faros, alude también a la conexión y limitaciones del ser humano frente a las fuerzas colosales de la naturaleza. Precisamente, es la posibilidad de intentar acercarse al faro, pero, sobre todo, la imposibilidad de alcanzarlo, ya que la marea incesante y amenazadora aleja el no-cuerpo del lugar.

Al respecto, explicó: “Realicé este video con el propósito de entender un poquito esa idea conceptual, en términos escultóricos, de lo que puede ser un faro. Y un faro es, perfectamente, como un objeto escultórico que tú lo circulas. Pero, lo que es más potente en este video es que, al final, el hecho de estar en la barca representa la imposibilidad de alcanzar ese objeto”.

Por su parte, el profesor Francisco Montaña, profesor asociado al Instituto de Investigaciones Estéticas de la Facultad de Artes y quien fue el moderador del conversatorio, señaló que esa idea de lo inalcanzable es también la idea del arte y que el método creativo está muy relacionado con el deseo.

“Siento que se trata de una elaboración del deseo, porque el deseo es finalmente lo que nos mueve a los creadores, a los seres humanos; son las ganas de crear, de escribir, de hacer algo. Y el asunto es que —cuando se trata de obras— esas ganas son unas ganas que se elaboran, que se refinan, que se van sofisticando y que van adquiriendo las dimensiones y la densidad suficiente para las formas finales”, recalcó el docente y escritor de literatura infantil.

Esta afirmación fue compartida por la ensayista mexicana, pues según comentó, la obsesión –en su sentido positivo— podría ser una forma del deseo para llevar a quienes la padecen a la realización de sus objetivos, por más complicados que estos parezcan.

“Eso es lo bonito del arte, porque uno siente que podría hacer cualquier cosa. A veces siento que si me obsesionara con las sillas, las sillas podrían resultarme fascinantes”, concluyó Barrera.

Cuaderno de faros fue inicialmente publicado en México. Ahora, podrá deleitar a los lectores y coleccionistas de libros y experiencias —como su autora— en Colombia, pues fue lanzado el pasado viernes 3 de mayo en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2019.