Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia

Centro de Divulgación y Medios
Notas de Prensa

Lo que no se sabe de Ausencia, el filme en el que la guerra se percibe pero no se ve

Por: Diana González

Detrás de la realización de esta cinta –ganadora a mejor proyecto en el “Bogota International Film Festival” y a mejor cortometraje internacional en el “Festival International du Film d'Amiens”– existió un fuerte trabajo en equipo, basado en la confianza en el talento y capacidades de cada profesional. Su director, diseñador sonoro y director de fotografía estuvieron en la más reciente sesión del Ciclo de Conferencias de las Artes 2019-I, para conversar acerca de lo que pocos saben sobre este acto creativo.

“El éxito en estos experimentos de trabajo suele ser el resultado de un esfuerzo conjunto”, comentó Guillermo Santos, director de fotografía del corto, profesor de la especialización en fotografía de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional (U.N.) y quien, al principio del conversatorio, fungió como moderador de esta segunda sesión del Ciclo de Conferencias 2019-I, que organiza el Centro de Divulgación y Medios de la U.N.

Un esfuerzo que se ve retribuido en las nominaciones y premios cinematográficos que ha recibido el cortometraje, circunscrito en el universo de producciones que tocan el tema de la guerra en Colombia. Sin embargo, lo que hace que esta cinta sea diferente del resto es, según su director y guionista Andrés Tudela, su mirada, la de director, la de quien confía en quienes seleccionó para acompañarlo en su trabajo.

“Esta película se sale de todo lo que habíamos hecho, sin embargo, lo que sí está claro es que el cine es un arte que se hace en conjunto, uno escoge su equipo y deposita en él la confianza. En el rodaje, empecé a soltar cosas, porque confiaba en ellos y nunca me preocupé”, resaltó Tudela.

Esa confianza, desde luego, llegó a las más de 60 personas que trabajaron en la realización de este cortometraje, cuyo costo ascendió a los 85 millones de pesos. Esta suma de dinero, sin embargo, no estaba en los bolsillos ni en las cuentas bancarias de sus realizadores, pero se logró recaudar gracias al apoyo de “manos amigas”, según reveló el director de Ausencia. “Si uno rueda con amigos o con gente que lo conoce es mucho más fácil”, reiteró.

El director, diseñador sonoro y director de fotografía del cortometraje Ausencia estuvieron en la más reciente sesión del Ciclo de Conferencias de las Artes 2019-I, conversando sobre el proceso de creación y producción de esta cinta. Imagen: colfilmny.com

Pese a que se trata de una historia trágica y acongojante, las intenciones de su director, en ciertas escenas del cortometraje, se orientaron a la búsqueda de una transformación del duelo, a la visualización de un futuro en el que la tristeza no fuera tan asediante.

“El hecho de que el líquido (la leche) fluyera de abajo hacia arriba da una sensación de que no es tan deprimente y tiene que ver también con cómo al final del corto –en el plano último en el que la luz cambia– ella (Bernarda) se ve hacia arriba, cuando dirige su mirada hacia el cielo, y es porque Andrés quería que sutilmente sugiriera un futuro, algo que se levanta, como una transformación”, explicó Santos.

Por su parte, Alejandro Quintero, diseñador sonoro del corto y quien coincidió con las afirmaciones de Tudela y Santos, mencionó que es imprescindible una buena comunicación entre los sonidistas y el director, así como ser empáticos, para poder tomar decisiones que beneficien el proyecto.

“Cuando estoy haciendo grabación de sonido siempre pienso qué le voy a entregar a quien hace la posproducción, entonces, me aseguro que quede bien lo que estoy grabando porque uno debe ponerse en los zapatos del otro y entregarle un buen material”, relató Quintero.

La pretensión de Tudela con este corto, más allá de presentar una historia alusiva a los efectos de la guerra, es generar una reflexión en quienes tienen la oportunidad de verlo. “Este es un arte subjetivo, pero si los hace pensar en algo, ya sea la imagen, la historia, la fotografía, el sonido, ya está bien”, recalcó.

El detrás de la historia

Una ficción basada en un relato real, eso es Ausencia, el cortometraje dirigido por Andrés Tudela, quien recurrió a la historia de vida de su abuela para contar las secuelas que deja una guerra en quienes la sienten pero no la ven, en quienes de una u otra forma se ven obligados a asumir un duelo psicológico por la partida definitiva y sin retorno de un ser querido.

“Esto es una abstracción de los relatos y cuentos que mi abuela me iba contando, de su historia, de cómo iba asumiendo la pérdida de su esposo. A partir de eso, yo fui armando esa historia que, de todas formas, es una ficción, porque hay muchas cosas que realmente no sé si pasaron o no. Sí se basa en una historia real, pero yo la ficciono en cierta medida”, aseguró Tudela al Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la U.N., al final del conversatorio.

Según el director de Ausencia, él era un niño cuando su abuela empezó a contarle su historia, una acción que se extendió en el tiempo, incluso hasta cuando él llego a ser un adulto. Sin embargo, a medida que envejecía, ella iba olvidando parte de lo sucedido, por eso, aseguró Tudela, en la trama se mezclan ciertos aspectos reales de la historia de su abuela con otros que él mismo agregó en el guion.

“Ella me dijo que tuvo que hacer un entierro simbólico para asumir que su esposo no estaba, que mi abuelo no estaba, para poder continuar con su vida, porque de lo contrario se iba a volver loca. Realmente, no sé si fue así o no, pero yo lo ficciono, un poco como lo entendía y un poco como ella me lo contó”, recalcó Tudela.

De izq. a der., Alejandro Quintero, diseñador sonoro; Andrés Tudela, director y guionista, y Guillermo Santos, director de fotografía. Foto: Jailson Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Otra de sus intenciones, que no se develan en la manera de narrar el corto pero que se presumen, es llamar la atención sobre otro personaje –sonoro, sobre todo– muy importante a lo largo de la trama: el teléfono y su timbre insistente, presente en gran parte de las escenas.

En efecto, para Tudela, el teléfono es otro personaje en la historia, es la angustia, la de la hija que insiste en querer hablar con su madre, pero que nunca se ve ni tampoco acude a su encuentro; escasamente se escucha su voz. Y también, la de los espectadores, la de quienes se hacen preguntas alrededor de cómo y porqué sucedió.

“Es esa angustia que sentimos nosotros cuando vemos que esta señora no se va o que qué la hija no llega, pero también siento que es como esa angustia de hijo, porque uno a veces siente que con una llamada basta. Es decir, esa preocupación le da (a la hija de Bernarda, la protagonista) para llamarla pero no le da para ir, entonces, se trata de qué grado de importancia tú le das a las cosas y, más, a tu familia”, reflexionó Tudela.

Soracá es el lugar de la historia real de su abuela y también, de la ficción, un municipio cundiboyacense cuyos pisos térmicos oscilan entre frío y páramo. Además, si se tiene en cuenta que la casa de su abuela está ubicada en el campo y que –en el corto– este es escenario de una guerra, se entiende por qué la niebla es uno de los elementos trascendentales en la trama. Una casa a la que, por supuesto, se le hicieron las adecuaciones pertinentes para el rodaje.

“Yo me demoré dos años en escribir el guion, después hicimos una preproducción de ocho meses, ensayando todo, adecuando la locación a pesar de que es real, pero se remodeló con base en la historia. El vestuario sí es el de mi abuela, pero lo que hicimos fue empezar a sacar toda su ropa y escoger qué sí y qué no. Todo eso nos tomó tiempo, pero pudimos dejar todo listo para que se pudiera rodar en cinco días. Y luego, hicimos la posproducción en seis meses”, explicó el director del corto.

Sobre la actriz que interpretó a Bernarda –el personaje principal–, Tudela reveló que escogió a una sin formación actoral, porque su intención es que fuera lo más natural posible y quién mejor para esta misión que la hermana de su abuela, pues era un poco menor que ella y conocía a la perfección el lugar, las locaciones de rodaje.

Andrés Tudela, el director, quería que el corto no fuera tan deprimente, sino que, de alguna forma, sugiriera una transformación del duelo. Foto: Jailson Ruiz, Centro de Divulgación y Medios.

Al respecto, afirmó: “la llevé tres meses a mi casa y ensayamos, hicimos ejercicios de orientación, de preparación. Se fragmentaban las escenas para que ella no supiera cuál era la temática real y, de hecho, fue así hasta cuando le conté lo que estábamos haciendo. Por eso, cuando ella llora (en el corto) se ve muy natural, fue una única toma de ese plano”.

El cortometraje hizo parte, también, de la selección oficial del 34 Festival Internacional de Cine en Guadalajara y en el Colombian Film Festival de Nueva York, y gracias a que el seleccionador de las películas iberoamericanas para el festival de Berlín estaba en Guadalajara, Ausencia llegará, así mismo, a la capital alemana, según reveló Tudela al auditorio.