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Galería Fotográfica

La luz confinada

A partir de su conocimiento y comprensión de la luz natural y la luz disponible, los alumnos de la clase de Fotografía 2 (grupo 3) realizaron un ejercicio de creación fotográfica en su situación de confinamiento. El trabajo propuesto consistió en escoger una sensación o sentimiento que correspondiera a su principal estado de ánimo en esta época de cuarentena. Teniendo en cuenta esa sensación o sentimiento —e investigándola, por ejemplo, en sus matices o en sus sinónimos—, hicieron una observación fotográfica de una de las cuatro características de la luz (dirección, color, calidad, intensidad) en su entorno cotidiano. Dicha característica es la que cada uno consideró que expresa con mayor eficacia la sensación o sentimiento escogido.

Autores: grupo de estudiantes de la clase de Fotografía III, grupo 3Escuela de Diseño Gráfico— , orientados por el profesor Guillermo A. Santos.

A continuación, percepción de los estudiantes de acuerdo con la sensación o sentimiento escogido por cada uno frente al ejercicio fotográfico.

  1. "Desde lo oscuro". En estos días en que la humanidad se ve obligada a cambiar radicalmente su forma de vivir, sobrevivir en medio del caos es nuestra meta, probamos nuestra capacidad de permanecer lúcidos. Colapsa el internet, gente haciendo de todo y a la vez nada, ¿se sienten bien?, porque yo no. Clases virtuales, teletrabajo, relaciones a distancia, ¿me escuchas? La incertidumbre tiene el control, no sabemos qué hacer con la angustia de las cosas no resueltas. De repente todo es oscuro, mientras esperamos un nuevo amanecer nos encontramos con el espejo, mi reflejo no se deja ver, solo veo marcas de mi desespero. Me convierto en mi propia cárcel, los días se pasan volando, pero cada minuto conmigo misma es una eternidad. ¿Cómo me apago? Ya no quiero escucharme. La ansiedad se apodera de mí, ya no descanso, no rindo, no funciono, la culpa me persigue hasta en mis sueños. Ya no hay escape. Despertarme cada vez es más difícil, intento mirar hacia la luz, pero la oscuridad me arrastra, no quiero llevarte conmigo, estoy sola, conmigo, ¡que pesadilla! Autora: Olga Sofía Rubio Sánchez.
  2. Desde mucho antes de que toda la situación actual ocurriera, cada rincón de mi casa me atemorizaba, me inquietaba demasiado estar encerrado aquí y como mi rutina diaria solo ameritaba que yo estuviera en este espacio en la noche, su oscuridad no me invadía. Pero ahora, cuando las luces se van disipando y como si yo tuviera 8 años de nuevo, los muros se hacen gigantes y me da miedo cruzar cada entrada, cada corredor me perturba y cada escalera me carcome. Para este momento en que el miedo es tanto por estar encerrado, por la salud y por la vida, solo me ha quedado pensar en el ahora, porque el encierro extendido del futuro me atemoriza aún más y prefiero entender de a poco todo esto. Por ahora, como diría Charles Péguy, “a cada día le bastan sus temores, y no hay por qué anticipar los de mañana”. Autor: Juan José Chaparro Ávila.
  3. “La ventana artificial". Este tiempo de cuarentena ha estado atravesado por un sentimiento abrumador que desgana. Las circunstancias me generan confusión y desaliento: las iniciativas que mi genio sugiere se ven opacadas y desplazadas de inmediato por el berrinche del cuerpo, ya cansado de su cautividad, obligado a permanecer frente a la ventana de la luz artificial. Ese incentivo popularizado a la “introspección” solo está latente como anhelo, pues las energías son succionadas por otro mundo intangible, el de lo virtual. Es un estado de incertidumbre, indeterminación, agotamiento y contradicción. Autora: Lina María de los Ángeles Caro Carrillo.
  4. La percepción de la soledad a veces llega a rozar la tranquilidad y la resignación. Creo que se acerca más a una cierta pasividad enfrentada con el desespero con el que me encuentro en el confinamiento. Es casi como una parálisis, un detenimiento de mi vida. Hay un silencio que me ha inundado la cabeza todos los días, de peor manera que el ruido. Me lo encuentro en medio de estas paredes, del suelo, dentro de los cajones, en los bombillos, debajo de los tapetes y de las mesas. Estos muros concentran mucho calor, a veces se siente sofocante; pero otras, se descubre realmente frío. Autora: María Ángela Dávila.
  5. "A punto". Este sentimiento lleva mucho tiempo acompañándome. En estos días ha estado presente aún más, sin embargo, no es del todo negativo, pues me ha impulsado a no quedarme quieta y lamentándome por la situación que estamos atravesando. La ansiedad, para mí, se asocia con las sombras, se cierne sobre ti tratando de aprisionarte y no se aparta en ningún momento, pero aprendes a vivir con ella y a sobrellevarla. Aún así, los momentos de ahogo y de preocupación por el día de mañana, el día después, y otras cosas que están completamente fuera de mi control, no faltan. Esta fotografía refleja estos pequeños momentos, o tal vez, ese sentimiento que intento reprimir. Autora: Laura Patricia Carvajal Castañeda.
  6. "A través de la ventana". Los días solo se repiten y yo solo los observo a través de la ventana. En la mañana, al mirar hay algo de esperanza y por la tarde, empieza a desaparecer toda sensación de que las cosas están bien y se apaga cualquier luz en mi interior para que en la noche la frustración quede en medio del reflector, al igual que mi mente, que me juzga por mis decisiones.Autor: Cristian David Rozo Pérez.
  7. "Giros". En este tiempo de cuarentena los cambios han sido protagonistas en mi vida, ofreciéndome experimentar una variación de sensaciones donde la melancolía causada por el encierro es la que más me hace añorar los tiempos pasados. Mientras los días pasan de forma casi monótona, en las noches la soledad se hace cada vez más evidente. La incertidumbre por el futuro solo se suma a otras preocupaciones constantes, mientras, yo, solo puedo pensar que la cotidianidad que conocíamos se vuelve poco a poco un recuerdo cada vez más lejano. Autora: María Alejandra Córdoba Tarazona.
  8. "Nostalgia". Conforme los días avanzan yo continúo en este mismo lugar, y comienza a volverse difícil evitar pensar en lo que alguna vez fue. Dentro de mi mente se reproducen vívidamente muchos recuerdos del pasado, que si bien en su momento no tuvieron demasiado valor para mí, justo son todo lo que hoy añoro. Me produce una inmensa decepción verlos tan ajenos e inalcanzables, pero, en medio de todo, también me producen cierto sentimiento de alegría, propia de aquellos instantes, que me permite aferrarme y tener un poco de esperanza. Autor: Emanuel Diaz Gomez.
  9. "Decaer, marchitar y fallecer". Marchito lentamente. Estar pendiente de la virtualidad se convierte en una circunstancia esclavizante que se entromete en todo espacio, se inmiscuye en lo personal, lo corporal y el estado mental. La virtualidad aprisiona el cuerpo, debemos ser sujetos pendientes en todo momento de las pantallas; ahora debemos ser omnipresentes: oír, escuchar, ver y hablar todo por un deficiente medio. Ahora, mi cuerpo quiere escapar, correr, volar, alejarse de ese forzoso canal, sin embargo, así quiera escapar y por lo menos una hora ignorar, está siempre presente el estridente sonido, el mensaje no leído o el correo para contestar. Luego, me doy cuenta de que así quiera escapar, omnipresente debo estar, porque entre más lejos quiera estar más me aprisiona el saber que una réplica debo dar, más decaigo. Autor: Julián Ernesto Espejo Salamanca.
  10. "Soledad". En una ciudad que se siente ajena, fría y distante, me siento en soledad. Por eso, a medida que pasa el tiempo me sumerjo aún más en la virtualidad, mientras el tiempo pasa, mientras la realidad vuelve a sentirse “normal”. Autora: Sofía Gisel Piñeros Correa.
  11. La sensación de estar encerrada me ha perseguido desde mucho antes de comenzar la cuarentena. El acto de ver la vida pasar a través de ventanas me hace sentir como una espía de mi propia persona, me arrebata las ganas de levantarme, aunque me deja con un poco de esperanza de pensamiento. El tiempo no ha pasado aún y me consume el sentimiento de espera. Autora: Laura D’valentina Condía Maldonado.
  12. "Mirada vertical". En estas circunstancias de difícil reposición emocional, me he encargado de buscar una fuerza vital dentro del reposo, queriendo integrar modos de hacer más dogmáticos para, así, evitar acceder a la vulnerabilidad de no poder mirar a alguien más, aparte de uno. Estar, más que antes, frente a la autonomía de trabajo resulta tan abrumador como estimulante, de un frenetismo ingrávido. Es similar a ser una planta, que espera el sol en sus mejores momentos para detenerse definitivamente, y aún se sigue escapando la temporalidad y sigo negando la afrenta a la vulnerabilidad en la condición humana, no desde un lugar de soledad sino de infinita contemplación. Autora: Elizabeth González Tascón.