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Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

“Podemos ser contemporáneos con nuestros materiales locales”

Por: Diana González

Así lo aseguró el arquitecto Simón Hosie al referirse a la construcción de edificaciones con guadua, durante una de las sesiones del Ciclo de Conferencias de las Artes a la que fue invitado como panelista. Durante el evento, compartió las experiencias alrededor de algunas de sus obras, reconocidas por su característico sello de Planos Vivos: un sistema de diseño de espacios públicos inclusivo y participativo que implementa con las comunidades, especialmente aquellas consideradas vulnerables y marginales. La biblioteca pública de Guanacas es un ejemplo exitoso de ello.

“Yo no podía acercarme como un arquitecto que ve la arquitectura desde afuera”, comentó Hosie al querer explicar su inmersión en Guanacas, una vereda de Inzá, al oriente del Cauca, a la que se trasladó luego de recibir una invitación a diseñar y construir una biblioteca pública en ese sitio.

Su intención, tras aceptar, era recurrir a materiales locales como la guadua, una especie forestal muy resistente y protectora de los suelos, utilizada en la fabricación de artesanías, producción de muebles y construcción de vivienda.

No obstante, para que esa idea llegara a prosperar decidió que la comunidad –reacia a permitir la construcción con guadua– debía ser “arte y parte” del proceso, pues finalmente, ella sería la que usufructuaría este bien público. Al inicio del proyecto fue bastante complicado, según mencionó, ya que los habitantes de Guanacas querían construir la biblioteca con materiales de uso más extendido en las urbes, como el ladrillo y el cemento.

“La Casa del Pueblo”, un nuevo concepto de “centro” en el que, desde el momento de su apertura, empezaron a confluir las comunidades campesinas e indígenas de la región. Foto: periodicolacampana.com

“Al principio me dijeron que no, pero les propuse una reunión para debatir con argumentos la construcción del proyecto. Luego, les dije que la tradición cultural estaba asociada a estos materiales y que impactaba de manera positiva el presupuesto, y este fue uno de los argumentos a favor. Después de la discusión, unos días después, me invitaron a continuar con el proyecto, aceptando que lo hiciera con estos materiales”, explicó.

Una de las razones por las cuales existe cierto nivel de aversión sobre la guadua, según Hosie, es la entrada de la puntilla al sector constructivo. “Empecé a estudiar por qué casi nadie quería construir con guadua y encontré que era por la llegada de la innovación, es decir, de la puntilla. Fue así como este material local fue desapareciendo con la entrada de elementos que se adaptaban a su lógica”, explicó al respecto.

Pero, Hosie logró despejar todas las dudas y prevenciones de la comunidad y demostrar que este material era el más conveniente para el sistema constructivo de su futura biblioteca. El proyecto, entonces, no solo respondió a la necesidad de la comunidad, sino que, además, recogió sus inquietudes, previsiones, esperanzas y hasta sus ideas sobre el diseño de la biblioteca.

Lo anterior, en razón a que entre los fundamentos de su sistema de Planos Vivos está el hecho de ir a convivir en el lugar a intervenir, buscar una aproximación dialógica con sus habitantes y, más allá de eso, conocer sus necesidades y costumbres, sus hábitos socioculturales, para poder involucrarlos, hacerlos partícipes de los procesos y ofrecerles lo más pertinente, lo que más se adecúa a sus expectativas e intereses.

Simón Hosie implementó en este proyecto su metodología de Planos Vivos, un sistema de diseño de espacios públicos inclusivo y participativo que desarrolla con las comunidades, especialmente las vulnerables. Foto: Sergio Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Además de esta estrategia, Hosie llevó a cabo un ejercicio intersubjetivo que consistió en agregar su percepción y, obviamente, sus conocimientos y experticia a los resultados de los espacios de diálogo con la comunidad. Fue así como en este proyecto se fusionaron materiales tradicionales y contemporáneos a través de la tecnología, respetando los valores del lugar y necesidades de sus habitantes.

“El proyecto participativo implicar entender al otro, estar con él, conocerlo, escucharlo, entrar en diálogo, pero no es que le resuelvan el tema que uno no ha podido resolver; fue así como este proyecto recogió sus inquietudes y el concepto estético acordado”, comentó al auditorio.

El resultado: una novedosa biblioteca en cuyo sistema constructivo se “fusiona arquitectura vernácula con referencias muy precisas al movimiento modernista de Gropius y Le Corbusier. Por fuera recuerda la iglesia de Ronchamps (una de las obras maestras de Le Corbusier) y por dentro rescata las tradiciones rituales de las malocas indígenas”, según resaltó la Revista Semana en su edición del 25 de julio de 2004.

El hecho es que la biblioteca o centro cultural, como se le reconoce, fue construida con guadua y denominada “La Casa del Pueblo”, un nuevo concepto de “centro” en el que, desde el momento de su apertura, empezaron a confluir las comunidades campesinas e indígenas de la región. Un novedoso espacio que reavivó el interés por aprender, por adquirir nuevos conocimientos, de niños, jóvenes, adultos y ancianos.

La nominación de este centro, con la que en principio no estaba de acuerdo Hosie, surgió luego de entender que si se le daba el solo nombre de “biblioteca”, la gente con bajos niveles de educación tendería a evitar entrar en ella para que otros no se dieran cuenta de su condición formativa. En cambio, si se le atribuía el nombre “La Casa del pueblo”, las personas tendrían un mayor sentido de pertenencia hacia ella, pues ser del pueblo implicaba que era de todos, de cada uno de los habitantes de la zona.

Y así sucedió, y por eso –su carácter comunitario–, su belleza estética y por tratarse de un proyecto integral que involucró a todas las familias de la vereda y, también, por las transformaciones a nivel sociocultural que se produjeron desde su funcionamiento, La Casa del Pueblo recibió en 2017 el Premio Nacional de Bibliotecas Públicas Daniel Samper Ortega, que otorgan la Biblioteca Nacional y el Ministerio de Cultura.

En la biblioteca se “fusiona arquitectura vernácula con referencias muy precisas al movimiento modernista de Gropius y Le Corbusier", revista Semana. Foto: iflalbes.wordpress.com

“Un modelo de biblioteca que involucra los esfuerzos de todas las familias de la vereda de Guanacas. La institución apoya la formación y la educación de sus habitantes, y promueve escuelas de formación artística y deportiva. Sus servicios de extensión en las veredas y la emisora radial comunitaria, son admirables y demuestran el amor y seriedad con el que lideran este proyecto de vida”, ratificaron los jurados en esa oportunidad, según lo reveló el periódico El Espectador en su edición digital del 12 de octubre de 2017.

Pero, además, por esta obra Hosie recibió en 2004 el Premio Nacional de Arquitectura, en la categoría de Proyecto Arquitectónico, durante la XIX Bienal de Arquitectura, pues el jurado reconoció en esta obra su trabajo con las comunidades beneficiadas y su compromiso social.

“Sucedió que el proyecto, siendo muy sencillo, tuvo un alto impacto internacional y, por tanto, tuve la oportunidad de fortalecer la imagen de proyectos a partir de un material tan sencillo como la guadua. Ahí está la importancia de demostrar que podemos ser contemporáneos con nuestros materiales y que podemos complementarlos con los del futuro”, recalcó Hosie.

Gracias a este proyecto, el arquitecto se propuso construir uno nuevo en guadua, pero que no necesitara mecanismos artesanales, sino que se pudiera complementar con anclajes en acero. Y así, tras ahondar en el tema, logró avanzar en el desarrollo de estructuras con un conocimiento mayor de ingeniería.

Con esta fusión de materiales tradicionales y nuevas tecnologías, construyó –entre otros– proyectos con tecnologías innovadoras, como las estructuras de peaje de autopistas del café o el pabellón temporal de Colombia en el Washington Mall, en la capital estadounidense.

El Ciclo de Conferencias de las Artes es un espacio de diálogo y reflexión que organiza el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia y que mantiene abierto a la participación de la comunidad académica y público en general.