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Notas de Prensa

De vuelta a la pantalla De amores y delitos, la megaproducción sobre la cotidianidad colombiana del siglo XVIII

Por: Diana González

Bituima 1780, Amores ilícitos y El alma del maíz conforman la serie De amores y delitos, una súper producción colombiana transmitida en televisión nacional en 1995 que fue muy exitosa. Hoy estas cintas han vuelto a la pantalla, pero a la grande, gracias a un convenio existente entre RTVC y la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, y al Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional (U.N.).

La trilogía forma parte de un proyecto ideado en la década de los 90 por un grupo de historiadores –María Teresa Calderón, Margarita Garrido y Pablo Rodríguez– que buscó que el conocimiento que escudriñó en archivos oficiales sobre la sociedad colombiana del siglo XVIII no quedara relegado en simples anaqueles. Su objetivo fue, entonces, expandirlo y hacerlo cercano; y su socio en esta iniciativa fue Gabriel García Márquez.

La gestión de los historiadores y del nobel conllevó a la realización de esta serie, emprendida, finalmente, por la entonces programadora estatal Audiovisuales, la cual había sido fundada por el Ministerio de Comunicaciones de Colombia y cuyos programas –transmitidos por los canales Uno y A hasta el año 2004– estaban dedicados a la cultura, el arte, la historia y la educación.

El resultado: una megaproducción –basada en hechos reales extraídos de archivos judiciales de la Colonia, cuidadosamente seleccionados– que cautivó a los televidentes de mediados de los años 90 y que hoy es considerada una de las joyas de la televisión colombiana.

1. De amores y delitos es una megaproducción sobre la cotidianidad colombiana del siglo XVIII que se presentó en la televisión nacional en 1995. Foto: señalmemoria.co

Gracias a esta serie, la teleaudiencia tuvo acceso, tal como era el objetivo de los ideólogos y productores, a la historia cotidiana de la sociedad colonial de los años 1700, especialmente a la de las clases populares colombianas en momentos en que el pueblo en general empezaba a vislumbrar el proceso de independización del yugo español.

“Esta película tiene una cosa muy importante y es que recupera parte de la historia de la vida cotidiana del siglo XVIII”, señaló sobre El alma del maíz su directora Patricia Restrepo, quien fue invitada a uno de los foros del ciclo de cine histórico de la Cinemateca Sala Alterna, espacio organizado por el Centro de Divulgación y Medios (CDM) y en el que fue proyectada la serie.

Sin embargo, no solo El alma del maíz recuperó y narró esas historias, también lo hicieron Bituima y Amores ilícitos, aunque cada una desde aspectos diferentes de la época. Las tres fueron presentadas en el Canal Uno los primeros tres domingos del mes de diciembre de 1995 en el horario estelar de las 6 p.m., un periodo en el que –tal como lo señala el diario El Tiempo en su edición del pasado 11 de septiembre– este tipo de producciones tuvo un espacio importante en la pantalla televisiva nacional. 

Al respecto y durante el cine foro de una las cintas de la trilogía que proyectó la Cinemateca Sala Alterna, Humberto Dorado, guionista de El alma del maíz y quien encarnó a uno de sus personajes principales, declaró que “no se ha podido repetir una trilogía de esta variedad y con esta riqueza de fuentes y criterios, de estilos artísticos, de todos unidos en un solo propósito tan sorprendente”.

Detrás del éxito de la serie estuvo el trabajo de muchas personas que lo hicieron posible. Foto: señalmemoria.co

El éxito fue rotundo y repercutió en el escenario internacional en 1996, cuando Bituima, por ejemplo, se hizo acreedora del premio Midia de España (Mercado Iberoamericano de la Industria Audiovisual) en la categoría de mejor largometraje para la televisión.

Pero detrás de todo el éxito alcanzado está el trabajo de muchas personas que lo hicieron posible y que aún hoy continúan comprometidos con la divulgación y puesta en circulación del patrimonio audiovisual colombiano. Una de esas personas es el realizador audiovisual y productor de cine y televisión Alberto Amaya Calderón –profesor de la Escuela de Cine y Televisión de la U.N. y actual director del CDM, quien por ser el productor general de toda la serie documental tuvo a su cargo importantes desafíos.

Para la realización de estos telefilms, de una hora cada uno, no se dejó de lado ningún detalle, todo fue cuidadosamente planeado, proceso en el que, desde luego, tuvo que ver el productor general de la trilogía. Desde los permisos gestionados en las alcaldías para grabar y realizar las modificaciones de los exteriores en Villa de Leiva, Chíquiza y Monguí (Boyacá), en Santafé de Antioquia (Antioquia) y en Barichara y Cabrera (Santander), hasta la incorporación del numeroso reparto y la movilización de los equipos técnicos y humanos operativos.

También, se hizo necesaria la intervención de la arquitectura de los lugares en los cuales se rodaron las películas, pues la idea era acercarse lo más posible a los ambientes del siglo XVIII. Aunque, obviamente, esto implicó un doble desafío: devolver el estilo arquitectónico a su estado, dejarlo como intacto.

Según el profesor Amaya, el proyecto original de “De amores y delitos” contemplaba la realización de otros capítulos. Sin embargo, luego de la crisis que sufrieron los canales operados por el Estado a causa de la entrada de los canales privados al negocio televisivo, las programadoras Inravisión y Audiovisuales fueron sacadas del mercado y liquidadas, y la intención de continuar la serie quedó en el olvido.

El alma del maíz es una de las tres películas que conforman la serie; las otras dos son Bituima 1780 y Amores ilícitos. Foto: rtvc.gov.co.

La restauración de la trilogía

En el olvido también habían quedado las cintas de esta megaproducción exitosa de los años 90, la cual –de acuerdo con un artículo de la revista Semana publicado en diciembre de 1995– era el broche de oro que cerraba un año de pocas sorpresas en la televisión nacional.

Los rollos de muchas producciones, entre ellos los de la serie, habían sido abandonados en un laboratorio de posproducción en Nueva York, EE.UU., a donde normalmente eran llevados para su revelado. Sin embargo, en 2012 y gracias a una alianza entre Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC) y la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano (FPFC) fueron repatriados 72 rollos de cine. Ello, con el fin de restaurarlos digitalmente, preservarlos y permitir su circulación y divulgación.

Este fue el caso de la serie, la cual, una vez restaurada, pudo verse en las pantallas de cine de la Universidad Nacional a finales del segundo semestre de 2018 en el ciclo de cine histórico de la Cinemateca Sala Alterna. Lo anterior, gracias también al compromiso con la difusión de la memoria audiovisual colombiana que poseen RTVC, la FPFC y el Centro de Divulgación y Medios de la Facultad de Artes, en cabeza del profesor Amaya.

4. Profesor Alberto Amaya, productor general de la serie "De amores y delitos". Foto: Agencia de Noticias U.N.