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Adieu Agnes Varda

Por: Alejandro Hernández P.

La Mirada Opulenta, 3 Abril de 2009

La realizadora franco-belga Agnès Varda, una de las directoras más importantes de la segunda mitad del siglo XX, y quien hizo parte del movimiento de renovación cinematográfica más conocido como Nueva Ola Francesa, falleció, en plena producción artística, el pasado 29 de Marzo, a los 90 años de edad.

Con su amor por el cine y la fotografía, y con su característico corte de pelo, Agnès Varda, una de las figuras más emblemáticas del cine de la Nueva Ola Francesa, dejó una importante obra cinematográfica compuesta por más de 24 largometrajes y una infinitud de documentales y cortometrajes.

Poética, comprometida y fuente de inspiración para muchos artistas, fue la única realizadora representante de la Nueva Ola Francesa, movimiento cinematográfico que en los años 60 renovó las formas estéticas y temáticas del cine francés.

Cada una de sus películas revelaba una faceta distinta de Agnès Varda; en sus filmes quedaban plasmados los rastros de las distintas personas que ella fue, la de una artista que no cesó de explorar nuevas formas.

La filmografía de esta realizadora, transmite la sensación de que el cine es un lugar lúdico en el que todo está por hacer. Al revisar sus películas, revive una época en que se era alegre haciendo cine, un cine rebelde y desprejuiciado. Esa alegría de Varda nos queda hoy en sus películas.

Consagrada con un Óscar honorífico en 2017, Varda deja una obra marcada por un auténtico interés por el ser humano y una originalidad ubicada entre el documental, la ficción y la autobiografía.

En el 2018, en la alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Cannes (Francia), encabezó junto con Cate Blanchett un numeroso grupo de actrices y productoras para abogar por la "igualdad salarial", reafirmando su estatuto de ícono del séptimo arte.

Nacida en 1928 en Bruselas, de madre francesa y padre griego, se inició primero como fotógrafa, para después cursar estudios de arte en París y afincar una prolífica carrera como realizadora de cine.

Agnès Varda, licenciada en literatura y psicología de la Sorbona, describió su traslado a París como "verdaderamente insoportable" lo cual le dejó "un recuerdo espantoso de su llegada a esa ciudad gris, inhumana y triste”.

Ella no se llevaba bien con sus compañeros y describía las clases en la Sorbona como "estúpidas, anticuadas, abstractas, y escandalosamente inadecuadas para las necesidades elevadas que uno tenía a esa edad".

Varda, hablando de sus inicios en la fotografía comentó: “Comencé a ganarme la vida con tomando fotografías triviales de familias y bodas para ganar dinero. Pero de inmediato quise hacer lo que en su momento llamé composiciones”.

PRIMERAS PELÍCULAS

Cuando realizó su primera película, LA POINTE COURTE (1955), sin experiencia y sin haber ido a la escuela de cine, tomó fotografías de todo lo que quería filmar, fotografías que son casi modelos para las tomas. Y empezó a hacer películas con la única experiencia que tenía, la de la fotografía, es decir, dónde colocar la cámara, a qué distancia, con qué lente y con qué luces.

Para este su primer filme en 1955, LA POINTE COURTE, contó con pocos recursos y ninguna cultura cinematográfica. Afirmaba solo haber visto hasta entonces una decena de películas.

Este largometraje, con el actor Philippe Noiret y Alain Resnais en el montaje, está considerado como una cinta precursora de la Nueva Ola, la cual sacudiría el séptimo arte cinco años después de su estreno.

Tras tres cortometrajes poéticos, Varda filmó CLEO DE 5 A 7 (1962), recorrido por París, en tiempo real, de una joven cantante de pop quien espera los resultados médicos de una biopsia.

“Mi apuesta -recuerda Varda- era mostrar cómo esta mujer tan coqueta y narcisista, se transforma en 90 minutos, puesto que está filmada en tiempo real”.

Su miedo a tener un cáncer la despierta. Madonna, fanática de la película, quiso durante un tiempo interpretar el papel en un "remake", proyecto que finalmente nunca se concretó.

Estilísticamente, CLÉO, DE 5 A 7, mezcla documental y ficción. Aunque muchos creen que la película de 90 minutos representa la acción diegética que ocurre entre las 5 pm y las 7 pm, en realidad hay una diferencia de media hora.

Otro de sus primeros largometrajes LA FELICIDAD (1965), generó gran polémica por la ironía de su relato, drama de un joven carpintero quien vive una vida cómoda y feliz, casado con su esposa Thérèse y con dos perfectos hijos.

Aunque es feliz en su matrimonio, tiene un romance con Émilie, a quien seduce con palabras encantadoras. Su infidelidad se prolonga, encontrando el amor con Émilie por la tarde y con Thérèse por las noches.

La esposa se pregunta por la felicidad que han experimentado últimamente, e incapaz de mentirle, él le confiesa la verdad sobre su aventura, asegurándole que existe suficiente felicidad para todos, y que nada ha cambiado entre ellos.

Al ver destruida su vida, caracterizada por su capacidad para alimentar la felicidad de su esposo, ella se suicida. Tras un corto luto Émilie, se convierte en su esposa y en la madre de sus hijos.

Al completar de nuevo a su familia con Émilie como reemplazo de su difunta esposa, su vida encarna un espíritu de felicidad una vez más. La película presenta unos excelentes recursos visuales, no sólo en el montaje, fotografía y en los fundidos, donde juega y manifiesta con la capacidad del color y de los detalles y sin moralismos ni tonos aleccionadores.

Foto Agnes Varda. https://culturebox.francetvinfo.fr/

EXPERIMENTACIÓN Y MADUREZ

Por medio de la experimentación, la fotografía, el color y el montaje fragmentado, Agnès Varda profundiza en lo conceptual y narrativo como recursos ya no tanto técnicos sino como estéticos y conceptuales.

Estos recursos permiten y facilitan una inmersión en los estados de ánimo de sus personajes; en los cambios de atmósfera emocional y en las manifestaciones emocionales, mediante unos planos en movimiento, contrapuestos a las estructuras dramáticas de sus filmes.

Cineasta comprometida, Varda rodó varios documentales políticos como el filme colectivo LEJOS DE VIETNAM (1967), BLACK PANTHERS (1968), HOLA CUBANOS (1971), y, sumándose a la causa feminista con su trabajo, acerca del aborto, denominado UNA CANTA, LA OTRA NO (1977).

Ya fuese filmando una artista hippie en San Francisco, como en el caso de TÍO YANCO (1967), o a los muralistas de Los Ángeles en MUROS MUROS (1981), la cineasta siempre dio muestras de una gran curiosidad y empatía por los demás.

Simultáneamente ella construyó una diversa galería de retratos humanos, desde sus amigos artistas, hasta las viudas de la isla francesa de NOIRMOUTIER (2006).

Su vertiente social se expresó particularmente en el largometraje SIN TECHO NI LEY (1985), ganadora del premio León de Oro en Venecia en 1985, un largo "flash back" que recorre los últimos días de una joven marginal, hallada muerta de frío.

SIN TECHO NI LEY, es un drama sobre la muerte de una joven vagabunda llamada Mona, investigada por un entrevistador invisible y no escuchado que se enfoca en las personas que la vieron por última vez.

La historia se cuenta por medio de técnicas no lineales, película dividida en cuarenta y siete episodios, y cada episodio sobre Mona se cuenta desde la perspectiva de una persona diferente.

Con LOS ESPIGADORES Y LA ESPIGADORA (2000), Agnès Varda ilustró en documental, la vida de los pobres que recogen en los campos y en los mercados, aquellos alimentos verduras y frutas que son descartados por la industria y el comercio.

La película es notable por su naturaleza fragmentada y de forma libre, además de ser la primera vez que Agnès Varda su realizadora usó cámaras digitales.

En 2008, rindió homenaje a las playas de su vida y al "más querido de los muertos", al realizador Jacques Demy, quien fuera su esposo, en el documental LAS PLAYAS DE AGNÈS (2008), premio César al mejor documental del cine francés.

Muchas de las películas realizadas por Agnès Varda utilizan a protagonistas que son miembros marginados o rechazados de la sociedad, tratados audiovisualmente, bajo la modalidad del género documental.

LE CÁMERA STYLÓ

Al igual que muchos otros directores franceses de la Nueva Ola, Varda probablemente estuvo influenciada por la teoría del autor, creando su propio estilo de firma utilizando la cámara como si fuera un bolígrafo.

Varda describe su método de hacer cine como "cinécriture" (escritura cinematográfica o "escritura en película"), término fue creado al fusionar "cine" y "escribir" en lengua francesa.

En lugar de separar los roles fundamentales que contribuyen a una película (como el director de fotografía, el guionista y el director), en Varda todos los roles trabajan juntos para crear una película más cohesiva y todos los elementos de la película debe contribuir a su mensaje.

Debido a su influencia fotográfica, sus imágenes fijas son importantes en sus películas. Las imágenes fijas servir a propósitos simbólicos o narrativos, y cada elemento de ellas es importante.

A veces hay conflicto entre las imágenes fijas y en movimiento en sus películas y, a menudo, mezcla imágenes fijas (instantáneas) con imágenes en movimiento.

Ella prestó mucha atención a los detalles y fue muy consciente de las implicaciones de cada elección cinematográfica. Sus elementos rara vez son funcionales, cada elemento tiene sus propias implicaciones, tanto de manera individual como en el mensaje total de la película.

EN LA MARGEN IZQUIERDA

Dada su influencia literaria, y a su trabajo anterior a la Nueva Ola, sus películas son más del movimiento cinematográfico de la margen izquierda, con Chris Marker, Alain Resnais, Marguerite Duras, Alain Robbe-Grillet, Jean Cayrol y Henri Colpi.

La izquierda de la Nueva Ola asumió un estilo más experimental que el grupo de los Cuadernos de Cine; aunque es irónico, pues la Nueva Ola en fue experimental en su tratamiento de metodologías y temas tradicionales.

Los miembros de esta izquierda tenían en común antecedentes en la realización de documentales, una orientación política más radical y un mayor interés en la experimentación y el tratamiento del cine como arte.

Esta izquierda creó un modo de hacer cine que combina uno de los enfoques más motivados socialmente del cine, el documental, con uno de sus enfoques más formalmente experimentales, el vanguardista.

El trabajo de Agnès Varda a menudo es considerado feminista debido al uso de protagonistas femeninas y a su creación de una voz cinematográfica típicamente femenina.

Varda ha sido citada diciendo: "No soy en absoluto un teórico del feminismo, hice todo eso, mis fotos, mi arte, mi película, mi vida, en mis términos, mis propios términos, y no para hacerlo como un hombre".

Aunque no participó activamente en ninguna agenda estricta del movimiento feminista, Varda a menudo se centró en temas de mujeres y nunca intentó cambiar su oficio para hacerlo más convencional o masculino.

Varda recibió en 2015 una Palma de Honor en el Festival de Cannes por el conjunto de su carrera y al presentar en febrero en la Berlinale su último documental, VARDA POR AGNÈS (2019), lo consideró una "forma de decir adiós".

Aceptamos resignados ese adiós, pues ya estaba muy postrada por la enfermedad y merecía descansar tras una vida plena, creativa, original y altamente satisfactoria. Como consuelo tenemos sus películas.